La iglesia de Santa Lucía se hunde

El edificio del histórico y emblemático templo del casco de Santa Lucía de Tirajana corre riesgo de sufrir su derrumbe si los responsables del mantenimiento del inmueble no detienen su hundimiento. El párroco Armando Ladeiro teme por la seguridad de sus fieles. En tres ocasiones ha oído como se resquebraja una de la columnas.

Gabriel Súarez
GABRIEL SÚAREZ

Un ruido seco, como de un chasquido, propio de un piedra que estalla, oído con nitidez en tres ocasiones mientras oficiaba misa, ha llenado de preocupación y temor al padre Armando Ladeiro Martín, el párroco de la iglesia de Santa Lucía de Tirajana desde hace dos años y medio. Y no es para menos. El edificio del venerado templo, bendecido por el obispo Ángel Marquina Corrales el 16 de mayo de 1916, ha comenzado a hundirse. Su fachada norte, la trasera, se precipita lentamente, y las hendiduras que asoman, amenazantes, son como venas rotas en el blanco de sus paredes.

«Cuando llegué aquí no había ni una sola grieta en la iglesia, pero han ido apareciendo mientras el edificio ha comenzado a hundirse lentamente», señala el religioso, quien estima que todo esto es consecuencia de unos supuestos fallos en el terreno donde se asienta la cimentación en la cara posterior del inmueble. «Está levantado sobre un barranco, compuesto en su mayoría por tierras sueltas y poco consistente para soportar el peso de un muro con un grosor de más de 60 centímetros y 20 metros largo», indica el sacerdote.

Cantería

La grieta más grande se localiza en la primera planta, en un cuarto junto a un salón, donde el desplazamiento del edificio ha conseguido que estallará la mampostería y por la misma entra una mano sin dificultad. Junto a este espacio esta la sala donde se imparte catequesis, pero el párroco ha ordenando que no se utilice más, «porque me temo que pueda ocurrir una desgracia en cualquier momento», apunta.

Otra grieta de gran tamaño es visible desde lejos en el lateral derecho y se extiende por toda la pared de arriba hasta la rasante. No obstante ello, lo que más inquieta es que se ha detectado que la piedra de cantería de una de las cuatro columnas que soportan el peso de la cúpula del templo está estallada. «Posiblemente se deba a las tensiones que está sufriendo la estructura del edificio como consecuencia de su hundimiento», señala.

Ladeiro, que también tiene la profesión de proyectista y conoce la materia, ya ha dado traslado de la problemática a las autoridades municipales, así como al obispado y al vicario Hipólito Cabrera, para que desde sus respectivos ámbitos competenciales tomen las medidas que consideran necesarias para salvaguardar el edificio, pero sobre todo prevenir un derrumbe, lo cual considera que sería catastrófico porque son cientos las personas que lo visitan a diario, muchas de ellas turistas extranjeros.

Un empresa especializada ha realizado un sondeo del terreno donde se está hundiendo y están a la espera de un informe geológico. También ingenieros especialistas han acudido para determinar los daños que sufre el templo, pero todo está aún por resolver sobre el futuro del edificio histórico-artístico del casco de Santa Lucía.