La opinión del experto

Párkinson y alteraciones de la piel

27/11/2017

«En estos pacientes y en los mayores de 65 años es necesaria una hidratación adecuada en temporadas de calor».

Como el diagnóstico correcto de la enfermedad de Parkinson es un requisito fundamental para el manejo adecuado del enfermo es también importante conocer las predisposición que tienen estos pacientes a padecer variadas afecciones en la piel y alteraciones en la sudoración, por lo que en base a tan interesante tema estructuramos el artículo de hoy.

A los trastornos en la piel relacionados con el cuadro clínico de la enfermedad se deben sumar los provocados por los nuevos tratamientos avanzados, como son los nódulos subcutáneos secundarios a las inyecciones de apomorfina y las alteraciones cutáneas generadas o agravadas por el generador.

Algunas de las lesiones que padecen estos pacientes están relacionadas con las terapias dopaminérgicas, como pueden ser el edema y la eritrodermia generados por agonistas dopaminérgicos.

Es posible que en un futuro y a medida que avance el conocimiento sea factible disponer de marcadores diagnósticos bioquímicos, de neuroimagen anatómica o métodos para detectar el depósito de alfa-sinucleina, pero actualmente el diagnóstico sigue siendo fundamentalmente clínico, aunque hay pruebas complementarias que pueden realizarse ocasionalmente para resolver casos dudosos.

En los pacientes que emplean bombas de infusión intestinal de gel de L-dopa se pueden apreciar alteraciones del estoma.

Probablemente una de las lesiones dermatológicas más conocidas en los pacientes con párkinson sea la dermatitis seborreica. En relación con la elevada incidencia de esta enfermedad en los pacientes con párkinson se postulan diversas causas, como la alteración de factores endocrinos, los fármacos dopaminérgicos o las alteraciones de la sudoración.

«En los pacientes con enfermedad de Parkinson son frecuentes problemas en la piel como la dermatitis seborreica, melanomas y otros tumores cutáneos que requieren diagnóstico y tratamiento».

La dermatitis seborreica es una enfermedad crónica de la piel de carácter inflamatorio y que afecta aquellas zonas donde son más frecuentes las glándulas sebáceas.

El cabello, las zonas perioculares y los pliegues naso-labiales son zonas frecuentemente afectadas, aunque también pueden aparecer en la región preesternal y la zona central de la espalda.

La descamación cutánea, el enrojecimiento, el picor e incluso la caída del cabello son síntomas frecuentes.

También se conoce la posible implicación de un hongo llamado malassezia, que coloniza las zonas cutáneas muy grasas.

Aunque cuando se producen infecciones en la piel no suele haber complicaciones graves, hay que tener especial cuidado en pacientes portadores de un dispositivo subcutáneo, como un generador de impulsos o sus conexiones con los electrodos profundos, ya que se pueden sobreinfectar y hacer necesario explantar todo el dispositivo.

Existen numerosos champus que están diseñados específicamente para la dermatitis seborreica, algunos incluyen antifúngicos como ketoconazol, agentes antiinflamatorios y minerales como zinc y sulfuro de selenio.

Los cosméticos hidratantes fluidos se pueden utilizar cuando persiste la decamación, deben evitarse los muy grasos ya que contribuyan al empeoramiento del cuadro clínico.

Cuando se esta fuera de casa, el uso de toallitas hipoalérgenicas con PH neutro ayuda a refrescarse, remover las escamas superficiales y el exceso de sebo.

La enfermedad de Parkinson suele alterar la sudoración, pierden sudoración en territorios distales como manos y pies, con la progresión de la enfermedad la sequedad de la piel puede ser significativa por lo que la hidratación será una medida importante de cada día.

Esta situación explica que muchos tengan la falsa sensación de sudar más, cuandoen realidad lo que ocurre es que hay una redistribución del sudor y sudan en zonas más axiales y en menor superficie corporal.

En aquellos pacientes que tienen la sudoración muy reducida hay que estudiar los fármacos que toman y evitar en la medida de lo posible el uso de anticolinérgicos que puedan desencadenar un aumento patológico de la temperatura corporal.

En estos pacientes y en los mayores de 65 años es necesaria una hidratación adecuada sobre todo en temporadas de calor.

En cambio los pacientes que si tienen una hipersudoración real, especialmente por la noche, asociado a periodos de bloqueo motor o provocado por algunos fármacos como la levodopa y algunos antidepresivos pueden requerir ajuste de la medicación que toman a la baja, recomendar ropas con capacidad de transpiración así como dormir en habitaciones suficientemente ventiladas.

En casos severos de sudoración puede ser necesario utilizar terapias locales con toxina botulínica en aquellas localizaciones como axilas o palmas de las manos, donde la sudoración puede influir de manera más importante en las actividades de la vida diaria.

Algunos tumores cutáneos, especialmente los melanomas, son algo más frecuentes en los pacientes con párkinson.

El riesgo de melanoma maligno es entre tres y cuatro veces mayor en estos pacientes al compararse con la población general.

«La administración de manera rotatoria del parche disminuye en gran medida las reacciones en la piel»

Se implica a la propia alfa sinucleina fosforilada como un mecanismo común entre la enfermedad de Parkinson y el melanoma maligno.

La protección de la piel del sol es importante para disminuir el riesgo de estos tumores y las revisiones dermatológicas de manera periódica para el diagnóstico precoz de los mismos reviste gran importancia. Se ha descrito un aumento de la prevalencia de otros canceres cutáneos en pacientes diagnosticados de enfermedad de Parkinson.

Algunos fármacos utilizados frecuentemente en el tratamiento del párkinson como ciertos agonistas dopaminérgicos han sido relacionados con problemas vasculares y edemas en las extremidades.

El edema se caracteriza por responder poco a los diuréticos y mejorar o desaparecer al retirar el fármaco.

Los fármacos que se liberan de forma transdérmica, especialmente en pacientes vulnerables como son los pacientes con párkinson los cuales padecen múltiples problemas cutáneos poder producir enrojecimiento, prurito y edema en la zona de colocación del parche que suele mejorar con tratamiento local.

La administración de manera rotatoria del parche disminuye en gran medida las reacciones en la piel.

Datos prácticos

Debemos tener presente que ante la elevada incidencia y prevalencia de afecciones en la piel de los enfermos con párkinson, la prevención y la posible relación con diferentes terapias es fundamental.

La neurodegeneración comienza antes que se manifiesten los síntomas motores.

Lesiones como la livedo reticulares pueden asociarse a la toma de amantadina y mejora al retirar la medicación.

El sudor tiene propiedades termorreguladoras que pueden modificase si se varia la cantidad de sudor y los pacientes con párkinson tienden a perder sudoración.

Un problema añadido de la dermatitis seborreica son las sobreinfecciones

bacterianas o micóticas sobre la piel lesionada.

El cuidado y lavado frecuente del cuero cabelludo y demás zonas cutáneas

afectadas es esencial y parte fundamental del tratamiento.

Es importante el minucioso secado de la piel y los pliegues cutáneos después de cada lavado.

El riesgo de melanoma esta significativamente elevado después del diagnóstico de enfermedad de Parkinson.

La piel de los pacientes con enfermedad de Parkinson es sensible y delicada, por lo que requiere cuidados y atención especial continua y valoración médica ante la aparición de nuevas lesiones.