El calvario del pinzón azul de Gran Canaria

Su abuela siempre le decía que «con la verdad, al cielo». Ahora, a título personal, el veterinario Pascual Calabuig imparte una serie de conferencias con su verdad sobre el pinzón azul de Gran Canaria, una historia de deslealtades institucionales y trabas burocráticas que casi acaban con una de las aves más amenazadas del mundo.

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA

El responsable del centro de recuperación de fauna silvestre del Cabildo de Gran Canaria, Pascual Calabuig, ha realizado una detonación controlada de la gestión del pinzón azul durante los últimos años. En dos conferencias -la primera fue el 26 de junio y la segunda será este lunes en el colegio de Veterinarios a las 18.00 horas-, el veterinario denuncia «un tremendo boicot» que se inició en 2002 y que amenazó a la diversidad genética de una de las especies más amenazadas del planeta.

Ese año se producía el traspaso de competencias al Cabildo de Gran Canaria, que empezaba a hacerse cargo del futuro del ave. Sin embargo, Calabuig denuncia que el servicio de Biodiversidad del Gobierno canario trató de obligarles a criar los pollos de manera manual. «Sencillamente era una tarea condenada al fracaso». Al final, el Cabildo desechó esta propuesta y optó, en su plan de recuperación, por apostar por la cría natural en cautividad a partir de ejemplares capturados en Inagua y con amas de cría de la especie de Tenerife.

El problema era que la herencia «envenenada» de la gestión de los programas Life (1995-2002) del Gobierno de Canarias fue una cría -muerta tras su liberación-, tres hembras y ningún macho. Además, no se transfirió la información de los proyectos europeos. «Tuvimos que empezar de cero», explicó en su conferencia, «era toda una declaración de intenciones de lo que vendría a continuación con continuos boicots administrativos y abusos de poder».

Aún así, en pocos años se amplió el plantel reproductor en Tafira, pero en 2006 llega un nuevo terremoto, esta vez de la mano de la Sociedad Española de Ornitología (SEO) en Gran Canaria. «Se inició una campaña en la que se argumentaba que una infección de viruela aviar era peligrosa cuando era banal», recuerda Calabuig, «por parte de SEO y algunos de sus colaboradores se hizo pasar al plan de recuperación, en su faceta de cría en cautividad, por uno de sus peores y más críticos momentos». Y «se llegó a amenazar» a algunos colaboradores como el ornitólogo inglés Keith Emerson, si colaboraba en el plan.

Pascual Calabuig, en una imagen de archivo. /

A partir de ahí, y tras superar este escollo, en las temporadas de cría de 2008 y 2009, se generó un suficiente número de pollos para iniciar las liberaciones. «Nuestros intentos para que se autorizaran las liberaciones de tres ejemplares en 2008 y siete en 2009 tropezaron con la negativa del coordinador de Medio Ambiente del Cabildo grancanario, que era la misma persona que nos había boicoteado desde el Gobierno canario», denunció. Esos años no hubo sueltas. En 2010 se produjeron las primeras reintroducciones. Y en los dos años siguientes se soltaron casi cuarenta pájaros, que se estaban reproduciendo en la cumbre.

En 2011, tras el cambio de coordinador, Calabuig pensó que el pinzón tendría los cielos abiertos, pero lejos de eso, en marzo de 2012, el Cabildo sanciona a los dueños de una propiedad en la finca de Los Hornos y al titular del coto de caza por no haber presentado el plan cinegético. Esta finca era la utilizada para hacer las sueltas. Esto provocó las quejas de Calabuig, generando una confrontación con la entonces consejera insular de Medio Ambiente que acabó con un expediente disciplinario al veterinario -por soltar pinzones sin la autorización necesaria- en medio de críticas crecientes por supuesta pobreza genética del plan, así como su expulsión del programa. Por entonces llegaban los resultados de un estudio genético que, según Calabuig, demostraban que la diversidad genética era mayor que la de la población de Inagua. Pero ya era tarde. «El Cabildo se hizo cómplice de invisibilizar el éxito de su propio trabajo», dijo, «es una deslealtad institucional». El futuro del pinzón está en el aire.

Aquí puede ver la conferencia completa de Pascual Calabuig:

Vídeo.