Trabajadoras del hotel con los carteles de protesta por la demolición. / JAVIER MELIÁN / ACFI PRESS

'Este hotel -el Tres Islas- no se tira': los 300 trabajadores inician sus protestas contra la caducidad de la concesión

El expediente de caducidad de la concesión pone en peligro los puestos de trabajo de un establecimiento que cimentó la pujanza económica de Corralejo. «No pudieron contra el Oliva Beach y ahora lo intentan contra nosotros», da por hecho la Plataforma de Defensa del Hotel Tres Islas que ve peligrar los puestos de trabajo de los que dependen 300 familias

Catalina García
CATALINA GARCÍA

Los 300 trabajadores del hotel Tres Islas, en Corralejo, protestaron ayer contra su demolición, una posibilidad que se abre a raíz del inicio del expediente de caducidad de la concesión del establecimiento en dominio público marítimo-terrestre, que data de abril de 2007, por el Ministerio para la Transición Ecológica. La situación de estas familias se iguala con la del cercano hotel Oliva Beach, desde hace tres años pendiente de la licencia de remodelación que finalmente se convirtió en otro expediente de caducidad de la concesión. «No pudieron contra el Oliva Beach y ahora lo intentan contra nosotros», clama la Plataforma de Defensa del Hotel Tres Islas, que ve peligrar los puestos laborales de un esablecimiento más antiguo que el Oliva Beach, que marcó época y que es señero también por su fidelidad: las terceras generaciones de sus primeros clientes veranean en el hotel.

La construcción de ocho suites de lujo en 2007 en la azotea del hotel de cinco estrellas, que al igual que el Oliva Beach es propiedad de la cadena Riu, es el motivo por el que el Ministerio pone en marcha la caducidad de una concesión que expira en 2037. El Tres Islas, inaugurado en 1975, es la única obra en Canarias de Miguel Fisac, Premio Nacional de Arquitectura, y se localiza en las Grandes Playas de Corralejo, en el municipio de La Oliva.

La concesión es de unos 30.000 metros cuadrados en primera línea de playa, mirando a la isla de Lobos, y se otorgo a la Riu en 2007 por 30 años, incluyendo la licencia de obras de rehabilitación y mantenimiento que no debían afectar al volumen del edificio. Sin embargo, la cadena construyó las suites en la azotea, que el Ministerio pidió que se demolieran por exceso de volumen en 2020, además de imponer una multa de cerca de 15.000 euros, según los datos de los trabajadores que dan fe que no suponen «ni el 1% del total de Tres Islas».

Aunque estas obras datan de 2008 y la Riu pagó la sanción, trece años más tarde ahora el Ministerio comunica a la cadena el inicio del expediente de caducidad de la concesión donde los trabajadores se van a personar.

Ángel Montañes, representante de la plantilla, matizó ayer que «no estamos aquí para apoyar ninguna irregularidad de la empresa, que la hizo, pero se detectó y pagó. Lo que no puede ser es que, trece años después, ese expediente reaparezca y nos deje a todos los trabajadores en la calle». Por el cercano hotel Oliva Beach, la Riu paga un canon de dos millones de euros al año.