Inicio de los trabajos de reparación de la escollera de la Avenida Marítima a la altura de San Cristóbal. / Cober

4.000 bloques de hormigón para restituir la escollera de la Avenida Marítima

La obra de emergencia que el Gobierno de Canarias ha iniciado este martes para afianzar la estructura de la vía contempla la colocación de estos elementos cúbicos de más de 7 toneladas cada uno. Durará 9 meses y aunque no prevé afectar al tráfico, sería en horas nocturnas

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ Las Palmas de Gran Canaria

El consejero de Obras Públicas, Transportes y Vivienda del Gobierno de Canarias, Sebastián Franquis, asistió en la mañana de este martes al inicio de los trabajos de la obra que va a restituir la escollera de la GC-1 en los 500 metros que discurren entre el norte del barrio marinero de San Cristóbal y su conexión con la GC-31 (Lady Harimaguada), declarada de emergencia por su departamento ante el riesgo estructural que presenta la zona.

La actuación, que avanzó tiene un plazo de ejecución «en torno a nueve meses» aunque es «una obra sin proyecto» y por tanto «las previsiones no se ajustan siempre al 100%», tiene «un coste aproximado de seis millones» de euros.

Franquis avanzó que la idea es que el desarrollo de la obra « no afecte al tráfico en la Avenida Marítima» al tratarse de una «vía muy importante de la ciudad», con una media de «100.000 vehículos al día». Pero de ser inevitable interferir en el mismo, se haría « de noche, si técnicamente es posible».

La directora de la obra de emergencia, Gloria Macías, justificó «la premura» a la hora de actuar en el hecho de que «tenemos pocos meses para generar una protección suficiente que evite que el daño ya producido llegue a ser catastrófico», ya que los estudios realizados confirman que «los temporales» que suelen generar «daños extraordinarios en la avenida» se registran «en época de invierno, de enero a marzo». Y recordó que, «en el último invierno estuvo a punto de llevarse parte del paseo».

Estudio del terreno

La funcionaria de la consejería regional avanzó que «todavía tenemos que realizar trabajos de reconocimiento del terreno» con «georradar para detectar los servicios» y «para hacer topografía y batimetría de la zona y poder ajustar la protección marítima que vamos a restituir», y «diseñarla de tal manera que a parte de que aguante más que la que teníamos, evite los rebases de olas en épocas extraordinarias sobre la Avenida Marítima».

En cuanto a la actuación en sí, reconoció que se trata de «una zona difícil de trabajar y que «en las primeras semanas no se podrá ver un avance significativo en la obra marítima». Pues en primer lugar se ha de «construir un acceso» en el extremo norte del barrio marinero «para toda la maquinaria pesada, grúas y muchos camiones que tienen que entrar con material», lo que implicará la demolición de un tramo del paseo y de una escalera.

Añadió que esta fase inicial del trabajo tienen como objetivo que «todo el tráfico de obra no suponga afección a la Avenida Marítima», pues si bien «habrá una señalización de obra« y «una imitación de velocidad», lo cierto es que «no prevemos un corte de carril excepto en momentos puntuales para un trabajo extraordinario», que se planifica con el Cabildo para que sea «en horario nocturno».

COBER

Bloques en lugar de tetrápodos

La directora de la obra de emergencia comentó que al margen del «material que tenemos que traer para generar la plataforma» que permitirá acceder a la «maquinaria pesada» y los trabajos de relleno «de los huecos que hemos encontrado en el muro con hormigón y reposición del paseo», el «grueso de la obra va a ser el último manto de protección, que en lugar de ser una escollera tipo tetrápodos, como hay en otras zonas, lo hemos diseñado con unos bloques cúbicos» de «hormigón macizo».

Unos elementos que, indicó, «serán de algo más de siete toneladas» y que «según nuestras previsiones, va a hacer falta traer unos 4.000 bloques que se van a fabricar en la fábrica de la empresa contratista (Satocan SA), en Tamaraceite».

Señaló que estos bloques cúbicos tienen una dimensión aproximada de 1,5 x 1,5 metros y su traslado hasta la zona de trabajo se hará en planchas que pueden «traer unos tres bloques», con lo que, avanzó, «vamos a estar muchos meses aquí, aportando material, después de que creemos la plataforma de trabajo y creemos el manto principal. Por eso «es un obra de tanta envergadura y duración» que confía «sea definitiva».

Aunque señaló que las zonas afectadas en la escollera no presentan «profundidades importantes», insistió en que se está a la espera de realizar una «batimetría cuando el tiempo y la mareas lo permita», algo que podría ser «este fin de semana».

Respecto a la elección de este tipo de bloque en lugar de tetrápodos, apuntó que se ha optado por esta solución porque va a agilizar los trabajos y aunque señaló que es determinante la pericia del operario de la grúa a la hora su colocación, avanzó que pueden instalarse más de 20 de estos elementos al día.

Asimismo, explicó que la idea «es trabajar siempre desde la zona marítima nunca desde el paseo, para no afectar al tráfico» y que la marcha de los trabajos estará condicionada por la climatología. «En una obra marítima hay que estar al día con la predicción del tiempo, del oleaje», dijo. Así, comentó que «habrá momentos en los que no podamos trabajar porque el tiempo y la marea no lo permitan», y otros en los que, ante posibles temporales, se tendrá que proteger lo construido para evitar que se dañe antes de su conclusión.

Una vez concluyan estos trabajos, la parte de mejora del paseo peatonal corresponde al Ayuntamiento de la capital grancanaria, si bien desde Obras Públicas no se descarta que algunas actuaciones se pueda desarrollar de manera simultánea a la reparación de la escollera.