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La exclusión se ensancha en Canarias: 630.000 personas viven en la pobreza

La exclusión se ensancha en Canarias: 630.000 personas viven en la pobreza

Afectando al 29,1% de los habitantes de la comunidad autónoma

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Las Palmas de Gran Canaria

Jueves, 17 de marzo 2022, 11:23

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La exclusión ha crecido en Canarias hasta el punto de afectar al 29,1% de la población, algo más de 630.000 personas que se encuentran en una situación de «desventaja importante», tal y como señala Daniel Rodríguez de Blas, técnico del Equipo de Estudios y de la Fundación FOESSA de Cáritas Española.

Estos datos se desprenden del IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Canarias, presentado hoy en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, Tenerife, y que Rodríguez de Blas destaca como una herramienta y un «esfuerzo necesario para hablar de empleo más allá de la tasa de paro, para hablar de exclusión social más allá de la pobreza económica».

Al mismo tiempo, el estudio repara en el aumento del 15% del grupo de personas más vulnerables, aquellas que se encuentran en situación de exclusión severa y que ya alcanza a más de 300.000 individuos; esto significa que las personas en situaciones críticas representan a casi la mitad de la población en exclusión social.

Los niveles de pobreza monetaria y desigualdad, a su vez, son altos y persistentes para muchas familias canarias. De hecho, aunque en los últimos años se ha reducido la distancia con España, las tasas de pobreza siguen siendo superiores en el archipiélago y afectan, en su versión más severa, a cerca de 425 mil canarios (19,6% en Canarias por 11,3% en España).

Las medidas de distanciamiento social para combatir la pandemia han traído consigo una digitalización que se está revelando como un nuevo factor de exclusión: la brecha digital, que afecta al 30% de los hogares canarios y, en mayor medida, a los hogares en exclusión severa, pues un 44% de estos hogares no tienen acceso al mundo digital.

Mujeres y migrantes, en peor situación

De acuerdo con el informe, esta crisis está «feminizando» aún más el espacio de la exclusión, pues en 2021 la distancia entre los hogares encabezados por hombres y los encabezados por mujeres se ha incrementado notablemente y, como resultado, el 28% de los hogares cuya persona sustentadora principal es una mujer se encuentra en situación de exclusión, frente al 22% donde la figura sustentadora es un hombre.

La segunda brecha hace referencia al origen. Los datos concluyen que ser extranjero en el archipiélago canario supone una enorme desventaja, pues cerca de la mitad de los hogares encabezados por una persona de origen extranjero (47%) se encuentra en situación de exclusión; esto significa casi el doble de exclusión que en los hogares encabezados por alguien de nacionalidad española, lo que dibuja una nueva línea de exclusión en esta «sociedad fracturada».

Jóvenes, nuevo perfil de colectivo desfavorecido

Estos son perfiles que la Fundación FOESSA lleva tiempo dibujando como colectivos desfavorecidos, pero en esta ocasión hay que sumar uno novedoso: ser joven, pues uno de cada tres jóvenes entre 19 y 29 años están afectados por procesos de exclusión social (33%), lo que les impide construir proyectos de vida para hacer la transición a la vida adulta.

El caso de las familias con hijos

Otro colectivo que acumula mayores factores de vulnerabilidad es el de las familias con hijos. La tasa de exclusión entre los hogares con niños, niñas o adolescentes es del 35% frente al 17% cuando sólo hay adultos. Por tanto, tener hijos o hijas está penalizado y las necesidades derivadas de la crianza lastran a las familias y a sus condiciones de vida.

Se ha producido un empeoramiento de las condiciones de trabajo, lo que genera más trabajadores pobres y niveles más bajos de realización personal y social.

Durante esta crisis, la precariedad se ha triplicado en Canarias y alcanza casi 130.000 hogares (15%) que dependen económicamente de una persona que sufre inestabilidad laboral grave.

En la actualidad, que el sustentador se encuentre en paro de larga duración es una realidad que alcanza a más de 50.000 familias y el desempleo total familiar casi se ha duplicado; hoy existen en Canarias más de 120.000 núcleos familiares donde todas las personas activas están en paro.

La vivienda y la salud

Además del empleo, la vivienda y la salud son otros grandes motores de la exclusión en las islas. Más de 180 mil hogares (21%) han abandonado tratamientos médicos o han dejado de comprar medicinas por problemas económicos, una realidad que se dispara entre los hogares en situación de exclusión que afecta a más de la mitad (56%).

Sin embargo, la salud mental es una de las grandes revelaciones de esta crisis. Tanto es así que sufrir algún tipo de trastorno o enfermedad mental, se ha multiplicado por cuatro y ahora alcanza al 19% de la población canaria (más de 400.000 personas).

En cuanto a la vivienda, la dificultad en el pago es la casuística que más se repite. La combinación entre altos precios e ingresos bajos hacen que algo más de 165.000 familias (19%), una vez realizado el pago del alquiler o la hipoteca, queden en situación de pobreza severa. Existe, por tanto, un problema grave de acceso a derechos humanos como la salud o la vivienda.

Aunque todavía existe un amplio margen de mejora frente a esta situación, es necesario perfeccionar el sistema de protección social a futuro con las siguientes propuestas básicas que sugiere Cáritas regional en Canarias:

1.- Reimpulsar el modelo de políticas públicas sociales en su conjunto. La magnitud de la exclusión severa en Canarias demanda un continuo proceso de adaptación, transversalidad e integralidad tanto del modelo de trabajo social como del modo de organización de las políticas públicas.

2.- Mejorar los canales de acceso y la cobertura del Ingreso Mínimo Vital, ya que supone un notable avance social para corregir el desequilibrio de la protección social. Solo el 15% de las personas en situación de pobreza severa en Canarias percibe actualmente esta ayuda.

3.- Poner en marcha políticas integrales y transversales frente a la exclusión residencial. 75.000 familias sufrieron retrasos o no tuvieron dinero suficiente para el pago de alguno de los gastos relacionados con la vivienda, como el alquiler o la hipoteca.

4.- Disponer de políticas públicas que pongan los medios necesarios para que todas las personas puedan superar la brecha digital. Sin olvidar que es preciso mantener las puertas no digitales abiertas, de forma que el proceso de adaptación de las personas más excluidas de la digitalización, no les deje fuera.

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