La adulta y la niña fueron depositadas en este lado de la cueva entre los siglos XII y XIII, cuando se había dejado de usar para vivir. / Javier Melián / ACfi Press

El análisis del ADN 'entra' en la Cueva de Villaverde: los restos óseos son de una madre y una hija

42 años después del descubrimiento de la Cueva de Villaverde, las nuevas técnicas de estudio genéticas desvelan que los restos óseos no son de hombre y un niño. El análisis del carbono 14 arroja que la adulta y la niña se depositaron entre los siglos XII y XIII, mientras que el dental establece que la pequeña tenía seis años. La arqueóloga Rosa López destaca que el enterramiento de ambas ejemplifica el «sentimiento de comunidad entre la población aborigen»

Catalina García
CATALINA GARCÍA Puerto de Rosario

En el lecho de tierra de la Cueva de Villaverde, no enterraron a un hombre adulto y a un niño como las primeras investigaciones de 1979 indicaron. Cuarenta y dos años después del descubrimiento del yacimiento, las nuevas técnicas de estudio del ADN antiguo -obtenido de un diente y una falange de ambos individuos- desvelan que son una madre y su hija. mientras que las pruebas del carbono 14 establecen que se depositaron entre los siglos XII y XIII y el estudio de los dientes que la niña tenía seis años.

Rosa Fregel, doctora en Biología y profesora del departamento de Genética de la Facultad de Biología de la Universidad de La Laguna (ULL), detalla la investigación genética: «de cada individuo adulto e infantil, tomamos una falange y un diente y los análisis arrojaron que el infantil era una niña con total seguridad, mientras que el adulto era mujer, con un poco de incertidumbre por el mal estado del ADN, pero muy probablemente lo sea». El mal estado de conservación de los restos óseos del adulto obligó a que resultara «más difícil obtener información, que además es más limitada».

Mandibula de la niña de seis años. / Jose juan torres

Los análisis de Fregel arrojaron más luz sobre las dos personas depositadas en la Cueva de Villaverde, ya que comparten la misma molécula de ADN mitocondriaca, que es un tipo de ADN que se hereda por línea materna y que por tanto arroja que serían madre e hija.

El estudio genético de los restos óseos encontrados en la Cueva de Villaverde, en el municipio de La Oliva, forma parte del proyecto de investigación dirigido por la arqueóloga Rosa López, de la empresa Arenisca. Arqueología y Patrimonio, y financiado en su totalidad por la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno canario. El Museo Arqueológico Insular, con sede en Betancuria y dependiente de la Consejería de Patrimonio Histórico del Cabildo de Fuerteventura, prestó su colaboración, al igual que el Ayuntamiento de La Oliva, de hecho «sin ambas instituciones, nada hubiera sido posible porque el Museo ha colaborado con los especialistas en todo momento y el Consistorio financió parte de la campaña de prospección en 2019, cuando se realizaron estas investigaciones».

Rosa López, directora de Arenisca y con una carpeta en la mano, explica detalles del acceso a la Cueva de Villaverde. / javier melián / acfi press

El estudio se enmarca en concreto dentro del proyecto IsoCan dirigido por el doctor en Historia por la ULPGC, Jonathan Santana, que realizó la datación a través del carbano 14. El propio Santana, junto a Samuel Cockerill y la doctora Elena Sánchez, se encargaron del estudio bioantropológico y dental. En concreto, Sanchez llevó a cabo el estudio dental que ha permitido definir que la niña tenía seis años cuando murió, ya que tiene dientes de leche junto a otros ya definitivos. En cuanto a las primeras investigaciones bioantropológicas de 1979, corrieron a cargo de la profesora de Antropología Física de la Universidad Complutense de Madrid, María Dolores Garralda.

Parte de los restos óseos de la adulta. / josé juan torres

Este proyecto auspiciado por Patrimonio Cultural también arroja que la madre y la niña fueron depositadas dentro de la cueva cuando no se vivía sino que se había reconvertido en espacio funerario. «Fueron depositadas prácticamente al mismo tiempo», aclara Rosa López, directora del estudio, quien subraya que este hecho indica «un sentimiento de comunidad entre la población aborigen, que elige un lugar para enterrarse o depositarse de forma colectiva, como ya ocurre en el yacimiento del barranco de los Canarios donde se encontraron los restos de cuatro individuos».

De hecho, para la directora de la empresa Arenisca, no influye tanto que sean mujer y mujer los dos individuos depositados en la Cueva Villaverde sino que se hizo juntas como señal de «ese arraigo de los mahos a sus raíces, ese sentimiento de pertenencia a una misma comunidad».