La tembladera de Guaguas

Cada vez que las guaguas entran en el intercambiador de Santa Catalina sufren de una tembladera que, aparte de la incomodidad que representa para los usuarios, obliga a los chóferes a realizar complicadas maniobras para evitar los baches y que el vehículo se descuajaringue. El Cabildo promete arreglarlo este año.

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA

Tras años y años de deterioro continuado, los accesos al intercambiador de Santa Catalina han terminado por convertirse en un auténtico campo minado. La acumulación de baches, socavones y hendiduras es tal que ya se ven los forjados originales de la estructura.

La instalación presta servicio a trece líneas de Guaguas Municipales y a nueve de Global. Y sus conductores tienen que realizar un ejercicio casi de funambulismo para que los vehículos no se desarmen con la tremenda tembladera que sufren al pasar por tantos baches.

«Estos socavones no son una broma», explicaron los representantes de los trabajadores de Guaguas Municipales, «llevan tiempo así y no se arregla».

El concejal de Movilidad, José Eduardo Ramírez, aseguró que es la «Autoridad Única del Transporte -a la que él pertenece en calidad de vicepresidente segundo- la que tiene que arreglarlo» y recordó que ya tiene una partida destinada a ello dentro del Fondo de Desarrollo de Canarias aprobado por el Cabildo grancanario.

Al respecto, el consejero de Transportes de la institución insular, Juan Francisco Trujillo, aseguró que se dispone de 100.000 euros para reparar estos desperfectos. «No se puede reparchear porque las guaguas destrozan el asfalto», indicó, «hay que levantarlo todo y cambiar la base metiendo hierro y hormigón». El también vicepresidente primero de la Autoridad Única del Transporte explicó que en septiembre se licitará y se adjudicará rápidamente por un procedimiento negociado.