Cantera de arena. / Jorge Anastacio

18 kilos de arena extraídos a diario por habitante: el otro recurso natural amenazado

Los humanos usan 50.000 millones de toneladas de arena al año, el triple que hace dos décadas

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

En la playa, en el móvil, en el coche, en casa y en el hospital. En todos estos lugares hay arena y no porque no se haya barrido, sino porque este recurso natural está presente en, prácticamente, cualquier elemento de construcción. Es la materia prima básica para la fabricación de viviendas, de aceras, de dispositivos electrónicos y hasta de carreteras.

A pesar de la fuerte presencia de la arena en la vida cotidiana en todos los rincones del planeta, «las sociedades tratan la arena como un material insignificante», revela la ONU en su informe 'Arena y sostenibilidad: 10 recomendaciones estratégicas para evitar una crisis'.

Un desinterés que ha disparado la extracción no sostenible e ilegal en ecosistemas marinos, costeros y de agua dulce. «Esta explotación está destruyendo la biodiversidad», denuncia Naciones Unidos.

En los últimos veinte años, el consumo de áridos se ha triplicado y su uso no se frena debido al crecimiento de la población y al impulso de la construcción. La explotación de arena y grava se lleva a cabo en todo el mundo y representa el mayor volumen de extracción de materiales sólidos a nivel mundial. De hecho, sólo el agua las supera. Al día se extraen 18 kilos de arena del planeta al día por habitante, «lo que supone un total de 50.000 millones de toneladas al año», destaca Naciones Unidas.

El boom inmobiliario está esquilmando los ecosistemas acuáticos y marinos de todo el planeta. Precisamente, este sector es el mayor consumidor de arena en todo el planeta al aglutinar la mitad de los recursos extraídos para cubrir sus necesidades. «La arena debe ser reconocida como un recurso estratégico, no sólo como material para la construcción, sino también por sus múltiples funciones en el medioambiente», expresan.

La demanda de cemento por parte de China ha aumentado exponencialmente un 430% en 20 años, mientras que el uso en el resto del mundo aumentó un 60%

La demanda de cemento por parte de China ha aumentado exponencialmente un 430% en 20 años, mientras que el uso en el resto del mundo aumentó un 60%. «Estamos gastando nuestro presupuesto de arena más rápido de lo que podemos producir de manera responsable», alertaba en 2019 la directora ejecutiva interina de ONU Medioambiente, Joyce Msuya.

Las canteras terrestres y los cauces de los ríos han sido hasta los últimos años los principales 'proveedores' de arena. Unos almacenes naturales que se quedan sin 'stock' con el paso de los meses. Por ello, las empresas del sector han mirado a las costas y al fondo del mar para revertir la falta de materia prima para el mundo de la construcción. «Millones de personas extraen arena en miles de lugares, con impactos que se acumulan a escala local, regional, nacional, continental y mundial», revela la ONU.

La ausencia de datos globales sobre la extracción de áridos dificulta mucho la evaluación ambiental y ha contribuido a la falta de conciencia sobre este tema. A ello se suma que un cuarto de la masa terrestre, o el equivalente a 3.600 millones de hectáreas, está cubierto por desiertos.

No obstante, la arena que se encuentra en la mayoría de los desiertos es, paradójicamente, inadecuada para el hormigón y la recuperación de tierras, ya que el proceso de erosión eólica forma granos redondos que no se juntan de la forma más idónea para este sector.

Impacto ambiental

A pesar de crisis económicas y burbujas, la construcción parece no encontrar freno y su demanda de recursos tampoco. Las soluciones que sugieren los expertos de Naciones Unidas pasan por evitar el consumo innecesario, utilizar materiales reciclados y alternativos para sustituir la arena natural en la construcción.

En los últimos años, los grandes ríos del planeta han perdido casi la totalidad de la entrega natural de arena y grava a mares y océanos. «Se asume incorrectamente que las reservas son infinitas», denuncian los expertos. «La extracción genera numerosas consecuencias ambientales y sociales que en su mayoría se han pasado por alto», advierten.

La extracción descontrolada de este recurso deja su huella sobre la biovidersidad, sobre el paisaje y sobre el agua. «En algunos casos extremos, la extracción de áridos marinos ha cambiado las fronteras internacionales, como, por ejemplo, a través de la desaparición de islas de arena en Indonesia», señala la oenegé GreenFacts.

La explotación de los fondos fluviales y marinos para la consecución de áridos también tiene asociada una huella de carbono asociada a su actividad. Según datos de esta organización sin ánimo de lucro, una tonelada de cemento produce 0,9 toneladas de CO2. «En 2010, la producción de cemento generó 1.650 millones de toneladas de dióxido de carbono».

La sobreexplotación de la arena como recurso no solo tiene un impacto ambiental, sino también socioeconómico

No obstante, el mayor daño se realiza con la extracción de la arena del suelo. En el caso del mar, esta actividad tiene un impacto en la flora y fauna de los fondos marinos. «El dragado y la extracción de estos áridos destruye organismos, hábitats y ecosistemas», revelan.

Extracción de áridos en el mar. / Archivo

En el caso de los ríos, la sobreexplotación provoca un cambio de pH en el agua y un aumento en la intensidad de las inundaciones al reducir la capacidad de regulación de inundaciones. «Sin embargo, la reducción del nivel freático es la mayor amenaza para el suministro de agua, lo que exacerba la ocurrencia y la gravedad de las sequías, ya que los afluentes de los principales ríos se secan cuando la extracción de arena alcanza ciertos umbrales», advierten.

También hay consecuencias socioeconómicas, culturales e incluso políticas. El turismo puede verse afectado por la erosión de las playas. A menudo se extrae arena de las playas para construir hoteles, carreteras y otras infraestructuras relacionadas con esta actividad.

Arena sostenible

La civilización moderna se asienta sobre hormigón, cemento, ladrillos y mucha tecnología. La futura, basada en una economía verde, también se construye a base de granos de arena. «La arena también es esencial en la construcción de la economía verde, por ejemplo, para la producción de paneles solares e infraestructura de energía renovable», recuerda la ONU en su último informe.

Con la vista puesta en el déficit en la reposición de este recurso, un grupo de investigadores de la Universidad de Ginebra (Unige) y el Instituto de Minerales Sostenibles, de la Universidad de Queensland de Australia, han examinado el potencial de una alternativa viable y sostenible a la arena natural que han bautizado como 'arena-mineral'.

Los expertos proponen la idea de separar y reutilizar materiales similares a la arena de los desechos de la mina antes de que se agreguen al flujo de basura. Otras de las vías alternativas para sustituir la arena natural es fabricarla.

Los productores utilizan plantas de trituración y cribado para triturar la roca hasta alcanzar el tamaño de las partículas de la arena, con la posibilidad de crear formas y tamaños de partículas específicos utilizando una variedad de equipos y técnicas de cribado.