Natalia Karpukhina junto a su abogado José Ramón González Jorge. / Javier Melián / acfi press

Natalia Karpukhina niega el traslado ilegal de 40 menores ucranianos desde Huelva

Esta ciudadana ucraniana ha trasladado y acogido desde el 11 de marzo a 28 niños en Fuerteventura. Baraja posibles acciones legales contra el periódico El País y contra la directora general de Protección de la Infancia y la Familia del Gobierno de Canarias por denuncia falsa y por la alarma social provocada

Catalina García
CATALINA GARCÍA Corralejo

Natalia Karpukhina, la ciudadana ucraniana que traslada y acoge niños que huyen de la guerra en Fuerteventura, niega cualquier relación con el grupo de 40 menores desaparecidos en Huelva y baraja emprender acciones legales por denuncia falsa y por la alarma social provocada contra el periódico de donde partió la noticia y contra Iratxe Serrano, la directora general de Protección a la Infancia y la Familia del Gobierno canario, quien asegura que la llamó varias veces «para presionarme y diciéndome que no trajera a nadie más sin autorización, cuando yo los traigo de forma legal».

Cuatro días después de la publicación del artículo donde se la relacionaba con la desaparición de los 40 menores en Andalucía, Karpukhina rompió el silencio este miércoles para negarlo todo y para reafirmarse en que seguirá adelante con el traslado de los niños que huyen de la guerra ucraniana y su acogida en Fuerteventura, «siempre dentro de la legalidad, como no puede ser menos, porque, entre otras razones, cómo pueden los niños viajar, coger un avión, dejarlos entrar en un aeropuerto, si no tienen los papeles en regla», se pregunta.

Residente en Corralejo desde hace siete años, a Natalia la cogió la invasión rusa en Kiev con su marido y su hijo de cinco años. Ella regresó a Fuerteventura, mientras su marido se quedó a ayudar a su país contra el enemigo, pero no se quedó quieta. Con la experiencia de haber acogido a más de 350 menores de Rusia, Bielorrusia y Ucrania desde 2014 a 2019, decidió que era el momento de seguir haciéndolo, ahora con más ganas para alejarlos de la guerra.

28 niños acogidos en la isla

El primer grupo de niños, 16 huérfanos y un menos acompañado, más tres adultos, aterrizó en Fuerteventura el 11 de marzo en un avión procedente de Budapest. «Sin el gran apoyo del Ayuntamiento de La Oliva y de su alcaldesa Pilar González, no hubiéramos podido traerlos». Los billetes de ese viaje los costeó ella de su bolsillo, aunque el Consistorio del norte majorero se ha comprometido a reintegrárselos. Los menores se alojan en el albergue municipal del Cohombrillo, en Lajares, y han recibido asistencia médica y están escolarizados.

Los primeros 17 menores llegados a Fuerteventura el 11 de marzo, entre ellos una niña de menos de dos años. / javier melián / acfi press

Además de este primer traslado de niños de la guerra, Karpukhina organizó dos viajes más, ya lejos de los focos de los medios de comunicación: el 13 de marzo acogió a nueve personas, de las cuales siete son menores;y el 18 de marzo, seis personas, cinco de ellos niños. En total, suman 28 menores de edad llegados desde Ucrania «con todos los papeles, con todo legal y acompañados por sus tutores».

El Cabildo cede dos espacios

En espera, aún refugiándose de las bombas rusas, tiene 38 niños más. «Pero no los puedo traer porque simplemente no tengo donde acogerlos». Esta ciudadana asegura que el Cabildo de Fuerteventura le ha ofrecido dos albergues, aunque los trámites burocráticos en Ucrania no se han completado.

Para gestionar y atender a estos niños y los siguientes, Natalia Karpukhina ha creado una asociación llamada Leleka, que en ucraniano significa cigüeña. Y, de la misma manera que demuestra la legalidad de los traslados y los billetes de avión de los 28 menores acogidos hasta ahora, esta ciudadana ucraniana enseña los papeles.

A pesar del mal trago de la denuncia falsa, quiere seguir adelante. «Todo ha sido complicado para mí, estresado, no entiendo nada. La periodista ni se identificó, ni estuve hablando con ella más de 30 segundos y luego publicó todo eso». A pesar de todo, Natalia repite que seguirá trayendo niños: «no me van a parar», son sus últimas palabras.