Regalos en Navidad. / EP

¿Quién va a pagar cuánto por eso que ya no usas? Mejor, regálalo

Las plataformas de compra-venta de objetos de segunda mano son cada vez más populares, pero las aplicaciones de intercambio sin coste son la alternativa

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

«Comprar, tirar, comprar». Este no es solo el título de un documental, sino que también es una acción cotidiana en muchas familias españolas, aunque se le puede añadir un matiz más: «almacenar».

Los estímulos para ir de compras cada vez son mayores: periodos de rebajas amplios, ofertas agresivas, días como el ‘Black Friday’ o ‘Cyber Monday’ son algunas de las fórmulas novedosas para impulsar el consumo y, también, acumular productos en los trasteros o armarios. «Todos compramos cosas que ni necesitamos y, además, las usamos durante poco tiempo», detalla José María García, CEO y fundador de la aplicación de intercambio de objetos Gratix.

Comprar implica satisfacer una necesidad o un deseo, pero también activar toda una serie de procesos económicos, sociales y medioambientales. En el último Viernes Negro, el gasto aumentó un 20% respecto a la misma fecha en 2020, según datos de Shopify. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) fijó la horquilla de gasto entre 200 y 208 euros.

Las adquisiciones en la Red de redes, según las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), se han elevado con la aparición de la Covid-19. En los últimos tres meses, más de la mitad de la población ha consumido a través de Internet. Sin embargo, en medio este frenesí de compras desatadas, el trueque, el intercambio o los regalos se presentan como modelo alternativo, opciones que son tan antiguas como la propia humanidad.

El trueque, de hecho, es una práctica que existe desde el periodo neolítico, desde hace aproximadamente 10.000 años a.C., durante la Revolución Neolítica. «El consumo es nuestra arma más poderosa para cambiar este mundo», añade García.

La crisis económica y de suministros ha agudizado el ingenio de muchas familias para conseguir productos y materiales. Las redes de trueque, como ya ocurriera miles de años atrás, vuelven a estar de moda, pero en versión 2.0, internet ha permitido que estas conexiones se amplifiquen y lleguen más lejos.

Todo puede cambiarse desde libros, ropa y hasta casas. Hay un porcentaje, algo minoritario, que opta por el intercambio de bienes en vez de por su compra al cambiar de vivienda. Aunque, en los últimos años otra tendencia busca establecerse como reina: el regalo.

Wallapop, Vinted, eBay, Amazon o el segunda mano de siempre son algunas de las plataformas que han crecido en los últimos meses. Sin embargo, «a mucha gente no le compensa regatear y perder el tiempo», responde José María García. «Algunos buscan la satisfacción de regalar algo», apunta.

En el pasado, la entrega de regalos era algo más que una buena obra: era una base integral de la sociedad. Varios estudios afirman que «regalar nos hace más felices a largo plazo que recibir regalos».

«Cuando recibimos un regalo hay un doble beneficio: se activan las regiones del placer de nuestro cerebro y también nuestro cerebro más emocional», detalla Diego Redolar, neurocientífico y profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Cataluña.

Con esa idea nace Gratix, la app en la que ni compras ni vendes, regalas las cosas que ya no te hacen falta y a otros sí. «Les darás una segunda vida y harás feliz a alguien», suscribe la compañía.

No obstante, no es la única red de trueque construida sobre internet para el intercambio gratuito de productos o, incluso, alimentos. Una malla muy común en las zonas rurales donde vecinos intercambian sus productos de la huerta, pero que internet ha desarrollado un usuario más urbanita y «de todas las edades», revela el CEO de Gratix. Entre los usuarios hay un perfil medio «de consumidor responsable».

A pesar del amplio rango de edad, los pequeños artículos familiares son los reyes y reinas de este tipo de plataformas de intercambio, «las familias utilizan en unos determinados años, con los niños pequeños, y después ya no necesitan», revela García. Aunque, «hemos visto regalar todo tipo de cosas, hay siempre regalos inesperados».

En la actualidad, todo se puede intercambiar, pero lo que tiene más éxito es la ropa, bisutería, juguetes, libros, música y hasta pequeños electrodomésticos. ‘Gratix’, ‘No lo tiro’ o ‘Te lo doy gratis’ son las plataformas más usadas para el intercambio de todo tipo de objetos que se encuentran guardados en casa sin ningún uso. Sin embargo, hay numerosas redes de intercambio especializadas, especialmente en libros.

Economía circular

«Como sociedad, estamos preocupados por el medioambiente, por el cambio climático y por la solidaridad», comenta García. La economía circular se ha asentado entre la ciudadanía en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, pero poco conocida por la amplia mayoría, ya que solo un 46% de los españoles dice conocer en qué consiste y un 19,5% reconoce no haber oído hablar nunca de este nuevo modelo económico, por el que están apostando cada vez más las instituciones a nivel global para avanzar hacia un sistema de producción y consumo sostenible.

Crecen las compras y aumenta la generación de residuos. Según un informe del Banco Mundial, solo en los países de la OCDE, que es donde la sociedad de consumo juega un papel clave, se producen 572 millones de toneladas de basura al año, el 44% de la generación global.

La amplia mayoría de la sociedad deshecha bienes u objetos que ya no usan, solo un 37% los vende a través de plataformas de compraventa de segunda mano, un 31% los regala a algún familiar, amigo o conocido, y un 21% los dona a asociaciones u ONG. «Nos queda mucha educación», asegura García. «No pedimos que la gente no consuma, sino que se use la eficiencia y la responsabilidad. Eso implica la reutilización», añade.

Esta información se enmarca en el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 12.