David Bramwell en las instalaciones del Jardín poco antes de su jubilación en el año 2012. / Juan Carlos Alonso

Fallece David Bramwell, el director del Jardín Canario durante 38 años

En 1974 cogió las riendas que dejó Sventenius y las llevó hasta 2012. Es autor de más de 100 estudios científicos y catalogó más de 20 especies

Jesús Quesada
JESÚS QUESADA Las Palmas de Gran Canaria

El botánico de origen inglés que se enamoró de la flora canaria y dirigió el jardín botánico de mayor superficie de España durante 38 años falleció ayer en la isla en la que transcurrió la mayor parte de su vida después de una larga enfermedad.

David Bramwell llevó las riendas del Jardín Botánico Viera y Clavijo desde 1974, tras el fallecimiento de su fundador, el sueco Enrique Sventenius en 1973, hasta el año 2012, cuando se jubiló, y era Hijo Adoptivo de Gran Canaria desde 2005.

Tras especializarse en Taxonomía Vegetal por la Universidad de Liverpool a mediados de los años 60 del siglo pasado, el autor de más de 100 publicaciones científicas y más de una docena de libros, fruto de su dilatado programa de investigación personal sobre la taxonomía, biogeografía y conservación de la flora de Canarias, pasó por la Universidad de Sevilla antes de recalar en Gran Canaria para hacer su tesis doctoral, entre 1969 y 1971, sobre la revisión del género Echium en Macaronesia. Más de 20 especies de flora fueron catalogadas por el hombre que más tiempo ha dirigido el Jardín.

Aquí dejó huella y Gran Canaria dejó huella en este espigado investigador. En 1971 fue nombrado director del Herbario de la Universidad de Reading, a 40 millas de Londres, y profesor adjunto del Departamento de Botánica, pero solo tres años más tarde regresó a la isla para coger el timón del Jardín Canario y hacer a su frente la travesía del último cuarto del siglo XX y la primera década del XXI. Fueron a buscarle y vino.

Todavía en 1978 fue nombrado Catedrático de Botánica de la Universidad Nacional de Irlanda, puesto al que renuncia en 1979 para continuar como director del Jardín.

No fueron pocos los paseos que hizo por las islas con el botánico escandinavo, ni Gran Canaria fue la primera isla que conoció. En el curso 1958-1969 estuvo becado en Tenerife y antes aún, en 1964, siendo aún estudiante, estuvo tres meses inventariando plantas en La Gomera.

Bajo su dirección, en las instalaciones de Tafira se crearon los laboratorios de palinología con microscopía electrónica (MEB), biología reproductiva y citogenética vegetal, así como el banco de germoplasma, el laboratorio de cultivos in vitro y micropropagación de plantas canarias en peligro de extinción, iniciando también la línea de estudios moleculares, filogenia y genética de la conservación.

Fundador de la Junta Directiva de la Red Mundial para la Conservación en Jardines Botánicos, al igual que del Consorcio Europeo de Jardines Botánicos y el Grupo de Expertos de las Islas Macaronésicas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, David Bramwell fue también uno de los cuatro promotores de la Estrategia Mundial para la Conservación Vegetal del Convenio Internacional de Biodiversidad.

A lo largo de sus 79 años de vida, este espigado británico, aficionado también a la Unión Deportiva Las Palmas, recibió numerosos galardones, entre ellos la Orden del Imperio Británico, entregada por la Reina Isabel II en 1991.

El Premio César Manrique de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias, el Premio Canarias7 de Medio Ambiente, la Medalla Sir Peter Scott de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el Premio Excelencia en Conservación del Instituto de Investigación Botánica de Texas, la Medalla de Oro Henry Shaw del Consejo del Jardín Botánico de Missouri, la Insignia de Oro del Jardín 2012 o el Premio Canarias Internacional 2013 son otros de los reconocimientos que recibió en vida.

Pocos saben que en su juventud, aprovechando su envergadura, este biólogo de reconocido prestigio y entonces estudiante en Liverpool, ejerció como gorila en conciertos de Los Beatles, entre otros trabajos.

Después de su jubilación como máximo responsable del Jardín Botánico Viera y Clavijo, Bramwell publicó aún varios trabajos pendientes e intensificó su colaboración personal con los enfermos de cáncer.