Saúl Pérez, ayer en Kiev antes de ser evacuado. A su espalda, ucranianos en cola ante un cajero automático. / C7

Un grancanario en Kiev: «Me despertaron las sirenas antiaéreas y se te queda el corazón en un puño»

Saúl Perera, natural de Moya, se encontraba en Kiev grabando un programa de televisión en el momento en que se produjo el ataque ruso

B. Hernández
B. HERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

Las sirenas antiaéreas en la Plaza de la Independencia despertaron ayer a primera hora a Saúl Perera (27 años) en el hotel Ucrania de Kiev. «Solo las había oído en las películas y se te queda el corazón en un puño», dice. Después de la primera impresión y reponerse del susto «porque nos cogió totalmente desprevenidos», se dirigió a la Embajada de España, donde le informaron de que se estaba preparando un convoy para evacuar de manera inmediata a los españoles en el país. Detalla que «me advirtieron que me diera mucha prisa, lo que te pone más nervioso, porque te das cuenta de que la situación es muy grave».

Natural del municipio grancanario de Moya y residente en Barcelona desde hace cinco años, este ingeniero superior de Telecomunicaciones ha viajado varias veces hasta Ucrania para participar en un programa de televisión. Asegura la gente que ha conocido en estas visitas le comentaban respecto al enfrentamiento con Rusia que «llevan con esta tensión más de ocho años, pero no esperaban que realmente se produjera un ataque. No crees que sea posible que esto pueda pasar».

Dos guaguas pequeñas -escoltadas por efectivos del Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional- se encargaban de trasladar a cerca de 40 españoles, entre ellos uno grupo de unos diez niños, hacia algún lugar «al sur o al oeste», que Perera no puede confirmar, pero entiende que «vamos a salir del país para después volver a España, porque los aeropuertos de aquí que no están reventados, están cerrados», afirma el joven.

Sin embargo, lo que iba a ser un viaje de unas pocas horas, se estaba alargando a primera hora de la tarde de ayer porque las carreteras se encontraban colapsadas. «Todo el mundo quiere salir de las ciudades, las colas son interminables y los coches practicamente no se mueven».

Ese «caos» ya se percibía desde primera hora de la mañana, cuando era imposible conseguir un taxi o con filas interminables de gente ante cualquier servicio, sobre todo en comercios y cajeros automáticos, donde muchos ucranianos esperaban para sacar su dinero y salir «con todo lo que pudieran» para ponerse a salvo tras el ataque de Rusia, explica.

Saúl Perera llegó a Ucrania el sábado pasado donde participa en un programa de televisión para extranjeros que busca al héroe nacional. Tenía unos días libres y decidió visitar Chipre. El miércoles volvió a Kiev pero ya la producción se había paralizado. Un día después, estaba siendo evacuado «en medio de mucha tensión». Su estado, apunta, es de «preocuapción, pero intentamos mantener la cabeza fría porque ya estamos en marcha».