El concejal, de rodillas: ¿Te casas conmigo?

Rubén Bordón, edil de Mantenimiento, Parques y Jardines y Litoral en Santa Lucía, aprovechó ayer el pleno en el que dejaba su acta y la política para pedirle matrimonio a su pareja, Eva Mayor

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO

Rubén hincó la rodilla, al estilo clásico, y le preguntó a Eva, su pareja desde hace 10 años, si quería casarse con él. Sería una petición de boda más, una de tantas, si no fuera porque tuvo lugar ayer en el transcurso de un pleno en el Ayuntamiento de Santa Lucía de Tirajana y porque uno de los protagonistas es concejal. Rubén Bordón aprovechó el primer punto del día, en el que estaba previsto que la corporación tomara conocimiento de su decisión de dejar el acta de edil y retirarse de la política, y al final de su intervención le pidió matrimonio a la que es también la madre de sus dos hijos. «La familia es donde la vida comienza y el amor nunca termina», dijo Rubén antes de pedirle matrimonio, con su niña Daynerys, de 20 meses, en brazos, y con el anillo que había sido de su madre, fallecida en enero. Eva dijo sí. Y el pleno aplaudió. A Dayron, de 7 añitos, le pudo la vergüenza y lo vivió todo desde fuera.

Ella no sabía nada. Subió a seguir la sesión corporativa, que se celebró en el casco de Santa Lucía, con la intención de acompañar a Rubén, que hasta ayer formaba parte del gobierno local, en su despedida de la política activa. Tampoco lo sabían familiares y amigos. Solo conocían tan peculiar sorpresa el peticionario, dos amigos suyos, confabulados para animar a Eva Mayor a que, sí o sí, subiera a presenciar la reunión, y el alcalde del municipio, Santiago Rodríguez, cómplice necesario porque solo él, como presidente del pleno, dirige la sesión y puede autorizar esta particular escena. «Se lo agradezco mucho, el alcalde no me puso problemas; al contrario, estaba encantado», apostilla Rubén, que era edil de Mantenimiento, Parques y Litoral.

Separados unos de otros, como impone la era poscovid, el resto de los ediles de la corporación santaluceña eran también ajenos a lo que iba a pasar. Parte de los concejales no pueden compartir espacio junto al estrado principal y han tenido que ser distribuidos por todo el salón de plenos, guardando la distancia social. Ocupan el lugar antes reservado al público, que ahora sigue las sesiones desde fuera. Entre los sentados fuera del estrado estaba el propio Rubén Bordón. Empezó la sesión y el primer punto del orden del día era su marcha. Hizo balance de su paso por el gobierno municipal y cuando llegó a la fase de agradecimientos, entre los que incluyó a sus compañeros ediles, al alcalde, al pueblo de Santa Lucía y a sus familiares y amigos, dejó a su mujer, Eva Mayor, para el final. Pidió que la dejaran entrar al pleno y le dio la sorpresa.

Lo llevaba rumiando hace tiempo. «Pensé que esta era una bonita manera de hacerlo. Bonita para mí y también, creo, para el pleno de Santa Lucía, donde ha habido tanta discusión y tanta trifulca», se explica. «Eva se emocionó porque justo habíamos tenido una semana movidita, ayer (por el martes) tuve dos bodas en el mismo día porque amigos míos que sabían que iba a dejar de ser concejal quisieron que antes les casara yo, y de las dos salió ella diciendo: hay que ver, todo el mundo formaliza su relación...; y yo pensaba: si supiera la que le espera».

Habrá, pues, boda, pero no será inminente. «Nos lo tomaremos con calma, tenemos familias grandes y con esto de las normas sanitarias no podremos celebrarla ahora como quisiéramos», apunta Rubén, de 42 años, que vuelve a su puesto como trabajador municipal del Ayuntamiento, donde ejerce de técnico proyectista para Vías y Obras. Eva, de 36, es técnico agrícola,

Deja atrás una aventura, la de la política, que no salió «lamentablemente» como él esperaba. Entró en el gobierno como edil de Agrupación de Vecinos, pero después de que el alcalde cesara a los de su grupo, él fue el único al que mantuvo en el gobierno. «Valoró mi trabajo», apunta. Pero la situación, a su juicio. se hacía insostenible. «Era muy complicado; con mis compañeros de partido en la oposición, y yo en el gobierno». Así las cosas, optó por dejarlo. Por lo pronto, ya tiene una promesa que cumplir, la de casarse.