El condenado, ayer de espaldas durante la vista oral celebrada ante la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas. / F.J.F.

Condenado a 31 años de cárcel por abusar de su hija y una amiga menores, a las que grababa y drogaba

El acusado lo reconoció todo ante la Audiencia Provincial en unos hechos «salvajes» como así los definió Armando Martín, letrado de la acusación particular

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

El pederasta que abusó de su hija y de una amiga de esta -ambas menores de edad-, a las que incluso grabó y fotografió realizando dichos actos y llegó a drogar para dormirlas, reconoció los hechos ayer ante la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas y fue condenado a una pena de 31 años de prisión

El acusado, de 34 años y que era militar profesional hasta que fue expulsado del Ejército, se limitó en la vista oral a declarar que reconocía haber sido el autor de los hechos a preguntas del fiscal José Antonio Díez. El mismo, en su informe, destacó que esta asunción de la culpabilidad, además de la prueba practicada y las declaraciones de las víctimas -ambas de 13 años- en la prueba preconstituida, eran suficientes para que fuera condenado, de conformidad con el resto de las partes.

LA PENA

  • 31 años de cárcel cumplirá el condenado, además del pago de 200.000 euros de indemnización a la hija y 7.000 euros a la otra víctima menor de edad. Ya acumula otra condena de siete años por hechos similares.

Por otro lado, Armando Martín Bueno, uno de los abogados de la acusación particular, fue contundente al sostener en su informe final que el acusado había dejado «una vida absolutamente destrozada, la de una menor que era su hija, dañada por un acto salvaje que solo puede generar un sentimiento de repudia», expuso a la Sala. «En ningún caso se puede entender la brutalidad de estos actos y más teniendo en cuenta que era su propio padre». La otra letrada de la acusación particular, Natalia León Pérez, también destacó que la prueba practicada era «demoledora», dijo.

Por su parte, la defensa representada por la abogada Ithaisa Fernández Navarro destacó que el acusado había «reconocido los hechos desde el primer momento ante el juez de instrucción» y que a partir de este momento «empezará una vida en prisión con un tratamiento adecuado para su reinserción en la sociedad», manifestó.

'Operación Magnesio'

Este procedimiento nació de la 'Operación Magnesio' llevada a cabo por el Grupo de Delitos Tecnológicos de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Las Palmas el 21 de noviembre de 2018 y que investigaba posibles delitos cometidos mediante descargas de archivos realizadas a través de redes de intercambio denominadas 'Peer to Peer'.

Los agentes cotejaron varias direcciones IP y, tras analizarlas, practicaron la detención el 2 de abril de 2019 de este pederasta. Ese mismo día llevaron a cabo una entrada y registro en la casa donde se había descargado material pedófilo en Telde, una vivienda de sus familiares donde residió desde julio hasta diciembre de 2018 porque se había separado de su pareja. Por este motivo, los investigadores también registraron la casa del detenido donde vivía desde diciembre de 2018 en la capital grancanaria y hallaron numerosos dispositivos de almacenamiento que usaba para guardar archivos descargados desde el programa 'eMule'.

Los agentes, al analizarlos, encontraron pornografía infantil, pero les llamaron la atención varios archivos. Se trataba de fotos y vídeos realizados, unos con teléfono móvil y otros mediante una cámara oculta. Había tres fotografías con fecha del 12 de agosto de 2018 de una menor, arrodillada, de espaldas a la cámara del móvil, mostrando sus partes íntimas. Un día más tarde, el condenado grabó dos vídeos en los que se le veía quitando la ropa interior y abusando de dicha menor. El 20 de agosto también grabó otros dos vídeos de la misma índole en los que se escuchaba al exmilitar preguntándole: «¿No te duele?». Al realizar las correspondientes pesquisas, descubrieron que la víctima de estos abusos era la propia hija del procesado.

También hallaron seis vídeos grabados por dos cámaras ocultas en un baño de una vivienda, en los que aparecen dos menores que se desnudan y se duchan. En alguno de ellos, se oye como el procesado mantiene una conversación con su hija a través de la puerta del baño. Esto ocurrió el 12 de agosto y las víctimas eran la hija y una amiga de ésta que se había quedado en su casa.

Somníferos

De todo esto y después de tomar declaración de la ex, de la hija del acusado y de la otra menor, la autoridad judicial determinó que el militar llevó a cabo «tocamientos sobre su hija» en los pechos y en la zona vaginal, en reiteradas ocasiones, además de ser el autor de penetraciones sobre su hija que grabó en vídeo.

Hay que destacar que los investigadores hallaron numerosos somníferos en las dependencias del investigado que pudo haber utilizado para drogar a sus víctimas y así conseguir doblegar su resistencia.

Las declarantes afirmaron que el investigado les daba pastillas para dormir.

Ya cumple nueve años de prisión por abusar también de su exmujer

Hay que recordar que este vecino de la capital grancanaria, de 34 años, ya fue condenado por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Las Palmas de Gran Canaria a siete años de prisión después de que reconociera que, al mismo tiempo de que cometía los actos sobre su hija y la amiga de la niña, también abusó de su expareja y lo grabó en vídeo.

Pese a la ruptura, entre junio y septiembre de 2018, al no aceptar la separación, entró en la habitación de su ex y, mientras dormía, se acercó, le retiró las braguitas y le tocó sus genitales sin llegar a introducir sus dedos en la vagina «no siendo ella consciente de lo sucedido». En una de estas ocasiones, sin que ella fuera conocedora, «grabó la escena» y mientras sostenía la cámara con una mano, con la otra «retiraba la braguita y tocaba la vagina» de la víctima. Además, el 8 de agosto de 2018, tras ocultar una cámara en el baño, grabó a su ex desnuda. También le tomó fotografías estando desnuda o en ropa interior, con cámara oculta o aprovechando que dormía.