Más que mil euros, la felicidad de todo un barrio

Ojos de Garza. El barrio teldense vivió este miércoles una fiesta con uno de los cuartos premios, que deja 140.000 euros para 140 vecinos

Ronald Ramírez Alemán
RONALD RAMÍREZ ALEMÁN Ojos de Garza

Cuarenta y dos miiiil doscientos ochenta y tres eeeeuros». El número de uno de los cuartos premios de la lotería de Navidad no se dejó de cantar por las inmediaciones de la administración de lotería de Ojos de Garza. El barrio teldense fue una fiesta toda la jornada de ayer, no tanto por el dinero repartido –140.000 euros–, sino por la alegría compartida. Los miembros de la peña Rosi y Mari fueron los agraciados y las conmovedoras imágenes que se dejaron ver en la calle Córdoba de este humilde pueblo se convirtieron en virales. «Personalmente llevo una racha un poco jodida, hago ahora un año de baja por culpa de un problema en el corazón y esto ayuda», comentaba con emoción Juan Zurita, vecino de la zona.

Y como la suya, 139 historias más, porque son 140 los componentes de esta peña a la que por primera vez le tocaba alto después de varios años echando la suerte de forma conjunta. Y tras lo vivido ayer, la tradición tiene pinta de que perdurará mucho más. Las cuentas estaban claras, 1.000 euros por cabeza gracias a siete décimos del 42833. Cifra redonda que desvelaba que el premio estaba para ellos. «Hoy no se trabaja, hoy se celebra», gritaban entre las pitas de los coches que se unían a la fiesta dejándose llevar por el jolgorio. Ni las mascarillas podían ocultar la sonrisa de los afortunados.

Botes, lágrimas y varias botellas de champán regaron la algarabía. «Estoy sin teléfono, me enteré por algunos de la peña que vinieron en cuanto vieron por la tele que nos había tocado el cuarto premio», explicaba Mari Carmen González, dueña de la administración y madre de dos niñas, Rosa y María, que dan nombre a la peña. Otro vecino relataba como él y su mujer se habían enterado en el supermercado. Y es que esconderlo hubiera sido imposible, y menos para los habitantes de las viviendas colindantes, quien abrían sus ventanas extrañados ante tanto jolgorio.

Una suerte que no es la primera vez que acompaña a esta administración, que ya saboreó el Gordo en el año 2018. Pero sí la más especial. «Nunca le había tocado nada a la peña y es increíble vivir esto con tus amigos, familia, clientes... Aunque al final no sea demasiado, se disfruta mucho más compartirlo con la gente a la que quieres», argumentaba González, encandilada por un premio que une aún más a este humilde barrio.