Una persona dormía en la mañana de este viernes bajo una portería de la playa de Las Alcaravaneras. / Juan Carlos Alonso

Casi un centenar de personas sin hogar pernoctan en las calles de la ciudad

El Ayuntamiento afirma que tiene censadas a 78 y que el resto es «población flotante». Señala que muchos rechazan los recursos disponibles

REBECA DÍAZ Las Palmas de Gran Canaria

«Entre 78 y 100 personas puede haber en la calle en Las Palmas de Gran Canaria», confirmó este viernes el primer teniente de alcalde de la ciudad, Javier Doreste. Aunque puntualizó que de ellas, 78 son las que tiene censadas la Corporación local y el resto corresponde a una población que se mueve de un municipio a otro y que resulta mucho más complicado contabilizar. «Hay una población fija que ronda las 78 pero luego hay una flotante que está entre las 20 y las 30 personas», indicó.

Añadió que si bien esa cifra de casi 80 personas sin hogar que habitualmente duermen al raso en la capital se ha venido manteniendo desde finales del pasado 2019, «con el coronavirus se disparó» y se llegó a tener «a cerca de 200 personas».

Además, explicó que se da la circunstancia de que «si no hay turismo en el Sur», muchas de estas personas «tiran para Las Palmas». De ahí que señale que existe «una población flotante que atendemos exactamente igual, por eso las cifras varían de un mes a otro».

Además, aseguró que durante el estado de alarma también subió el número de personas sin hogar en la capital, «porque hubo policías locales de otros pueblos que los traían a Las Palmas y los dejaban en la puerta del albergue, y nosotros a todos los atendimos».

Por ello, en esos momentos se optó por poner a disposición de esta población recursos como la Fábrica del Hielo de La Isleta, que cuenta con 50 plazas, o el del Polvorín, con 52 y que se destinó a personas que reciben tratamiento «de metadona».

Sin embargo, indicó que una vez se levantó esa medida excepcional, en el centro de Manuel Becerra se continúa con la atención a las personas sin hogar, pero éstas «no pernoctan» en sus instalaciones, porque «una vez pasó la alarma, bajó la necesidad».

Doreste destacó que «muchísimos de los sin hogar no quieren pernoctar en albergues», porque en estos espacios «tienen que ducharse, mantener unas normas, no pueden estar gritando» y deben cumplir unos horarios, algo con lo que no todos comulgan.

Pero insistió en que «si es necesario» reabrir algunos de los recursos, «se reabren y se ponen en marcha».

Asimismo, el edil expuso que muchas de las personas que carecen de un hogar no presentan una situación específicamente de problemática social, sino que «son temas de salud metal». Y que el Ayuntamiento «tiene unos limites, y entre ellos el de la libertad, más allá de las competencias».

Además de la Fábrica del Hielo, la ciudad dispone del centro de acogida Gánigo, que en esos momentos tiene 14 usuarios; el centro de acogida de El Lasso, con 38; y el centro Urban, que gestiona una empresa privada y tiene 60 usuarios.

Además, la Obra Social de Acogida y Desarrollo tiene a 180 personas en la casa de la entidad, lo que supone el total del aforo. Al mismo tiempo, atiende a 103 personas en la calle, según los últimos datos de que dispone correspondientes al mes de junio.

Por su parte, Cáritas tiene a 30 personas en su centro de baja exigencia de Escaleritas y ha atendido a 960 personas sin hogar en el primer semestre del año, frente a las 1.400 de todo 2019. Reseñar que esta entidad incluye también en este grupo a personas que viven en infraviviendas.