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Imagen de la Ciudad de la Justicia. Arcadio Suárez
«Al final podemos morir todos, ¿quieres que vaya a por los cuchillos?»

«Al final podemos morir todos, ¿quieres que vaya a por los cuchillos?»

Tribunales ·

Reconoce que retuvo a su ex con su hija de siete años en su coche y las llevó desde la capital a Juan Grande, ida y vuelta, mientras las amenazaba

Francisco José Fajardo

Las Palmas de Gran Canaria

Viernes, 7 de junio 2024, 02:00

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Un vecino del barrio de La Paterna reconoció este lunes ante la autoridad judicial que retuvo en contra de su voluntad a su expareja y a la hija de ésta dentro de su coche durante más de tres horas, llevándolas desde la capital grancanaria hasta Juan Grande mientras las insultaba y amenazaba: «Al final podemos morir todos, en la cocina hay cuchillos, ¿quieres que vaya a por los cuchillos». le dijo a la mujer cuando llegó a su casa. Por estos hechos fue detenido y posteriormente condenado de conformidad por la comisión de los delitos de coacciones, vejaciones y amenazas.

La sentencia, dictada por la magistrada titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 2 de Las Palmas de Gran Canaria, María Auxiliadora Díaz Velázquez, narra unos hechos cometidos por este vecino el pasado 30 de mayo.

El acusado y la que era su pareja, quienes terminaron su relación en febrero de 2024, se encontraron ese día para tomar un café, en lo que parecía ser un intento de mantener una relación cordial ya que habían tenido «sus idas y venidas» tras la ruptura, según refleja la sentencia.

El detenido recogió a la mujer y a su hija de 7 años en su domicilio situado en el Cono Sur. Lo que iba a ser un encuentro tranquilo se convirtió en una pesadilla cuando, una vez en el coche comenzó a interrogar a la niña con preguntas insidiosas sobre su madre, acusándola de estar con otra persona. «¿Qué hace tu madre? ¿Sale mucho de casa? ¿Se queda a dormir fuera? ¿Está con otro? Estoy enfadado porque tu madre se va a dormir con otro, tu madre es una mentirosa,» interrogaba Samuel a la menor con tono agresivo.

La mujer, angustiada, pidió al que era su pareja que detuviera el coche para poder bajarse, pero él ignoró sus súplicas «a sabiendas de la ilegitimidad de su proceder y con intención de evitar que [..] bajasen del vehículo en el ejercicio de su libertad», sostiene el fallo judicial.

En lugar de eso, comenzó a gritarle e insultarla, llamándola «boba» e «idiota». Desesperada, la denunciante llamó a su madre por teléfono a las 17.29 horas, pero «él le quitó el teléfono y continuó la marcha. Se dirigió por 7 Palmas, pasando por el Parque Juan Pablo II, momento en que la mujer «gritó por la ventana en una parada en un semáforo para que llamasen a la policía». El acusado, lejos de dejarlas bajar del vehículo, continuó la marcha cogiendo la GC 1, siguió hasta Arinaga y a la altura de Juan Grande dio la vuelta para volver a Las Palmas de Gran Canaria.

Durante este tiempo, este hombre amenazó con estrellar el coche, gritando: «Ahora nos vamos a estampar, te vas a callar», mientras le tapaba la boca a la mujer, quien no paraba de llorar cuando le pedirle que parase el coche. La hija, mientras, le gritaba: «Suelta a mi madre que la vas a ahogar».

Finalmente, condujo sobre las 20.00 horas hasta su domicilio en el barrio de La Paterna, pero la situación no mejoró. Con ánimo de causarle «desasosiego», él sugirió a su expareja ir a la cocina a buscar cuchillos, diciendo: «Al final podemos morir todos, en la cocina hay cuchillos, ¿quieres que vaya a por los cuchillos». Afortunadamente, la situación no escaló a más violencia física.

En el juicio rápido, el individuo aceptó los hechos y las penas solicitadas lo que llevó a una sentencia de conformidad.

La autoridad judicial le impuso 14 meses de prisión por el delito de coacciones, además de una prohibición de aproximarse a la mujer y a su hija a menos de 500 metros y de comunicarse con ellas por cualquier medio durante 32 meses. Por el delito de vejaciones, se le impusieron 10 días de localización permanente y el mismo alejamiento por seis meses. Por último, por el delito de amenazas, fue condenado a 40 días de trabajos en beneficio de la comunidad, se le privó del derecho a la tenencia y porte de armas por dos años y la prohibición de acercarse y comunicarse con la madre por un año más.

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