La banda recorre las calles de Agaete acompañada por los papahuevos y por la masa. / arcadio suárez

Agaete vuelve a bailar al ritmo de La Rama

Miles de personas se juntaron en la villa marinera para revivir la cita más icónica de sus fiestas en honor a la Virgen de Las Nieves tras dos años

SAMANTHA SÁNCHEZ M. Agaete

Dos años sin La Rama se notan. Y mucho. 730 días son los que han tenido que esperar los culetos y culetas para poder volver a juntarse para revivir el momento más importante de sus fiestas en honor de La Virgen de las Nieves. Pero no solo han sido ellos y ellas los que se han mantenido a la espera, sino que también lo han hecho todas las personas de Gran Canaria. Porque lo que tiene de especial la Rama es que siempre ha sido, es y seguirá siendo, una fiesta de todos y todas.

«Después de dos años de sufrimiento por no poder celebrar nuestra querida Rama, hoy vivimos este día con muchísima alegría e ilusión. Ver a la gente bailando y disfrutando de la fiesta y ver sus caras de felicidad son cosas que alegran el alma. Tener las puertas del pueblo abiertas para tantas personas es un placer. Al igual que lo ha sido siempre», ha afirmado la alcaldesa de Agaete, María del Carmen del Rosario.

Según fuentes policiales, entre 80.000 y 100.000 personas han podido reencontrarse a lo largo del día 4 de agosto, en el casco del municipio por la celebración de la Rama, una fiesta que muchos y muchas califican como la más grande de Gran Canaria y de Canarias.

Ilusión por el reencuentro tras la vuelta a la normalidad

Esta vuelta ha significado también el regreso a la tan anhelada normalidad, tras dos años en los que la ciudadanía ha visto privada su libertad debido a la situación de pandemia vivida en España y en el resto del mundo.

«La verdad es que ya sentíamos mucha 'magua', que es como nosotros en Agaete decimos que nos sentimos tristes, por no haber podido vivir durante dos años este evento ancestral, que es una clara muestra de la identidad del pueblo y que honra a Nuestra Señora de Las Nieves. Porque si no existiera a Virgen de Las Nieves no existiría La Rama», ha asegurado José Ramón Santana, pregonero de las últimas Fiestas de Las Nieves que se celebraron antes del parón por la pandemia, en el año 2019.

La Diana, el inicio de la celebración

Todo comenzó, como de costumbre, a las 5.00 horas,con el famoso volador lanzado desde la azotea del Ayuntamiento, que fue el encargado de dar el pistoletazo de salida a la popular celebración. Con la Diana, que es siempre el pasacalles anunciador de la fiesta, las personas asistentes realizaron el primer recorrido por el pueblo al ritmo de las Bandas de Guayedra y de Agaete y la Charanga Archipiélago.

La Rama se lanzó a las calles a las 10.00 horas

A las 10.00 horas empezó oficialmente La Rama, a pesar de que horas antes ya se comenzaba a sentir la emoción por las calles de la Villa de Agaete, en las que vecinos y vecinas del pueblo y personas visitantes de todos los puntos de la isla y de fuera, esperaban ansiosos el inicio de la jarana.

Una vez que las Bandas de Guayedra y de Agaete y la Charanganga Archipiélago comenzarón a tocar, nada pudo frenar a la masa, que seguía el compás de la música acompañada de los tradicionales papahuevos, que salieron de sus escondites para bailar con la Rama hasta que ésta llegó a su destino final: el mar.

La entrañable historia del papahuevo Juan Pablo

Ningún papahuevo está hecho al azar. Todos guardan una historia particular, digna de ser contada y conocida. Uno de ellos, el papahuevo Juan Pablo, cuenta la entrañable historia de amor de un padre hacia su hijo.

«Mi hijo Juan Pablo era una persona muy querida en Agaete. Estuvo bailando la Rama desde que nació hasta que falleció a los 37 años. Hace cinco años que él no está y yo llevo estos cinco años sacando a bailar el papahuevo por él cada 4 de agosto. Porque yo le dije que iba a sacarlo hasta el día que me muriera. Y así lo haré», ha contado Paulino Oropez, padre de Juan Pablo.

«Estos dos últimos años en los que no hemos podido celebrar la fiesta, hemos tenido que bailar con el papahuevo en nuestra terraza, con las mascarillas puestas. Porque de ninguna manera mi hijo se queda sin salir», ha añadido.

Un homenaje a título póstumo a Silvana García

El recorrido tradicional de la Rama continuó y a las 12.00 horas se produjo un pausa intencional a la altura del Callejón de Los Romeros, para descubrir una placa que rindió homenaje a título póstumo a Silvana García, vecina del pueblo que durante años se dedicó a ofrecer caldo a los romeros que llegaban cansados de Tamadaba después de ir en busca de las ramas.

Desde el 2012, los cuatro hijos de Silvana siguen con la tradición del caldo, para que la memoria de su madre no quede en el olvido. «Todo comenzó porque mi madre le hizo una promesa a la Virgen de las Nieves para que mi hermano enfermo se recuperara. Y como al final se recupero, ella empezó a hacerle a los romeros el mismo caldo que le hacía con tanto cariño a mi hermano», ha relatado Lina Bolaños, una de las hijas de Silvana. «Mi madre vivía este día muy intensamente y antes de fallecer nos pidió que no perdiéramos la tradición», ha agregado.

Además del descubrimiento de la placa, se llevó a cabo un minuto de silencio por todos los vecinos y vecinas de Agaete que fallecieron durante estos años, por Silvana y por los romeros que ya no están en vida pero que siguen disfrutando de la fiesta de la Rama desde otro plano.

«Los jóvenes de nuestro pueblo y los que nos visitan de otros lugares deberían animarse a subir a Tamadaba para que no desaparezca tan preciado legado, porque la realidad es que nos vamos haciendo mayores, las fuerzas van decayendo y algunos romeros nos han dejado para siempre», ha detallado Pepe, otro de los hijos de Silvana.

Y es que, como todos los años, decenas de romeros subieron a Tamadaba la víspera de la celebración para bajar cargados con las enormes ramas que alcanzaron hasta los tres metros de altura.

La Rama concluyó en el Puerto de Las Nieves

Por la tarde, la Rama continuó bajando por las calles del pueblo y, como siempre, concluyó en el mar, concretamente en el Puerto de Las Nieves, lugar en el que muchas de las personas asistentes aprovecharon para darse un chapuzón y refrescarse, para después seguir con la parranda con más ganas.

Además, el mítico bar El Perola finalmente abrió sus puertas y se mantuvo activo durante toda la jornada, sirviendo un año más como punto de encuentro entre tanta multitud.

El broche final lo puso la Retreta

Unas horas más tarde, a las 22.00, dio comienzo la Retreta, que estuvo protagonizada por los papahuevos, las farolas y los tradicionales farolillos, que son patrimonio histórico y cultural de Agaete.

Una noche mágica, guiada por la música, que puso el broche final a una intensa jornada. Los fuegos artificiales, que estaban previstos para la 1.00 horas, fueron suspendidos por la alerta de riesgos de incendios decretado por el Gobierno de Canarias.

En La Rama siempre serás uno más

Lo que está claro es que la Rama, una fiesta que se pierde en el origen de los tiempos, no solo atrae las miradas de las personas de la isla, sino que también llama la atención de personas de fuera.

«Es mi primera vez en la Rama. Decidí ayer por la noche que iba a venir y no me arrepiento para nada. Desde que llegué me sentí acogida por la gente del pueblo. En Agaete parece que todo el mundo te conoce. Todos te sonríen. Todos somos como una gran familia», ha afirmado Vera Soddu, una joven italiana.

Y es que en La Rama siempre serás uno más. No importa de donde vengas o si eres una persona joven o mayor. Lo único que importa es que tengas ganas de bailar y de disfrutar.

El viernes 5 de agosto se celebra el día grande de las fiestas, el Día de Las Nieves, que este año además recupera la tradición del desfile de La Marina tras varios años de ausencia. La procesión está prevista para las 12.00 horas.