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Mbaye Dieng posa delante de uno de sus cuadros, el que protagoniza el cartel de la exposición. Cober

Arte que abraza al inmigrante en el sur

Muestra ·

El IES Faro de Maspalomas expone cuadros de alumnos para sensibilizar respecto a la inmigración en la Casa Saturninita

Gaumet Florido

San Bartolomé de Tirajana

Jueves, 13 de junio 2024

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Sobre la patera que protagoniza su dibujo descansan cientos de papeles. Cada uno con un numerito. «Son personas», cuenta Mbaye Dieng. A él no le parece mal, pero fue en lo primero que se convirtió cuando llegó en patera a Gran Canaria, hace ocho meses. La Cruz Roja le asignó un número. «No me acuerdo del mío, estaba feliz por haber llegado, pero me encontraba mal». Al menos el suyo no se perdió en el mar, como las decenas que este joven ha pintado en el mar azul de su cuadro. «Esos son los muertos», advierte.

Esta obra ha servido de cartel para la exposición 'Europa o morir', que este jueves se inauguró en la Casa Saturninita, en San Fernando (San Bartolomé de Tirajana) y que acoge una decena de cuadros hechos por alumnos de 4º de la ESO que cursan Expresión Artística en el IES Faro de Maspalomas, entre ellos, el propio Mbaye, para concienciar sobre el drama de la inmigración, tan presente en Canarias al ser punto de destino de miles de personas.

Es senegalés y quiso pintar su propio viaje. Nueve días en alta mar, los últimos 4 sin comida y casi sin agua. Le salvaron unas pastillas antimareo y paracetamol. «Me las aconsejó mi tío», relata agradecido. Ese viaje lo representa con una patera sobre un gran mapa de África «con gente que avanza». Se desplazan desde todo el continente. Su meta es la patera, o lo que es lo mismo, Europa, su futuro, una vida mejor. A estas personas, en cambio, sí las pinta con figuras humanas.

«Quiero contar cómo lo pasan los inmigrantes. Qué pasa dentro del mar, hay gente que llega y gente que no». Su historia ha servido de base para que otros compañeros de asignatura dibujen cómo perciben ellos ese tránsito tan duro. Zoe Nantón pintó una patera en mitad de un cielo aparentemente idílico, de colores cálidos y en pleno atardecer. La trampa está en el mar. Hay un abismo. «Es un contraste irónico, parece bonito, pero la realidad es muy dura». Su objetivo, dice, es «plantar una semilla de duda para que la gente investigue». Ella lo hizo. En su entorno escuchaba mensajes muy críticos sobre la inmigración. «Eso me dio curiosidad y me informé para crearme mi propia opinión».

Tres de los jóvenes que participaron en la exposición, con Víktor Arvín en primer término. Debajo, Zoe Nantón e Hicham Charki. Cober
Imagen principal - Tres de los jóvenes que participaron en la exposición, con Víktor Arvín en primer término. Debajo, Zoe Nantón e Hicham Charki.
Imagen secundaria 1 - Tres de los jóvenes que participaron en la exposición, con Víktor Arvín en primer término. Debajo, Zoe Nantón e Hicham Charki.
Imagen secundaria 2 - Tres de los jóvenes que participaron en la exposición, con Víktor Arvín en primer término. Debajo, Zoe Nantón e Hicham Charki.

Hicham Charki optó por el rostro de un hombre con una venda azul en los ojos, el color de la bandera de Europa y alrededor de su cabeza, las 12 estrellas de esa insignia. «Quiero contar que Europa está ciega ante el fenómeno de los inmigrantes». Es hijo de marroquí, afincado en Canarias desde hace 24 años. «Hay algunos que vienen a cosas malas, pero no podemos generalizar. Ven un marroquí que viene en patera y roba y la gente piensa que todos son iguales, pero no, mi padre es marroquí, vino y se puso a trabajar».

Víktor Arvín, tocando en la inauguración. Debajo, la concejal de Cultura, Elena Álamo, contemplando el xuadro de Mbaye junto al director del IES, Daniel Escobar. Mbaye hizo cinco de las cuadros de la muestra. Cober
Imagen principal - Víktor Arvín, tocando en la inauguración. Debajo, la concejal de Cultura, Elena Álamo, contemplando el xuadro de Mbaye junto al director del IES, Daniel Escobar. Mbaye hizo cinco de las cuadros de la muestra.
Imagen secundaria 1 - Víktor Arvín, tocando en la inauguración. Debajo, la concejal de Cultura, Elena Álamo, contemplando el xuadro de Mbaye junto al director del IES, Daniel Escobar. Mbaye hizo cinco de las cuadros de la muestra.
Imagen secundaria 2 - Víktor Arvín, tocando en la inauguración. Debajo, la concejal de Cultura, Elena Álamo, contemplando el xuadro de Mbaye junto al director del IES, Daniel Escobar. Mbaye hizo cinco de las cuadros de la muestra.

A Víktor Arvín no se le da pintar, pero quiso colaborar con este proyecto con otro arte, con su música. Toca la guitarra. Le puso la música de ambiente este jueves al acto de inauguración. «Mi objetivo -decía por la mañana- es crear un ambiente en el que no haya racismo y en el que el arte una aunque sea por una tarde».

Le parece «bonito» pensar que al menos el arte abraza, acoge y motiva a personas como Mbaye, que pueden sentirse solas al llegar a un sitio desconocido en el que, como apunta Víktor, no siempre son bien aceptados. Mbaye está feliz con la acogida que le han dado en el instituto, pero parte de la clave está en que ha encontrado en el arte un refugio y un lenguaje para comunicarse.

De hecho fue eso lo que llamó la atención de Nico Camejo, el profesor de Expresión Artística y promotor de esta iniciativa. «Lo veía por los pasillos siempre con un bloc de dibujo bajo el brazo, me interesé por él, descubrí que tenía talento y buscamos la manera de matricularlo en la asignatura». Luego vino lo de contar su viaje y lo de esta exposición, que estará abierta hasta el 24 de junio, de lunes a viernes, de 09.00 a 14.00.

Tres de los cuadros de la muestra. El de la izquierda es de Zoe Nantón y el del centro, de Hicham Charki. Cober

Todos los cuadros son acrílicos sobre lienzo, salvo uno, el que recibe al visitante. Un llamativo SOS pintado sobre una manta térmica como las que se usan para recibir a los inmigrantes. La muestra visibiliza años de convivencia en el IES Faro de Maspalomas con menores inmigrantes. No en vano, aquí conviven 40 nacionalidades.

Zoe Nantón demanda que se les integre aún más, que no basta con asignarles un aula. Y el centro lo sabe y se esfuerza. Su último proyecto entró en vigor este curso: un aula de multiculturalidad que les ofrece 16 horas a la semana de clases de español y les facilita un aterrrizaje menos abrupto en una cultura que no conocen, según informa su director, Daniel Escobar. Funciona. «Ni un incidente en todo el año». El arte acoge. La educación, también.

Un momento de la inauguración. El último de la derecha es el profesor Nico Camejo. C7

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