La foca monje vuelve en 2019

El lobo marino puede volver a nadar en aguas de Fuerteventura, concretamente en el Parque Natural de Jandía. El Ministerio para la Transición Ecológica respalda el antiguo proyecto de recuperar la especie extinta siguiendo el ejemplo de otras islas: Hawai.

CATALINA GARCÍA | PUERTO DEL ROSARIO

Foca monje, lobo marino, can marinus (perro de mar, en latín) y foca fraile son los distintos nombres que a lo largo de los siglos se le ha dado a la Monachus monachus en Fuerteventura. Esta especie puede volver a nadar en 2019 en aguas de la costa majorera, en concreto al oeste del Parque Natural de Jandía (Pájara), en virtud de un nuevo plan de recuperación de esta especie extinta que impulsa el Ministerio para la Transición Ecológica y que toma como ejemplo el proyecto de reintroducción de Hawai. Los ejemplares de focas monjes se traerían desde la colonia de Cabo Blanco, en Mauritania.

Este último plan de recuperación del lobo marino tiene como antecedente el iniciado en 1993 también con la colonia de Cabo Blanco, pero que fracasó por la marea de algas rojas tóxicas que acabó en 1997 con 200 ejemplares adultos y subadultos en la costa mauritana, sobreviviendo apenas un centenar. En aquel primer proyecto de reintroducción, el lugar elegido era la isla de Lobos, que toma su nombre precisamente de esta especie ya extinta en Canarias.

Veinte años después de la mortandad de Cabo Blanco, la colonia de focas marinas ya está recuperada y, por tanto, preparada para trasladar hasta 36 ejemplares en diez años a Fuerteventura sin temor a que se diezme la familia de Monachus monachus de la costa sahariana. Una de las principales bazas de la recuperación en Mauritana consistió en 2001 en la creación de una Reserva de Costa de las Focas, de unos seis kilómetros donde se localizan las tres cuevas en las que cría la especie, donde está prohibida el uso las redes de pesca.

Al Gobierno de Canarias le toca ahora elaborar el proyecto actual que iguala a Fuerteventura con Hawai, en el sentido de que puede servir de modelo para el ensayo en Jandía. El programa de investigación de la foca monje en este archipiélago de Estados Unidos -en cuyas costas nada, retoza y toma el sol la única población mundial de foca monje de la especie americana- ha resultado un éxito. Según su responsable, Jason Baker, «es muy parecida nuestra especie al lobo marino sahariano». Hawai y Fuerteventura también comparten su origen volcánico y contar con el hábitat idóneo para el traslado de ejemplares, como destacó Baker en su reciente visita a la isla invitado por el Ministerio para la Transición Ecológica.

Alimentación garantizada

El cambio del lugar idóneo para la reintroducción de la foca monje desde la isla de Lobos en 1993 a la costa del Parque Natural de Jandía se debe a que en el sur majorero tendría «la alimentación garantizada» y a que las amenazas para los ejemplares serían «mínimas» debido a que la pesca es artesanal y a la prohibición del uso del arrastre y otras redes de enmalle que son los principales enemigos de las focas monje. Por último, a iniciativa de los propios marineros en Fuerteventura rige desde más de dos décadas una veda del uso de las nasas que ha frenado la reducción indiscriminada de los recursos pesqueros, convirtiendo la pesca en más sostenible.

A estas razones, el Ministerio añade que Fuerteventura en general presenta «un buen estado de conservación» del conjunto de su territorio, baja densidad de habitantes, «con un turismo moderado y en su mayoría respetuoso» y unos espacios protegidos con gran extensión, productividad marina y grado de aislamiento «muy notables».

Por último, Fuerteventura -y Canarias en general- se localiza entre Madeira y Mauritania, por lo que funcionaría a modo de pasillo entre ambas colonias de focas, terminando con su aislamiento.