Foto de archivo de la anterior campaña arqueológica en el taller de producción de púrpura de la playa de Concha. / JAVIER MELIÁN / ACFI PRESS

La búsqueda de la huella de Imperio romano se retoma en Lobos

La quinta excavación en el yacimiento del taller de producción de púrpura será una realidad tras el paréntesis de la covid-19

Catalina García
CATALINA GARCÍA Puerto del Rosario

La investigación sobre la presencia de la antigua Roma en la isla de Lobos se retomará este verano con la quinta campaña de excavaciones auspiciada por los cabildos de Fuerteventura y Tenerife y la Universidad de La Laguna. En 2020, se pospusieron por la covid-19 los trabajos a continuar en el yacimiento arqueológico del taller de producción de púrpura que situó las fronteras del Imperio romano en Canarias.

En la playa de la Concha, al suroeste de la isla de Lobos, esperaban los restos de este taller romano de púrpura que está datado entre los siglos I aC a I dC. En 2012, una pareja de turistas que tomaba el sol vio asomar, debajo de una duna que la lluvia había dejado al descubierto, restos de cerámica que no resultaron prehispánicos sino de una factura completamente distinta. El vientre de la duna ocultaba mucho más: el descubrimiento que desplazó los limites del Imperio romano hasta Fuerteventura.

Durante cuatro campañas arqueológicos, la duna siguió dando más y en el conchero y su entorno se localizaron más materiales de manufactura romana, tanto cerámicas realizadas a torno, como piezas metálicas de bronce, hierro, plomo y líticas, relacionadas con la labor del proceso de púrpura. Además, las sucesivas excavaciones fueron ampliando el área del yacimiento llamado Lobos I con objetos relacionados con la actividad doméstica, como cerámica de cocina y vajilla de mesa, así como espacios de combustión. Esta presencia estacional romana fue confirmada, además, con el descubrimiento de un segundo denominado Lobos II.

La industria de la púrpura fue considerada desde los inicios de su explotación en el Mediterráneo oriental en el II milenio aC como uno de los productos más preciados, convirtiéndose en símbolo de lujo y poder. Su comercialización fue muy lucrativa, lo que minimizaba los costes de explotación en zonas tan alejadas del Imperio como Canarias.

Como en las anteriores campañas, los trabajos se desarrollan por parte del Cabildo majorero, esta vez a través Museo Arqueológico de Fuerteventura, la Universidad de La Laguna y Museos de Tenerife, con la participación de científicos del proyecto 'Poblamiento y colonización de islas en el Atlántico-PYCIA'. La dirección vuelve a ser compartida, actuando como directores el conservador del Arqueológico de Fuerteventura, Isidoro Hernández, así como Carmina y Mercedes del Arco Aguilar por parte de Museos de Tenerife.

La continuidad de estos trabajos quedó recogido ayer con la firma del convenio entre el consejero de Patrimonio Histórico del Cabildo majorero, Rayco León, y la consejera de Museos del Cabildo de Tenerife, Concepción Rivero. Ambos coincidieron en calificar a Lobos como el yacimiento más importante de Canarias.