Una calle del barrio de La Isleta muestra las señales de limitación de velocidad a 30 kilómetros por hora. / ARCADIO SUÁREZ

La aplicación del nuevo límite de 30 kilómetros por hora se aplica en 2.000 calles de la ciudad

El Ayuntamiento calcula que en torno a un 70% de las vías entran dentro de las nuevas normas que impone la Dirección General de Tráfico

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

Alrededor de 2.003 calles de la capital grancanaria (un 70% del total) tienen limitada su velocidad máxima desde el martes pasado. Los conductores que circulen por ellas no podrán pasar de los 30 kilómetros por hora a bordo de sus vehículos.

La nueva limitación rige para todas las calles que solo tengan un carril de circulación por sentido, lo que de acuerdo a las estimaciones hechas por el concejal de Movilidad del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, José Eduardo Ramírez, afectará a siete de cada diez vías rodadas de la ciudad.

LOS DATOS

  • Frenado. Según la Dirección General de Tráfico, la distancia recorrida desde que se acciona el freno es de 14 metros si se circula a 30 kilómetros por hora; si se va a 50 kilómetros por hora, el coche recorre 30 metros antes de pararse.

  • Siniestralidad. También asegura que las experiencias de las zonas 30 en diferentes ciudades demuestran que el número de accidentes se ha reducido más de un 40%.

  • Ruido. La limitación de velocidad reduce a la mitad el nivel de ruido del tráfico.

La nueva obligación que impone la Dirección General de Tráfico (DGT) trata de reducir el riesgo de fallecer como consecuencia de un atropello. De acuerdo a los datos que maneja la DGT, el riesgo de muerte de un peatón por impacto de un vehículo que circula a 30 kilómetros por hora es del 10%. En cambio, con la velocidad permitida anteriormente, a 50 kilómetros por hora, esta posibilidad sube hasta el 90%.

Por eso, y porque la limitación de la velocidad máxima en este tipo de calles urbanas también redunda en una mejora de los niveles de contaminación, tanto atmosférica como acústica, la Dirección General de Tráfico decidió bautizar esta propuesta con el lema 'A 30 se vive mejor'.

En el caso de Las Palmas de Gran Canaria, cada año se registran unos 4.800 accidentes de tráfico, de los que entre un 3% y un 4% son atropellos a peatones, según los datos de atestados de la Policía Local.

Y de acuerdo con los registros del Instituto Canario de Estadística, el número de accidentes de tráfico en las vías urbanas en la provincia de Las Palmas, entre 2015 y 2018, ha experimentado un descenso del 41%.

Sin embargo, la DGT advierte de que en 2019 «los fallecidos en accidente de tráfico en las ciudades aumentaron un 6%», mientras que en las vías interurbanas se redujeron en esa misma cantidad. En la presentación del manual de implantación de los nuevos límites, la DGT alertó de que «el 82% de los fallecidos en ciudades en 2019 fueron usuarios vulnerables, es decir, peatones, ciclistas y motoristas».

Cambio de señales

El concejal de Movilidad señaló que ya se ha empezado el cambio de señalética de todas las vías afectadas. Y aclaró que no tiene coste extra para el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria porque entra dentro del contrato de conservación y mantenimiento de la señalización, marcas viales y elementos de seguridad vial, que fue adjudicado por 2,8 millones de euros a la empresa Api Movilidad para el periodo comprendido entre 2021 y 2024.

La obligación de imponer un límite de 30 kilómetros por hora que ya se aplica en toda España no va a sorprender a los ciudadanos de la capital grancanaria, que ya tienen la experiencia del funcionamiento de las zonas 30.

Calles de Las Coloradas con la nueva regulación. / Arcadio Suárez

Hay que recordar que en torno a un centenar de calles ya habían sido ordenadas como zonas 30, en una experiencia que se inició en vías en las que la intensidad de tráfico máxima en hora punta no superaba los 500 vehículos y su intensidad media diaria, los 6.000.

Esta ordenación municipal es incluso más ambiciosa para los peatones que lo que determina la Dirección General de Tráfico porque en ellas el viandante tiene la prioridad absoluta, de forma que puede cruzar por donde quiera, incluso fuera de los puntos habilitados para ello, obligando a los vehículos a ceder el paso.

La última zona 30 que se ha conquistado en la ciudad es la del barrio de Las Coloradas, en febrero de este mismo año.