A la derecha de la imagen, Carlos Navarro el Yoyas, este miércoles durante su declaración por videoconferencia desde el juzgado de Igualada. / ARCADIO SUÁREZ

Tribunales

Fayna sobre el Yoyas: «Me estranguló varias veces diciéndome que me iba a matar»

Se celebra el juicio contra el televisivo Carlos Navarro, acusado de maltratar y amenazar a su expareja, la grancanaria Fayna Bethencourt

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

La grancanaria Fayna Bethencourt, que saltó a la fama por haber participado en el programa televisivo Gran Hermano, relató ayer los múltiples episodios de agresiones físicas , verbales y amenazas que sufrió -presuntamente- a manos de su expareja, Carlos Navarro alias el Yoyas, al que conoció en el espacio de telerrealidad. «A Carlos le tenía pánico porque me decía constantemente que iba a volver a mi isla pero con las piernas por delante», declaró en el juicio celebrado ayer ante el Juzgado de lo Penal número 5 de Las Palmas de Gran Canaria, procedimiento en el que la Fiscalía Provincial pide para el acusado -que niega los hechos- una pena de ocho años de cárcel.

En una extensa declaración, Fayna Bethencourt dio todos los detalles de su tortuosa relación con su expareja. Narró como ellos empezaron su relación en el programa de televisión y al salir de la casa, « pasaron cosas que luego asimilé y vi con otros ojos». Dijo que desde el principio el acusado le prohibió cosas como «ir a lavar el coche porque decía que ponía 'el culo en pompa' y excitaba a los hombres, hablar con amigos, me ponía límites», manifestó, añadiendo que «el tema económico también lo controlaba él, lo manejaba todo e incluso no le gustaba que tuviera contacto con mi propia familia».

LO QUE PIDEN LAS PARTES

  • Fiscal La Fiscalía pide ocho años de cárcel, 10 sin la patria potestad respecto de sus hijos, 14 años y seis meses de alejamiento y 30 días de trabajos en beneficio de la comunidad, además del pago de 30.000 euros por daños morales.

  • Defensa Por su parte, la defensa interesa la libre absolución del acusado Carlos Navarro, o una única pena por un delito leve de lesiones.

Con respecto a la que relató como la primera agresión sufrida, dijo que se produjo en Madrid y el acusado « me apretó la mano de tal manera que se me saltaron las lágrimas». También hizo hincapié en que «Carlos, durante los 16 años de relación, tenía la costumbre de darme pisotones con el talón con gran fuerza para reprenderme o me apretaba en los muslos».

Vídeo.

Pero este supuesto trato violento y vejatorio fue más allá, según la víctima, que manifestó como el Yoyas «me dio algún cachetón o me retorció las manos, pero la primera vez que me pegó una paliza de las grandes fue en casa con mis hijos. Empezó a insultarme y le contesté. Estaban mi hijo de dos años y la niña de cinco delante y, como estaba agresivo, le dije que los iba a coger y me marchaba a casa de sus padres». Fue en ese entonces cuando « perdió el control, me agarró, me retorció el brazo, me dio puñetazos en las nalgas y piernas, me tiró al sofá y caí al suelo. Con él encima amenazándome e insultándome al oído diciéndome 'puta', que 'me iba a matar' y 'desgraciada', sentí un olor a fresa y al mirar, era mi hijo que le estaba tirando encima el batido que tenía como señal de defensa hacia mí. Carlos no podía permitir que atentasen contra su autoridad porque, como mismo decía, era 'Dios, el jefe', y le dio un golpe en el hombro al niño que se cayó de culo mientras le gritaba que no le contestase, que él era el que mandaba», explicó a preguntas de la fiscal Cristina Coterón.

A renglón seguido, la denunciante expuso como el acusado «siguió golpeándome, dándome puñetazos, me encerró en el cuarto y me preguntó qué quería que me rompiera primero, si las costillas o el brazo. Luego, a los minutos me pidió perdón y me dijo que sentía haberme pegado así, pero es que yo le 'había tocado mucho los cojones'», detalló.

Esas agresiones coincidían, a juicio de Bethencourt, con una conducta «cada vez más violenta y me pegaba delante de los niños. Su agresión favorita era cogerme del cuello y darme patadas».

En otra ocasión, declaró la televisiva que el Yoyas la « enganchó del cuello y me llevó cogida en volandas por todo el pasillo con una violencia brutal y me estampó contra el suelo con los niños delante gritando. Me tumbó en el suelo estrangulándome y diciéndome que me iba a matar».

En su testimonio expuso que el encausado le confiscaba el móvil y «lo examinaba» a diario. «Una noche leyó unos mensajes que tenía con una chica en los que hablábamos sobre maternidad y fue a buscarme al cuarto, me sacó de la cama y me volvió a coger del brazo. Como gesto instintivo de defensa le tiré un vaso y en ese instante, me miró a los ojos y a los cristales y me lanzó hacia el suelo contra los cristales. Me corté y acabé sangrando», contó.

Ya en Navidades de 2016, Bethencourt organizó un viaje a Gran Canaria para ver a su familia pero «la madre de Carlos había fallecido hacía meses, por lo que él no quiso viajar». Fayna manifestó que le dijo que ella sí iba a viajar «y nos encerró bajo llave dentro de nuestra casa, me escapé por la cocina, pero él retuvo a los niños fuera de control». Finalmente viajó a la isla y al regresar, le dijo a su entonces esposo que quería volver a la isla en unos meses y, un día antes de coger el avión, «estaba en el sofá, se levantó hacia mí y me volvió a estrangular tirándome en el suelo. Grité y mis hijos entraron corriendo para ayudarme», declaró.

A preguntas de la fiscal expuso que no denunció a Carlos el Yoyas «porque me daba vergüenza, pero hoy en día me pregunto cómo pude permitir que alguien tratara así a mis hijos y a mí. Además, a Carlos le tenía pánico porque me decía constantemente que iba a volver a mi isla pero con las piernas por delante», narró.

La primera denuncia la interpuso «porque mi hija me enseñó un vídeo de Carlos asqueroso, obsceno, repugnante e inhumano y decidí ir a denunciarlo», aunque luego la retiró. Meses más tarde volvió a denunciar al acusado porque, por el cumpleaños de los dos niños en enero, «me dijo que iba a venir a Gran Canaria y, el día antes, la niña me dijo que papá la había llamado del aeropuerto y cuando cogí el teléfono, empezó a amenazarme a mí y a mi actual pareja y entré en pánico. Me asusté y me llevé a los niños a casa de mis padres y luego, fui a denunciarlo porque temía que nos hiciera algo».

Por último, declaró que «siempre» tuvo «miedo» de que le hiciese daño, nos amenazó a todos y a mi pareja dijo que lo iba a rajar. Incluso le contó a mi hija respetaba a las mujeres, aunque me hubiese cogido alguna vez a mí del cuello. Gracias a Dios, mis hijos hoy son niños felices, pero temen que Carlos venga y les haga daño a mí y a mi pareja. Incluso han tenido pesadillas», finalizó.

Este juicio quedó ayer visto para sentencia.