Imagen aérea de la Ciudad de la Justicia de la capital grancanaria. / ARCADIO SUÁREZ

Absuelto al no acreditarse que fue el acusado quien se descargó porno infantil

Los investigadores hallaron numerosos archivos pedófilos, pero no hallaron pruebas que lo incriminasen de forma directa, solo indicios

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

El Juzgado de lo Penal número 4 de Las Palmas de Gran Canaria absolvió a un individuo al que la Fiscalía había acusado de un delito de prostitución y corrupción de menores. El fallo determina que e n la dirección del domicilio donde encontraron el material pedófilo residían varias personas y no se podía concretar quién fue el que se lo descargó, que esta persona no era la titular de la IP desde donde se bajaron los vídeos y fotos sexuales con menores y, por último, que el ordenador y el disco duro que investigaron estaban en la habitación donde residía una señora y no el propio acusado.

La sentencia estima la tesis planteada por el letrado Alejandro Pérez Pérez, -socio del despacho Triarii Abogados- que defendió que su cliente, de 70 años, no era conocedor de los hechos investigados. En este contexto, declaró probado que, en fechas no determinadas del mes de julio de 2017, una o varias personas «no identificadas accedieron a internet y descargaron archivos de fotografías y de vídeos, en los que aparecían menores de edad en actitud y protagonizando comportamientos sexuales explícitos con adultos, tales como felaciones y penetraciones, los cuales quedaron almacenados en un disco duro interno», detalló.

Estos archivos fueron hallados el 17 de julio de 2018 por funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía «con motivo de una diligencia de entrada y registro», en una habitación de la planta alta de la vivienda situada en Telde, donde residía el acusado «además de otras personas».

Este varón manifestó en la vista oral que en su casa vivía en la primera planta y la segunda «siempre la tenía alquilada». Negó haberse descargado pornografía infantil, dijo que no sabía como se utilizaban los programas para bajar archivos de la Red y que tampoco había subido nada a Google Fotos, desde donde la policía detectó numerosas imágenes pedófilas que dieron origen a la posterior investigación. Preguntado acerca de quién era el propietario de los discos duros, la tarjeta de memoria y el teléfono que encontraron en la planta alta de su vivienda, a la que se hacía mención en la diligencia de entrada y registro como «biblioteca», contestó que a lo mejor eran «objetos que se quedaron desfasados y los dejaron ahí» y que no sabía «a quién pertenecen», manifestó.

De esta forma, el magistrado determinó que «el resultado de las prueba s no permite inferir de manera categórica que fue el acusado quien accedió a la cuenta de Google Fotos para almacenar los archivos de vídeo y foto con contenido pedófilo. Cabe la posibilidad de que otra u otras personas de su entorno cercano lo hubieran hecho, utilizando su correo electrónico y el teléfono móvil que él solía utilizar».