El pastor holandés Duc se prepara, en el municipio de Puerto del Rosario, para una batida ante su guía y dos agentes de Medio Ambinte. / C7

'Duc' y 'Menta', los expertos en detección de veneno de Fuerteventura

Dentro del proyecto europeo Life Egyptian Vulture para seguimiento del guirre en Canarias, el área de Medio Ambiente del Cabildo usa dos perros para localizar sustancias tóxicas

Catalina García
CATALINA GARCÍA Puerto del Rosario

Las mejores armas contra el uso del veneno en el medio natural se llaman 'Duc' y 'Menta', un pastor holandés y un springer spaniel respectivamente. Los perros forman parte del proyecto europeo Life Egyptian Vulture, orientado al seguimiento de la población del guirre en Canarias, aunque se usan para detectar el uso de estas sustancias que afectan a toda la avifauna.

Aunque viven en la estación biológica de La Oliva, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo, 'Duc' y 'Menta' actúan en Fuerteventura y Lanzarote en base a una planificación compartida semanal entre ambas isla. El guía es de Gesplan, que se encarga de la socialización de los animales, pero los manejan en las inspecciones los agentes de la autoridad, esto es los agentes de Medio Ambiente, las policías locales y autonómicas y las fuerzas de seguridad del Estado.

Su labor es doble: por un lado, se usan como un efecto disuasorio en lugares donde se sospecha que los desaprensivos usan venenos y, por otro lado, actúan en incidentes declarados de intoxicación como la muerte de cinco guirres en Cofete en junio de 2020. El método es por batidas de reconocimiento del terreno de unos 2.000 metros, primero se suelta a uno y luego al otro. «Hay que cambiarlos cada 30 o 30 minutos porque se agotan. Despliegan mucha energía en la tarea de detección del veneno y por eso hay que intercambiarlos», detallan fuentes de Medio Ambiente.

Las razones por las que son más efectivos 'Duc' y 'Menta' en las labores de detección del uso del veneno en el medio natural, sea en cebos untados o en cadáveres de aves, hay que buscarlas en su potente olfato. «Los seres humanos tenemos cinco células olfativas frente a los 120 millones de los perros».

Las otras razones, las del uso del veneno en agricultura y ganadería, tienen un origen distinto: la eliminación tradicional de las mal llamadas alimañas que diezman ganado o gavias plantadas, sean cuervos que atacan a baifos, conejos que devoran la cosecha de garbanzos en una noche, perdices que picotean las papas, etc. Contra la pervivencia de esta costumbre que hoy es delito, la labor de concienciación ciudadana es también efectiva.

En esta lucha, los agentes de Medio Ambiente del Cabildo han recibido una extensa formación relacionada con la Estrategia Canaria de Lucha contra el Veneno. En la última década han participado en una decena de cursos formativos. De este modo, han recibido formación en investigación del uso ilegal de venenos, la toma de muestras medioambientales, la investigación de delitos contra la fauna salvaje o el manejo de perros detectores de cebos envenenados como los dos del proyecto Life. Esta formación se impartió por organismos tan diversos como el Cabildo de Gran Canaria, la Junta de Andalucía o el Gobierno de Canarias.