Imagen de la vista oral celebrada por la Audiencia Provincial. / C7

«Estaba acojonada, no pude hacer nada», dijo tras ser objeto de presuntos abusos

Una menor relata ante la Audiencia Provincial cómo -presuntamente- sufrió abusos por parte de su abuelastro. Este se enfrenta a 17 años de cárcel

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

Una menor de edad relató ante la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas, los presuntos abusos sexuales que sufrió a manos de su abuelastro y que no confesó en el momento de los hechos por temor a posibles represalias. «Estaba acojonada de miedo y no podía decir lo que había pasado», declaró esta joven, después de que el acusado Juan José R.M. -padre de la pareja del progenitor de la víctima- negara tales hechos, por los que la Fiscalía Provincial de Las Palmas le pide una condena de 17 años de prisión y el pago de 60.000 euros de indemnización.

La niña, que en la fecha de los supuestos abusos tenía 12 años, dio detalles sobre lo que vivió en dos viviendas, una en Guanarteme y otra en Telde, a manos del acusado. La fiscal detalló que todo comenzó el 4 de febrero de 2017, cuando la adolescente se encontraba en la primera de las viviendas durmiendo en una de las habitaciones y Juan José R.M. entró en la misma, le bajó los pantalones y las bragas y le realizó tocamientos en la vagina.

«Estábamos en una habitación con las demás niñas de la familia y como no cabía, me puse en el suelo. Entonces apareció José Juan y me dijo que qué hacía tirada y que me fuera con él a su cama mientras mi padre y los demás mayores estaban fuera en el salón hablando», relató. «Nos metimos en la cama para intentar dormir y él empezó a tocarme, a meterme mano. Me tocó por encima de la ropa por el culo y por la vagina. Yo le decía que parara, que yo no quería, pero no me hacía paso. Tenía miedo de que él me pegara o no dejara salir y por eso no avisé a nadie. Estaba como en bucle. Me intentó besar pero giré la cabeza. Estaba acojonada de miedo y no podía decir lo que había pasado», añadió la joven.

Posteriormente, acudieron junto con otros familiares a la casa donde vivía su padre ocasionalmente en Telde. Al llegar allí, se acostó en un sillón cama en el salón de nuevo con el acusado y, sobre las 5.00 horas, este aprovechó para -supuestamente- quitarle el camisón y sujetador y le bajó la cabeza hacia su pene a fin de que le practicara una felación. Luego se puso encima de ella e intentó penetrarla. «Me levanté y corrí a la habitación de mi padre. Le dije si me podía acostar con él que el hombre aquel no me dejaba en paz y no paraba de molestarme», detalló esta joven que sufre un retraso madurativo del 46%, según la forense.

Esta especialista dio total credibilidad a su testimonio, como también lo hizo el agente de la UFAM que intervino en el caso.