Familiares de los presos contagiados este miércoles en la prisión Las Palmas II

Las familias de los presos dicen que el centro penitenciario «miente» en el número de contagios

Aseguran que 86 de los 90 internos del módulo 11 son positivos, y denuncian que no les dan medicación ni productos para desinfectar las celdas, mientras la Delegación de Gobierno lo niega.

Odra Rodríguez Santana
ODRA RODRÍGUEZ SANTANA

Los familiares de los presos contagiados en el brote de la prisión Las Palmas II señalan que los responsables del centro penitenciario «mienten» en el número de afectados de coronavirus. «El número de positivos es de 86 y no 76», es decir el módulo 11 «casi al completo (90 internos)», una situación «lamentable, consecuencia de la mala gestión» desarrollada durante la pandemia y que ha llevado al centro penitenciario, ubicado en la localidad grancanaria de Juan Grande, a declarar este módulo y el 12 (con cinco afectados) en cuarentena. Este mediodía un grupo de familiares se han presentado ante las puertas de la cárcel para protestar por las condiciones de seguridad que viven los presos.

«Hasta ayer ninguno de los presos de este módulo utilizaba mascarillas, porque ya estaban vacunados. El virus tuvo que llegar por algún lado porque hasta hace nada no se permitían visitas», apuntan. Esta «indefensión» ha llevado a los familiares a manifestarse a las puertas de la prisión porque «los que están dentro son personas, no animales. Es injusto, no se lo merecen», recuerdan. De hecho, «no les dan nada para desinfectar las celdas», agregan.

Por otro lado, los familiares de los presos también denuncian que hay positivos sintomáticos «a los que se les está negando el acceso al paracetamol». La Delegación del Gobierno, por su parte, responde que la mayoría de los afectados son «asintomáticos y que normalmente tienen acceso libre al paracetamol».

En el caso de R.H.T., que cumple condena desde hace seis años, «se lo contagió otro interno al que trasladaron a su celda, que venía de compartir estancia con un positivo», indica su pareja Chelo Rodríguez. Según explica, su marido trabaja llevando bandejas y en el economato y «hoy está trabajando, moviéndose por el centro en vez de estar aislado. Pero, esta vez le han dado mascarilla». Chelo dice que está «preocupada, desalada con la situación que se pueda estar viviendo dentro». Hace dos semanas el centro penitenciario confirmó otro brote por lo que «no se entiende cómo están gestionando y controlando la pandemia dentro, porque visitamos a nuestros familiares a través de mamparas».