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Caffe e Café: el sabor lo da el tostado artesanal

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Pablo Carranza y Pilar Arencibia llevan las riendas de la empresa que distribuye café tostado en Fuerteventura para toda la provincia. El café es una mezcla de variedades arábicas que proceden de varios países y que conservan desde la fundación de la empresa por una familia italiana en El Cotillo hace unos quince años

Catalina García

Catalina García

Puerto del Rosario

Miércoles, 1 de febrero 2023

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«Huele» y enseña los granos de café aún dentro del saco: «huelen a planta verde». Cuarenta minutos más tarde, sin cáscara ya y tostados, caen humeantes y esparcen el aroma inconfundible. «Busco el sabor con un toque dulce, con baja acidez y que el retrogusto recuerde al cacao» define Pablo Carranza el sabor de la marca Caffe e Café, que cumple más de quince años de tostado artesanal y distribución desde Fuerteventura a otras islas.

El tostadero de café comenzó a moler en El Cotillo, en el municipio de La Oliva, de la mano del italiano Eugenio Sarti. De allí pasó a El Matorral y después a sus instalaciones actuales en La Hondura, en Puerto del Rosario, desde 2018.

Pablo Carranza Brito (Puerto del Rosario, 1984), economista de profesión, comenzó en 2008 con la empresa trabajando de asesor. No hubiera creído a nadie que, a la vista de su formación, le dijera que acabaría regentando el tostadero artesanal de café y encargándose de su distribución junto a su socia María del Pilar Arencibia Ojeda (Arucas, Gran Canaria, 1988).

Pablo Carranza Brito, con los sacos de café y el tostador artesanal al fondo. javier melián / acfi press

Hoy, Caffe e Café no sólo se distribuye en bares, restaurantes y hoteles de Fuerteventura, además de algunas tiendas, sino que su aroma y su sabor están presentes en Lanzarote desde 2009 y en Gran Canaria desde 2013. Aquí y allá vende su producto estrella: Caffe e Café Calidad Oro, que es una mezcla de cafés de tipo arábicos que tienen desde los inicios en El Cotillo, con certificado de comercio justo y libre de hidrocarbono que proceden de Brasil, Colombia, Honduras, Nicaragua, India, Vietnam y Etiopía.

Y ahora toca hablar de cosechas, transporte e importación. «Cada cosecha es distinta y ante todo no sirve de nada comprar el café en origen porque importa las condiciones de transporte y cómo llega a España, por eso compramos en los mercados de Madrid y Valencia donde se catan los cafés para comprobar cómo han llegado desde sus países de producción». De hecho, no trabajan con un café de un origen en particular porque todos tienen una característica marcada: «Colombia es ácido, los brasiles suelen ser bastante planos con notas de chocolate, por lo que buscamos, al hacer un blend con distintos orígenes, conseguir algo más equilibrado, que aporte lo bueno de cada lugar, pero en su justa medida. Es decir, que el exceso de uno de esos atributos no desmeresca el café en la taza y en la boca cuando nos lo tomamos».

Los granos de café, aún con cáscara y antes de tostar. javier melián / acfi press

La empresa de Pablo y Pilar busca café que, al tomarlo, no deje ningún sabor amargo, ni ácido, ni quemado o regusto desagradable. «Todo eso es lo que intentamos evitar». Parte del trabajo de ambos propietarios es precisamente catar y catar en sus instalaciones de la zona industrial de La Hondura hasta dar con uno que realmente les gusta, «intentado que la gente consuma café natural, quitando los torrefactos, y mirando hacia los orígenes de la empresa en El Cotillo por parte de la familia italiana fundadora. No hay que olvidar que el primer país que empieza a tostar el café es Italia, que es también de donde tenemos el recuerdo del primer expresso«.

Hace unos años, compraron una máquina industrial para tostar y moler los granos. «Pero no resultó, el café no sabía igual y los clientes empezaron a notar que no era el café de siempre». La vendieron y volvieron a tostar con la artesanal de siempre, que desde 2011 controla el maestro artesano Roberto Favini, quien avisa que en cinco minutos va a empezar a caer el grano ya tostado y humeante.

La mezcla de cafés, ya tostada. javier melián / acfi press

Los tiempos de procesado de los granos también son distintos según las temperaturas: 40 minutos en invierno y 38 en verano. «No se pueden recortar los tiempos, el café es muy sensible». En total, todo el proceso dura un hora y media, desde que se vierte del saco a la tolva, se tuesta y enfría, se muele, envasa y queda listo para pasar de la taza a la boca.

Javier Melián / Acfi Press
Imagen principal - Caffe e Café: el sabor lo da el tostado artesanal
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Imagen secundaria 2 - Caffe e Café: el sabor lo da el tostado artesanal

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