Una mujer habla frente a una publicidad del último iPhone 14. / efe

El otro precio a pagar por estrenar cada nuevo modelo de iPhone

La carrera por estar a la última en tecnología tiene consecuencias medioambientales incompatibles con un futuro sostenible

A. HERRANZ

Cada año, los principales fabricantes de teléfonos móviles presentan nuevos modelos con los que intentan fidelizar a sus seguidores y atraer nuevos clientes. Para intentar que su volumen de ventas no decaiga, ofrecen innovaciones tecnológicas y mejores prestaciones por las que merece la pena actualizarse a los nuevos modelos.

Sin embargo, la huella medioambiental de los productos tecnológicos es muy alta. Según un estudio elaborado por la Agencia Francesa de Transición Ecológica (ADEME), en cada teléfono móvil se producen la extracción de 76,9 kilos de materias primas y se emiten 24,6 kg de CO2 por año de uso.

Unos datos que, en otro informe ('El impacto medioambiental de lo digital en todo el mundo') elaborado en conjunto con la empresa Back Market (especializada en la venta de equipos reacondicionados), subirían a 258 kilos de materias primas, la emisión de casi 80 kilos de CO2 (lo que equivale a casi 500 kilómetros recorridos en coche) y el empleo de 68.400 litros de agua. Esto último equivaldría a todo el consumo de una persona que viviera cien años.

ADEME asegura en su trabajo 'Evaluación del impacto medioambiental de un conjunto de productos reacondicionados' que, en 2020, se produjeron solo en el país galo unas ventas de 2,8 millones de unidades reacondicionadas, lo que se traduce en un ahorro aproximado de 215.000 toneladas de materias primas y 69.000 toneladas de equivalente de CO2.

Coste ecológico

Fabricar cada teléfono móvil nyuevo requiere 76,9 kilos de materias primas y 68.400 litros de agua

La agencia francesa también da cifras de otros productos electrónicos: por cada tableta reacondicionada se evita la extracción de 80 kg de materias primas y la emisión de 20 kg de GEI por año de uso. Las consolas de juegos reacondicionadas tienen un impacto menor que la adquisición de hardware nuevo, independientemente del escenario de reacondicionamiento: una media de 41,1 kgCO2 y 285 kg de materiales evitados.

Comprar un portátil reacondicionado en lugar de un portátil nuevo permite evitar la emisión de 27 kg de CO2 al año, el equivalente a 82 km en coche. Además, elegir un ordenador reacondicionado permite, para cada año de uso, evitar la extracción de 127 kg de material, así como la producción de 314 g de residuos electrónicos.

“Todo lo que se ha fabricado ya tiene un daño hecho, pero si alargamos su vida útil, se reduce el impacto. Si damos varias vidas al aparato, reducimos también el impacto medioambiental que tiene”, defiende en este sentido Nathanaël Berbessou, director general de Back Market en España.

Los responsables de esta empresa aseguran que los productos reacondicionados son diferentes a los de segunda mano porque han pasado por unas pruebas de laboratorio que permiten optimizar el rendimiento de estos 'viejos' terminales, garantizando que son útiles.

“Somos muy estrictos con las empresas que realizan estos reacondicionamientos de dispositivos electrónicos”, defiende Berbessou, y añade que no solo realizan una consultoría previa, sino que toman otra serie de medidas para garantizar que los dispositivos que vengan de este nuevo proveedor cumplen con las garantías exigidas.

Alternativas

Optar por un portátil reacondicionado en vez de un último modelo evita la emisión de 27 kilos de CO2 al año, el equivalente a circular 82 kilómetros en coche

Así, cuando una empresa se incorpora a Back Market se limitan sus ventas, con el fin de detectar posibles fallos. Back Market asegura que también realiza pedidos fantasmas para analizar ellos mismos los dispositivos y garantizar que cumplen los criterios de usabilidad.

Además, defiende que su modelo de negocio fomenta también el trabajo local, ya que muchos de estas empresas que reacondicionan móviles están en nuestro país mientras que la fabricación de los terminales reside en Asia. “Todo esto cumple con el que seamos una empresa con propósito y que estemos en proceso de certificar que somos una B Corp”, añade.

Estos productos, además, cuentan con dos años de garantía. En caso de que el dispositivo falle, Back Market se hace cargo de gestionar la garantía, procediendo a su reparación en el caso que sea posible, su sustitución por otro modelo o el abono del importe del producto, llegado el caso.

¿De dónde proceden estos terminales? Dado que los fabricantes suelen ofrecer descuentos a los usuarios por la compra de un nuevo terminal si entregan el antiguo, estos dispositivos usados suelen acabar en estas empresas reacondicionadoras.

“Lo primero que hacen es una buena limpieza de datos, para garantizar que quedan completamente limpios; algo que con la segunda mano no siempre pasa”, subraya Berbessou. La batería es, de lejos, el componente que más cambios conlleva.

Consumo

El producto reacondicionado más demandado es el iPhone y, concretamente, la versión anterior a la última que esté en el mercado

El director general de Back Market en España confirma que, aunque pueden encontrarse todo tipo de dispositivos en su tienda (hasta patinetes o lavadoras), son los teléfonos y los portátiles los que más éxito tienen. Y, dentro de ellos, los iPhone de Apple.

Según sus datos, los terminales más vendidos suelen ser los de dos generaciones previas a la última disponible. Es decir, que en estos momentos, el iPhone 12 sería lo más demandado.

“Si un terminal nuevo de este modelo cuesta a partir de 809 euros, en Back Market se puede encontrar por 350 euros”, asegura este responsable. Los dispositivos se catalogan en tres clases diferentes (Bueno, Muy Bueno y Excelente, en función de la apariencia estética y no por razones técnicas, según la compañía), habiendo una diferencia media de 50 euros entre las categorías más alta y baja.

Dado que cada vez más fabricantes venden sus propios modelos reacondicionados, Berbessou considera que es una buena noticia. “Que lo ofrezcan los propios fabricantes es bueno porque genera confianza en los equipos reacondicionados”, asegura, alegando que con ellos siempre será “más barato” adquirir estos productos. Según sus explicaciones, el principal reto al que se enfrentan los productos reacondicionados es quitarse la losa de ser “algo de pobres”.

Sobre qué lleva a los usuarios a comprar estos productos, si la conciencia ecológica o el cumplir con la aspiración de tener un determinado modelo a un menor precio, Berbessou cree que lo importante es que se genere este menor impacto. “Normalmente lo ecológico cuesta más, así que con un modelo reacondicionado puedes cumplir un deseo, pero más barato y con menos impacto”.