Luto judicial por César García Otero

Magistrado del TSJC. El presidente de la Sala de lo Contencioso - Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Canarias en Las Palmas murió ayer a los 63 años. Deja viuda y dos hijos

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

El negro es el color de la indumentaria de los profesionales de la Justicia en España, pero también es el color del luto. Y de negro luctuoso están desde ayer los profesionales del mundo judicial tras recibir a media tarde, cual mazazo, la noticia del fallecimiento de César García Otero, presidente de la Sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Justicia en Las Palmas.

Con 63 años, casado y con dos hijos, César García Otero llevaba con entereza una dura lucha contra una enfermedad que finalmente se lo llevó. Deja una huella imborrable de profesionalidad, conocimientos jurídicos, entrega a su trabajo, disposición siempre a echar una mano a sus compañeros y capacidad también para la docencia. Todo ello siempre con una sonrisa, propia de un hombre jovial, y sin mayor afán de protagonismo. De hecho, cuando salía a los medios de comunicación lo hacía porque no le quedaba más remedio y siempre midiendo las palabras. Porque era de los que tenía claro que los jueces hablan en sus autos y sus sentencias.

Asturiano de nacimiento, llegó a Gran Canaria en 1990 y pronto se sintió un canario más. Cubrió varios destinos judiciales, primero en el ámbito penal y después en el contencioso-administrativo. Desde su llegada al TSJC, se ganó el reconocimiento de todos por la solidez de sus resoluciones, siempre bien fundamentadas y explicadas con una literatura que hacía entendible una especialidad tan compleja como la contencioso-administrativa.

La mejor prueba de ello es que en 2015 obtuvo nada menos que 20 votos a favor y solo uno en blanco en el Consejo General del Poder Judicial para renovar su plaza de presidente de la Sala de lo Contencioso. César García Otero ingresó en la carrera judicial en 1987 y se estrenó en el juzgado de Distrito de Nules, en Castellón, para pasar después al juzgado de Distrito 2 de Castellón de la Plana. Fue en 1998 cuando pasó a formar parte de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, y en 2010 la presidió por primera vez. Fue profesor de Derecho Constitucional y de Derecho Administrativo en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. La capilla ardiente con sus restos mortales quedará abierta esta mañana en el tanatorio San Miguel. Desde aquí, CANARIAS7 se suma a las muestras de condolencias, trasladando el más sentido pésame a sus familiares, y en especial a su viuda y sus hijos.

Se ha ido un gran juez y el recuerdo le hará justicia. Descanse en paz.