Un rayo de esperanza para las últimas arañas ciegas

Plan de salvación. Apenas se han observado 28 ejemplares del opilión majorero, especie única en el mundo, desde su descubrimiento en la Cueva del Llano a inicios de los noventa

DAVID MONSERRAT Puerto del Rosario

Habita desde hace miles de años en las tinieblas de la Cueva del Llano, en Villaverde (La Oliva). Tras su descubrimiento en 1990, se determinó que el opilión majorero ( Maiorerus randoi) es una especie que no existe en ningún otro lugar del mundo, salvo en esa cavidad. Desde entonces, según el Gobierno regional, «se han observado tan solo 28 ejemplares» de la conocida como araña ciega, «siempre en los sectores más internos del tubo volcánico».

La especie está declarada «en peligro de extinción» en el Catálogo Español de Especies Amenazadas. El Gobierno de Canarias acaba de aprobar el decreto en virtud del cual se regula el segundo plan de recuperación del opilión majorero, que viene a ser una continuación de uno anterior, aprobado en 2012 «con una vigencia de cinco años que se agotó al no alcanzarse un grado óptimo de cumplimiento de los objetivos planteados».

Este segundo plan de recuperación se plantea como objetivo primordial garantizar la supervivencia de la especie cavernícola, muy susceptible a los cambios de las condiciones ambientales, «prestando una especial atención a enmendar aquellas condiciones que están limitando el aporte de nutrientes a la cavidad». En este sentido, entre las actuaciones encaminadas a mejorar el actual estado de conservación de la Cueva del Llano, se llevará a cabo «la modificación del cerramiento del Centro de Interpretación de la misma, de tal forma que se permita la entrada del agua procedente de la escorrentía, principal aporte nutricio para la fauna que habita en la cavidad». Asimismo, se ejecutarán trabajos encaminados a «la canalización de las aguas superficiales desde el cauce del barranco» con el objetivo de que se posibilite «la llegada de agua a la cavidad, de la misma forma que antes de la construcción de diversas edificaciones y carreteras en la zona».

Además de a la alteración de las condiciones ambientales de la Cueva del Llano, la supervivencia del opilión majorero se enfrente en la actualidad a otras muchas amenazas, como, por ejemplo, «la introducción de residuos y de otras especies». Igualmente, la ejecución de la urbanización Plan Parcial PS-1 Casilla Costa también ha supuesto un peligro para la adecuada conservación de la cueva, entre otras razones debido a las vibraciones de la maquinaria. De ahí que en 2015 Agonane/Ben Magec-Ecologistas en Acción solicitara la paralización cautelar de las obras.

El ámbito de actuación de este segundo plan de recuperación afectará a «la totalidad del área de distribución conocida del opilión, que se circunscribe al tubo volcánico de la Cueva del Llano, la proyección del mismo en superficie y la zona de protección que abarca 50 metros a la redonda a partir de dicho tubo volcánico». Su vigencia es indefinida hasta que se logren los objetivos, si bien se someterá a revisión cada cinco años y contará con un presupuesto de 203.300 euros.

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