Cómo superar los excesos navideños

15/01/2018

Tras la Navidad, demasiadas personas quieren perder en dos días el peso ganado sometiéndose a estrictos regímenes que no llevan más que al temido ‘efecto yoyó’, explica la doctora Glenda Bautista, especialista en Medicina Interna y máster en Nutrición y Dietética.

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El consumo elevado de alcohol, las comidas hipercalóricas o el picoteo abusivo son algunos de los clásicos asociados a la Navidad. Y por supuesto todo ello comporta una serie de desequilibrios nutricionales por los que, tras las fiestas es preciso volver a los buenos hábitos, eso sí, de forma racional. «Demasiadas personas quieren perder en dos días el peso ganado sometiéndose a estrictos regímenes que, en realidad, no llevan más que al temido ‘efecto yoyó’. Después de las fechas navideñas, todos hacemos el firme propósito de mejorar, la alimentación, el deporte y el estilo de vida. Con la vuelta a la rutina y unas sencillas pautas será posible retomar los buenos hábitos que abandonamos en estos días debido a tantas comidas copiosas», asegura la doctora Glenda Bautista, especialista en Medicina Interna y máster en Nutrición y Dietética de Hospital Perpetuo Socorro.

La primera y más importante es la hidratación. Hay que beber unos dos litros de agua si no existen contraindicaciones. Junto con esta medida deben evitarse grasas saturadas, bollería industrial, fritos, rebosados y salsas, además de volver a retomar el ejercicio físico. Bastará en principio con un mínimo de 35 minutos entre tres y cuatro veces por semana como primer paso en el comienzo de este nuevo año.

Es fundamental recordar que para mantener una dieta equilibrada no hay que comer menos sino mejor. Y es importante no obsesionarse, no pesarse cada día y no pretender perder esos kilos en una o dos semanas, pues lo que no hay que perder en ningún momento es la salud, sino mejorarla.

De hecho, sea una cuestión de perder pocos kilos o una cantidad mayor, lo cierto es que la metodología no cambia «porque lo que proponemos son hábitos saludables» expone la experta en Nutrición y Dietética. «Los alimentos procesados, la vida sedentaria, la escasa fuerza de voluntad hacen complicado la batalla con la báscula. Él éxito será la combinación de alimentación saludable y ejercicio a largo plazo, con una dieta que genere una buena adherencia y un sistema de entrenamiento adaptado a nuestras necesidades, será lo que haga efectiva nuestra pérdida de peso y que no volvamos a recuperarlo. Pero es necesario un cambio global en nuestra mentalidad y en nuestro estilo de vida», continúa.

No existe dieta milagrosa ni hay que creer en ellas. La única que no funciona es la que no se sigue correctamente. Lo importante es aprender a comer de forma inteligente. El mantenimiento a largo plazo del peso perdido es el verdadero reto, que se consigue con lo que se llama educación nutricional. Por ello es importante acudir a un profesional, cuyo objetivo fundamental es conseguir una salud nutricional adecuada y sobre todo personalizada.

Y sin regímenes milagrosos. Las promesas de mejora que nos hacemos en estos primeros días del año puede traer consigo la elección de las llamadas dietas milagro, para perder peso rápido en una semana o en poco tiempo. Este tipo de dietas suelen ser desequilibradas y la falta de un grupo de alimentos provoca grandes trastornos alimentarios. Muchas ofrecen una pérdida de peso ilusoria, además de proporcionar regímenes de adelgazamiento sin pasar hambre, y sin sensación de privación que hace difícil no sucumbir ante este reclamo. Hay que tener en cuenta que un cambio tan rápido en la alimentación lleva indefectiblemente a sufrir el efecto rebote», puntualiza la doctora Bautista.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde 1980 los casos de obesidad se han multiplicado en todo el mundo. Lo más aconsejable es seguir dietas equilibradas y una magnífica guía a seguir es la dieta mediterránea que incluye verduras, pescados, frutas y aceite de oliva virgen extra en lugar de cualquiera de las milagrosas dietas para adelgazar. De ahí el secreto de la dieta mediterránea, la variedad.

En definitiva comer con moderación, evitando grasas saturadas y alimentos procesados, y hacer ejercicio de forma regular según la tolerancia de cada persona son la clave del bienestar, la longevidad y la prevención de enfermedades. Y evitando los remordimientos tras las fiestas navideñas con un buen plan de acción al concluir las mismas, concluye la especialista en Medicina Interna y máster en Nutrición y Dietética de Hospital Perpetuo Socorro.