Uno de los perros abandonados que tuvo que ser acogido en el CETA de Ingenio, saturado hasta el desbordamiento. / C7

El CETA de Ingenio cierra al verse desbordado de animales

La clausura tiene carácter temporal hasta que se desalojen los caniles. El centro tiene 22 plazas y contaba con 27 acogidos. La edil Artiles reclama conciencia

G. FLORIDO Ingenio.

El Centro de Estancia Temporal de Animales (CETA) de Ingenio se ha visto obligado a cerrar temporalmente sus puertas por el grave aumento de abandonos que se han producido en las últimas semanas. Así lo anunció el Ayuntamiento estos días en redes sociales. El complejo cuenta con capacidad para 22 plazas y tenía alojados a 27 animales. « Nos hemos visto desbordados, por lo que no nos quedó otra alternativa que la clausura», explica la concejal de Bienestar Animal, Minerva Artiles, que en el último pleno dio cumplida información de la medida adoptada al resto de los ediles de la corporación.

«Es una decisión dura, pero esperamos reabrir cuanto antes», apunta la edil, que aclara que, para colmo, el Ayuntamiento no tiene ahora operativas las instalaciones físicas del CETA, donde desde hace unos meses ejecuta unas obras de mejora, presupuestadas en 80.000 euros y financiadas con cargo al Plan de Cooperación del Cabildo. Los caniles (jaulas) y sus perros los tiene reubicados en las dependencias de una guardería privada mientras duren los trabajos en el CETA.

Las 22 plazas propiedad del consistorio estaban ocupadas y el centro había logrado hacerle hueco a otros cinco, pero ya no puede acoger más. En los últimos días han conseguido que adopten a tres de los animales, pero aún no es suficiente. Además, tampoco está siendo fácil buscarles nuevas familias de acogida. Cuenta Artiles que la gran mayoría de los perros que han sido abandonados últimamente en el municipio son «de los mal llamados potencialmente peligrosos» y podencos, «para los que es más difícil darles salida en hogares particulares».

Recuerda la concejal que Ingenio no tiene la alternativa, a la que recurren otros consistorios, de trasladar a los perros al albergue insular de Bañaderos. «Hace años que no mandamos a ninguno», apostilla. Tampoco eutanasian. Ingenio reivindica con el ejemplo su apuesta por el sacrificio cero de animales.

Sí sigue funcionando el servicio de recogida, que también, por ahora, da solución alojativa a los perros sacados de la calle en guarderías privadas que el Ayuntamiento tiene que costear con dinero municipal, aclara Artiles.

Esta situación de desbordamiento que sufre el CETA de Ingenio tiene mucho que ver, explica la concejal, con el hecho de que l os municipios limítrofes no dispongan de este servicio. No en vano, el Ayuntamiento tiene localizados dos focos de abandono y coinciden con espacios fronterizos con Telde y con Agüimes, en concreto, la zona de El Burrero más cercana al barranco de Guayadeque y la de Aguatona-El Draguillo. «Muchos de los animales abandonados no tienen chip y proceden de otros municipios que no tienen centros de acogida; las personas que abandonan saben que aquí sí tenemos y que, además, mantenemos el sacrificio cero con gran esfuerzo». Ingenio ya ha pedido al Cabildo que inste al resto de municipios a cumplir con el Pacto de Bienestar Animal.

Dado este cierre temporal del CETA, la concejal advierte de que en ningún caso recogerán animales con chip o identificados que los propietarios quieran entregar de forma voluntaria. «No deja de ser un abandono».

Insiste Artiles en que los CETA son solo una solución temporal. «Los animales no están en un hotel ni en una guardería, es una medida temporal hasta que les encontremos un hogar», por lo que reclama que la sociedad tome conciencia y tenga un papel más activo en un problema, el del abandono, que incumbe a todos. «La gente debe adoptar y servir de casa de acogida».