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La sentencia ratificada fue dictada en primera instancia por la Audiencia Provincial. JUAN CARLOS ALONSO
Condenado en firme por querer matar a su pareja que tenía VIH

Condenado en firme por querer matar a su pareja tras ocultarle que tenía VIH

tribunales ·

El Supremo ratifica el fallo de instancia dictado por la Audiencia Provincial y que penó al acusado a 11 años y tres meses de cárcel por intento de asesinato

Francisco José Fajardo

Las Palmas de Gran Canaria

Miércoles, 28 de diciembre 2022, 00:00

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La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo (TS) confirmo y dio firmeza a la condena de 11 años, tres meses y un día de prisión impuesta por la Audiencia Provincial a un hombre que en el año 2019, intentó asesinar quemando a su exnovio en la peluquería en la que trabajaba. La razón era que, al iniciar la relación de pareja, ambos se hicieron un test serológico que reveló que el atacante tenía VIH y la víctima no, pero éste último se lo ocultó al otro y, tras enterarse del engaño, intentó matarle.

El fallo de instancia, dictado por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas el 28 de junio de 2021, fue ratificado posteriormente por la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) el 20 de enero de 2022.

El mismo, determinó que el acusado, sobre las 21.15 horas del 18 de diciembre de 2019, acudió a la peluquería que regentó su expareja durante cinco años en la capital grancanaria. Al llegar a este negocio y con el ánimo de acabar con su vida, el agresor aprovechó que la víctima se encontraba de cuclillas y cerró la persiana de la peluquería para rociarlo con líquido inflamable a la vez que intentaba prenderle fuego.

Mientras le gritaba «yo te quemo hijo de puta», siguió con el mechero hasta que la víctima saltó hacia atrás instintivamente impidiendo de esta forma que las llamas llegaran a su cuerpo. Mientras corría para salvar su vida, el acusado seguía amenazándolo de muerte y le espetaba «no corras, yo te mato».

Ahora, tras el recurso de casación interpuesto por la defensa del acusado, la Sala Segunda del Supremo ratifica el sustento probatorio que en su momento dio el TSJC a la declaración de la víctima, así como a la de un testigo presencial de los hechos. Este último afirmó como vio al acusado con un cubo que olía a gasolina. Segundos después, observó a la víctima corriendo «gritando de puro terror», determina la sentencia. La ropa del denunciante estaba empapada en gasolina y no así la del denunciado, por lo que el Tribunal no atendió a la petición de la aplicación del 'in dubio pro reo', al entender que no había dudas en la «forma de la comisión de los hechos como tampoco en la autoría de los mismos».

El Alto Tribunal añade en su fallo que «las tardías horas en que ocurrieron los hechos, cuando ya no se esperaba la afluencia de clientes; el acometimiento por la espalda a quien se encuentra agachado cerrando una verja, para rociarle con un líquido inflamable que acto seguido llegó a combustionar por efecto del mechero que accionó el agresor», congregan los «pilares sobre los que se sustentan la calificación de una ataque alevoso por sorpresivo e inesperado».

Por este motivo, el acusado fue condenado por un delito de asesinato en grado de tentativa, con la concurrencia de la agravante de parentesco, a 11 años, tres meses y un día de prisión, diez años de libertad vigilada, 15 de prohibición de acercarse a menos de 300 metros y de comunicarse por cualquier medio con la víctima y que la indemnice en la cantidad de 300 euros y a Segurcaixa con 5.825,58 euros.

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