Los arqueólogos de la empreas Arenisca, en noviembre de 2021, cuando prospectaron la cueva. / c7

Los sondeos de la Cueva del Junquillo confirman la importancia de la pesca y el marisqueo para los mahos

El yacimiento es uno de los más antiguos conocidos de Fuerteventura. Los estudios confirman su ocupación desde la época aborigen, al menos desde los siglos IV-V hasta los siglos XI-XII de nuestra era. Se encontraron restos de pescado, sobre todo viejas, y mariscos que habían sido procesdos

Catalina García
CATALINA GARCÍA Puerto del Rosario

Pescado, sobre todo viejas, y marisco se han encontrado en el yacimiento arqueológico de la Cueva del Junquillo, lo que que confirma que los mahos no sólo vivían de la ganadería y la agricultura sino que se acercaban a la mar de norte, -en este caso- para pescar y mariscar. Además, los procesaban.

Los sondeos y estudios de estas viejas, mariscos y otros materiales extraídos de la excavación arqueológica promovida por la Consejería de Patrimonio Histórico del Cabildo de Fuerteventura en esta cueva de la playa del Junquillo, en el municipio de Betancuria, confirman su ocupación desde la época aborigen, con una cronología que va desde los siglos IV-V hasta los siglos XI-XII de nuestra era, y la relación de los mahos con el mar como medio de subsistencia. Como resultado de estos trabajos, se extrajeron gran cantidad de materiales de distinta naturaleza, pertenecientes a diferentes momentos de ocupación de la cueva como malacofauna, ictiofauna y restos cerámicos con decoración característica de la cultura aborigen, entre otros.

La arquéologa Rosa López, en la presentación de los resultos de los estudios, destaca que los sondeos confirman que se trata de uno de los yacimientos arqueológicos más antiguos conocidos hasta el momento en Fuerteventura, y que fue usado como lugar de procesado de alimento relacionado con el mar. López subraya que «este último hecho es también determinante, porque permite entender la relación que tenían los mahos con el mar como forma fundamental de economía, además de la ganadería».

Conchas encontradas en la cueva de la costa de Betancuria. / C7

En el año 2019, se descubre una cueva en la playa del Junquillo de unos ocho metros de longitud y un metro de alto, con abundantes restos de cerámica histórica. El hallazgo se produjo a través del aviso de un ciudadano, que advirtió que se estaban produciendo excavaciones ilegales en su interior. El suelo de gruta se encontraba alterado por estos sondeos no autorizados, observándose en el fondo de las catas que seguía existiendo material malacológico (conchas, consumo de marisco).

Rayco León, consejero de Patrimonio Histórico, y Rosa López, arqueóloga responsable de la empresa Arenisca. / javier melián / acfi press

Al constatarse la presencia de este material, el Servicio de Patrimonio Cultural del Cabildo promovió una investigación arqueológica al objeto de esclarecer la importancia cultural de dicho enclave y determinar al mismo tiempo su incorporación al Inventario Arqueológico Insular. El Seprona colaboró en la protección y vigilancia de la cueva.

La empresa especializada Arenisca, en noviembre de 2021, ejecutó los trabajos que incluyeron el proyecto técnico de investigación, dos sondeos arqueológico y limpieza de los perfiles de la cata de mayor dimensión producida por el expolio. Se procedió a estudiar, además, el material arqueológico obtenido para conocer su adscripción histórica. El proyecto incluye, asimismo, una grabación audiovisual de todo el desarrollo de los trabajos arqueológicos que servirá para dar a conocer el yacimiento y advertir al mismo tiempo de las consecuencias de los expolios en el patrimonio arqueológico como pérdida de información científica y sanciones.

Uno de los técnicos de Arenisca cierne la arena de la cueva. / C7

El área de Patrimonio Histórico del Cabildo recuerda que alterar o manipular yacimientos arqueológicos supone infracciones leves, graves y muy graves, atendiendo al grado del daño causado, y que las sanciones pueden llegar hasta los 600.000 euros