Vista de las obras. La glorieta ya ha sido retirada. La nueva se hará un poco más hacia el lado mar. / Arcadio suárez

La entrada a Arguineguín muda la piel

Las máquinas han tomado la GC-500 en Arguineguín. Ejecutan un proyecto para ganar espacio peatonal. Estará listo para finales de año

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO

Las obras empezaron hace mes y medio y le cambiarán la cara a la GC-500 a su paso por Arguineguín. Esa es, al menos, la intención del proyecto que promueve el Ayuntamiento de Mogán y que financia el Gobierno de Canarias con un millón de euros: que el peatón gane protagonismo y seguridad sin perjudicar tampoco el tránsito de vehículos por una de las vías más usadas del municipio, punto de paso principal, además, hacia otros enclaves tan relevantes como Patalavaca o Anfi del Mar.

El concejal de Obras, Ernesto Hernández, hace un seguimiento permanente de los trabajos, que exigen una inversión de 1,04 millones de euros (1.047.518,85). La previsión es que acaben a finales de este año. Este proyecto se ejecutará en el tramo que discurre entre la rotonda de entrada al barrio desde la GC-1 y el supermercado Spar, aproximadamente, por donde la vía se cruza con el barranco de Pino Seco. El objetivo pasa por dos frentes. Uno, mejorar los acabados de los márgenes de esa calle en ambos sentidos, para lo que se ensancharán las aceras, se cambiará el pavimento, se instalará nuevo mobiliario urbano y se crearán zonas verdes lineales para separar la zona de tráfico de la de paseo. Y dos, facilitar la conexión entre la zona comercial de la GC-500 y el entorno de la playa de Las Marañuelas. ¿Cómo? Mediante un paso para peatones bajo la vía, la actuación más significativa de este proyecto.

Así quedará la entrada a Mogán, con la nueva glorieta y el paso subterráneo para peatones. Las dos entradas se observan a ambos lados de la vía, pasada la rotonda. / c7

En esencia, se sustituye el paso de cebra que estaba justo después de la glorieta de entrada al barrio desde la GC-1, causante habitual, según el Ayuntamiento, de retenciones de tráfico, por otro paso subterráneo, que es la tarea en la que están centrados en estos momentos los operarios y la maquinaria de la adjudicataria, Copisa Constructora Pirenaica. Están actuando, en concreto, en uno de los carriles, en el del sentido Las Palmas-Mogán. Han abierto el hueco y han hormigonado los paramentos laterales. En cuanto acaben, lo cubrirán, reasfaltarán y harán lo propio por el otro carril contrario, que es el que ahora está abierto al tránsito de vehículos.

Explica el concejal que la dirección de obra ha acelerado los trabajos en ese punto para reducir las molestias a los vecinos y comercios que viven y operan en los edificios situados en ese lado de la calle. Al abrir el agujero para el túnel hubo que cerrar al paso, por seguridad, un tramo de apenas unos metros de esa acera, la del lado tierra de la GC-500, lo que obliga a los peatones a utilizar un trazado alternativo que tienen dibujado en varios carteles, pero que no todos cumplen. Muchos acortan y transitan por el único carril abierto, con riesgo evidente para su propia seguridad.

Las obras ocupan ahora uno de los dos carriles de la GC-500. El otro sigue abierto a la circulación, pero en sentido inverso al habitual, para los vehículos que vengan de la GC-1 en sentido Mogán. Hay peatones que no hacen el trazado alternativo propuesto y acortan por la misma carretera, al lado mismo del vallado de las obras y de los coches. / arcadio suárez

Entre los comercios que lindan con ese paso estrecho figura la administración de lotería El Pescador, la número 1 de Arguineguín. Su propietario, Álvaro Doreste, no solo insiste en que esta obra es innecesaria, sino que «causará mucho más mal del poco bien que podrá aportar». Se queja de que se enteró de esta obra por las redes y de que no han tenido en cuenta la opinión de los que viven y trabajan en esta vía. Cifra en un 40% la pérdida de ventas porque con las obras, su comercio, que queda detrás de las vallas, ha perdido visibilidad y una quincena de aparcamientos si se le suman los posibles en doble fila.

Pero otros no lo ven así. Ibán Santana, de la Cafetería Arguineguín, está convencido de que esta obra redundará en el bien de Arguineguín y también de su propio negocio. «Vamos a ganar más aceras y el pueblo va a lucir más bonito, le hacía falta». Reconoce molestias mientras duren las obras, pero las inscribe dentro de la normalidad. El único inconveniente, admite también, es que habrá menos plazas para estacionar, pero recuerda que está haciéndose el aparcamiento subterráneo de Arguineguín y que la gente se acabará acostumbrando a aparcar en un edificio de pago, como ya se hace en muchos sitios. Y ve muy oportuno el túnel subterráneo. «Ahí se montaban colas por la cantidad de gente que bajaba de la parte de arriba y cruzaba por el paso de peatones; tenía que estar un policía regulando la circulación».

Parte del paso subteráneo para peatones en la que están trabajando. Queda la otra mitad. / arcadio suárez

No es el único túnel peatonal de esta vía. Hay otro frente a la plaza Pérez Galdós. En todo caso, quedan otros tres pasos de cebra y el Ayuntamiento tiene ya proyectado regularlos mediante semáforos inteligentes para peatones. La intención municipal, según el edil Hernández, es que al menos estén colocados en julio.