Juan Carlos Arteaga, en el parque Romano. / cober

«Media vida la he pasado en el parque Romano»

El árbitro más laureado del baloncesto español destaca que el deporte «es pasión y educación»

Rafael Falcón
RAFAEL FALCÓN

Juan Carlos Arteaga estuvo 28 años como profesional y 40 en el mundo del arbitraje. Más que árbitro, él se considera «persona vinculada al deporte». El árbitro más laureado del baloncesto español dirigió tres mundiales, dos Juegos Olímpicos, cuatro Eurobasket y tres finales de la Euroliga.

Ahora, a sus 58 años de edad, sigue vinculado al baloncesto, ya que su hijo juega, y vive la actualidad diaria. Su visión actual de su deporte le tiene preocupado. «Lo que he visto en la base no me gusta nada. Ahora prevalece el gané y el ganemos, y creo que la formación de los formadores hay que revisarla. A las federaciones, hoy en día, solo les interesa competir y ganar dinero, y el deporte es mucho más que eso. Me da pena el aspecto empresarial que está tomando el deporte», afirma. Juan Carlos Arteaga ha finalizado un MBA en gestión deportiva y ahora está con un Máster de Derecho Deportivo. «Estoy recuperando de nuevo el hábito al estudio», destaca una persona que no deja de formarse.

Este reportaje lo efectuamos en el parque Romano de la capital grancanaria, un rincón que va muy ligado a la vida de Juan Carlos Arteaga. «Aquí he pasado media vida. Durante mi trayectoria profesional, este es mi lugar habitual para entrenar. Antes era por vocación y ahora sigo viniendo al Romano por devoción, con la intención de hacer ejercicio y mantenerme en forma. Es un lugar integrador y en el que se respira un ambiente fabuloso. Pienso que muchos barrios de la ciudad deben tener parques como el Romano. El deporte es fundamental para todos y el envejecimiento activo es importante», apostilla.

Se define «como un loco del deporte» y destaca que siempre le ha gustado aprender de los deportistas.

Criado al lado de la iglesia Redonda, en Escaleritas, Juan Carlos Arteaga ve en la actualidad una ciudad «sucia y mal cuidada. Vivimos del turismo y la imagen de la ciudad debe ser otra, una capital más limpia, más cuidada, más armónica, con una arquitectura más pensada y estudiada».

Arteaga contribuyó a que en la nueva Ley del Deporte existiese un reglamento disciplinario específico para menores, algo que no existía, «con el propósito de educar y no de sancionar». Y sigue soñando con poder aportar cosas a esta sociedad.

En su día a día por Las Palmas de Gran Canaria, su ciudad, a Arteaga no le puede faltar sus paseos por la playa de Las Canteras. «Suelo ir los fines de semana con mi hijo. Las Canteras es una seña de identidad, uno de los pulmones de la capital». Y en cuanto a sus gustos gastronómicos, el exárbitro grancanario destaca los restaurantes «Balalaika, que lo he recuperado últimamente, y La Marinera, un lugar donde Elena me atiende genial. Son lugares en el entorno de Las Canteras y próximos al mar. Disfrutar de la ciudad y de su gastronomía es un plan perfecto», destaca este Hijo Predilecto de la ciudad que define el deporte «como pasión y educación».