Los usuarios dicen que les permite ir al centro deportivo y conecta la zona alta con la baja. / ARCADIO SUÁREZ

«Este ascensor es una necesidad social»

Usuarios del Centro Deportivo de Las Rehoyas reclaman una solución definitiva para un elevador que condiciona la vida de muchas personas

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ Las Palmas de Gran Canaria

El Centro Deportivo de Las Rehoyas es utilizado cada día por «unas 3.000 personas», explica Lara Rodríguez, coordinadora de un espacio al que, además de las personas que practican diferentes disciplinas deportivas por iniciativa propia, acuden otras muchas por prescripción facultativa.

Y son estas últimas las que sufren en mayor medida el perjuicio que implica que el ascensor que une el parque de Las Rehoyas con el vecino barrio de Schamann se encuentre fuera de uso con demasiada frecuencia.

La trabajadora del centro señala que el Ayuntamiento acometió este miércoles la enésima reparación provisional de este elemento y el viernes ya estaba de nuevo averiado. Por eso dice que los usuarios necesitan una solución definitiva para que sus rutinas no se vean alteradas. «Cada día recibimos unas 20 llamadas para saber si el ascensor funciona», expone.

«Es más grave de lo que piensan», apunta Manuel Vega, que acude a las instalaciones tanto a «terapias acuáticas» como «a piscina» para mejorar su calidad de vida tras sufrir un ictus. Por eso sabe de primera mano lo que supone para personas como él suspender una rehabilitación esencial para seguir progresando porque no pueden usar este elevador. «Imagínense la cantidad de personas minusválidas que hay aquí, de todas las edades, que necesitan hacer deporte», expone.

José Luis Santana lleva años acudiendo a rehabilitación a estas instalaciones. Reside en Ciudad Alta y llegó a plantearse darse de baja porque necesita de muletas para desplazarse, pero las trabajadoras del complejo lo convencieron para que continuara. «Siempre que el ascensor deja de funcionar dejo de venir», dice.

Estado del ascensor. / arcadio suárez

Las personas mayores también se reconocen perjudicadas por un ascensor que está «más tiempo roto que en funcionamiento». Esto obliga a quienes acuden a actividades como el tai chi a dejar de ir. Es el caso «de Consuelo, que tiene 96 años y posiblemente es la usuaria de más edad». Cuando el elevador está averiado «depende de que su hijo pueda llevarla», apunta Miriam Varela, una compañera que pide que se piense en las personas que como ella misma tienen una edad avanzada y hacen deporte por consejo médico. «Este ascensor es una necesidad social», afirma.

Fefi García es también usuaria del centro de Las Rehoyas y cree que la falta de ascensor hace que «mucha gente mayor esté en soledad», pues acudir a hacer deporte es una manera de socializar. «Si hay ascensor hay más salud física y psíquica», señala.

A Carmen Suárez también la salud es la que la lleva a acudir «dos veces al día» a hacer deporte desde Ciudad Alta, pero dice que volver a casa no es una tarea sencilla cuando no puede utilizar el elevador porque debe hacerlo por las escaleras. « Soy diabética y llego sin fuerzas», comenta.

También Sandra Rodríguez se ve afectada por un ascensor «que funciona una media de dos o tres meses al año». En el caso de esta joven madre, desplazarse desde Pedro Infinito hasta el centro deportivo para llevar a su bebé de 7 meses a piscina es misión imposible. «No puedo bajar con el carrito», reconoce.

Tiene claro que las constantes averías del elevador se deben al «mal uso» que se hace del mismo y genera que «solo funcione dos o tres meses al año» y «esté en condiciones insalubres». Algo que corrobora Isabel Peña, otra usuaria que añade que los vándalos han llegado incluso «a cortar los cables».

Subir andando no es una alternativa para muchos usuarios. / Arcadio suárez

La avería anterior a la de este viernes, sin embargo, se achaca a la situación meteorológica generada por el 'Hermine'.

Los usuarios afectados recuerdan que el hecho de que el ascensor no esté en uso no es un problema exclusivo de ellos, sino que conlleva un perjuicio mucho mayor porque es un punto de conexión de la parte alta de la ciudad con Las Rehoyas. Ponen a modo de ejemplo de lo que dicen que «mucha gente lo usa para coger la guagua y para llevar a los niños al colegio o a la guardería».

Por eso, además de su reparación definitiva, piden vigilancia. «Nada sacan con arreglarlo si no ponen seguridad», apuntan.

Desde el Consistorio, fuentes autorizadas aseguran que la nueva adjudicataria del servicio de mantenimiento de 14 elementos de la ciudad -8 escaleras mecánicas, 4 ascensores, una rampa y una plataforma de elevación- ya trabaja en la comprobación del estado de las mismas y está a la espera de la llegada de material para su rehabilitación.