Desbordados en el reparto de comida

La Asociación Guillermo Casañas Gil, encargada de la entrega de los víveres procedentes del Banco de Alimentos y de la Cruz Roja, ha pasado de atender 300 familias a 500 durante la alarma. «Nos estamos quedando sin reservas», advierten.

ronald ramírez alemán / telde

Esto es un desastre, estamos saturados», así de claro habla Juan Antonio Suárez Casañas, secretario de la Asociación Hogar para la Tercera Edad y Pensionista Guillermo Casañas Gil. El aumento de personas en situación de vulnerabilidad una vez decretada la cuarentena ha desbordado a este colectivo que diariamente reparte alimentos en la antigua Gerencia de Jinámar, hoy edificio de usos múltiples. La dificultad ha llegado, sobre todo, con el aumento de vecinos que sin estar registrados en Servicios Sociales llegan en busca de comida en un estado lamentable. «Y no les podemos decir que no... Les damos un lote y les explicamos que deben formalizar su situación en el Ayuntamiento de Telde», explica Juan Antonio. El problema es que son nuevos usuarios que no se habían tenido en cuenta, y las previsiones de comida se van agotando antes de lo calculado. «Antes de esto atendíamos a unas 300 familias, actualmente estamos en unas 500, es decir, entre 900 y 1.000 personas», resume. Y eso ahora, pero es que cada día que pasa acude más gente. «Muchos se han quedado en la calle de la noche a la mañana. Esto les ha cogido descolocados, ya sea por los ERTE o porque realizaban trabajos sin contrato. Son casos de emergencia que necesitan una solución inmediata», detalla Suárez.

Y además de este aumento radical de trabajo para la asociación, las complicaciones se multiplican por la obligación de tomar medidas de seguridad necesarias para evitar posibles contagios. «Pedimos paciencia a la gente y que esperen en sus coches hasta que les llegue su turno. Y los que vienen a pie, que guarden una distancia prudencial entre unos y otros, pero son tantos que es muy difícil controlarlos a todos», relata Juan Antonio. También ruegan a los beneficiarios que solo acudan cuando se les llame por teléfono para facilitarles una hora y un día concreto, con el objetivo de evitar las actuales aglomeraciones que se están produciendo. En este sentido, pone en valor la colaboración del Consistorio y del alcalde Héctor Suárez. «Reconocen nuestra labor y nos han provisto de materiales para nuestra protección tales como mascarillas y guantes, y todo el apoyo para desarrollar nuestro cometido. Además, el alcalde se comunica con nosotros cada dos o tres días para que le informemos de la situación», agradece el secretario.

En total, durante este periodo de confinamiento este colectivo de Jinámar ha entregado 15.906,79 kilogramos de comida. Los alimentos se reparten por lotes en la calle Lomo Las Brujas, (número 1, local 27), de 9.00 a 14.00 horas. «Aunque si hay familias que no pueden acudir por carecer de medios o estar imposibilitadas, les llevamos la comida a sus domicilios», puntualiza Suárez. Un servicio que prestan gracias a los dos camiones frigoríficos que les cede la empresa Alihoreca Canarias cada vez que lo necesitan. En este sentido, las entidades Grupo Power Seguridad y Neo Pinto José Luis Adeva Jiménez también colaboran transportando hasta la sede de este colectivo los alimentos que donan otras empresas colaboradoras.

La implicación es máxima para, entre todos, dar respuesta a las necesidades de una población que se va más expuesta que nunca por culpa del Covid-19. Por ello, a pesar de las dificultades, la Asociación Hogar para la Tercera Edad y Pensionista Guillermo Casañas Gil, con sus voluntarios y miembros de la directiva que diariamente atienden en el local repartiendo alimentos (Pino Sosa, Enrique, Luis, Antonio Trujillo, Pino Montelongo, Larry, Germana Ramos, Víctor Vega, Suso Santana, Paquito, y el propio Juan Antonio Suárez Casañas), hace lo imposible para que ningún teldense se quede sin un plato de comida en plena cuarentena.