Embajadores españoles del Pacto por el Clima. / Virginia carrasco

El activismo climático juvenil, más allá de Greta Thunberg

España cuenta con medio centenar de embajadores que divulgan los objetivos del Pacto europeo por el Clima a través de varias iniciativas

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

Casi la mitad de los jóvenes españoles se declaran preocupados por el medioambiente, una cifra muy superior a la de los adultos. La defensa del planeta y la lucha contra el cambio climático es la rebeldía de los millennials y de la generación Z. La aparición de Greta Thunberg en 2018 fue una de las razones para que avivase la llama del activismo en los más jóvenes.

La joven sueca se convirtió en el símbolo de una protesta que unía a los más jóvenes bajo el lema Fridays For Future (Viernes por el Futuro) en manifestaciones en contra de la inacción de los gobernantes para cumplir con los pactos por el clima. De hecho, el 14,9 % de los jóvenes españoles, según el Resumen ejecutivo Informe Juventud en España 2020 del Instituto de la Juventud (INJUVE), declararon haber tomado parte durante el último año en manifestaciones, huelgas o protestas para poner freno a la crisis climática.

Sin embargo, el 'hype', como dicen ellos, o en castellano las expectativas generadas ha caído. «La gente que no está implicada se ha desilusionado», señala Sandro Lasnier, embajador del Pacto Europeo por el Clima. «Estamos cansados, pero somos incansables», apostilla Lidia Martín, también embajadora.

Estos son solo dos de los 65 nombres españoles que figuran en la cartera de embajadores del Pacto Europeo por el Clima. Este acuerdo recoge los principios básicos de la propuesta de Reglamento publicado en marzo de 2020. «Las repercusiones del cambio climático son indiscutibles: las sequías, los incendios forestales, las tormentas, las inundaciones y otros fenómenos meteorológicos extremos están aumentando en todo el mundo», refleja el texto.

El Pacto europeo por el clima tiene tres objetivos: concienciar, fomentar la participación ciudadana y promover acciones concretas.

Estas son algunas de las caras más jóvenes que se encargan de mantener activo el debate sobre el cambio climático.

SANDRO LASNIER (17 años): "Voy a intentar cambiar las cosas"

Es uno de los rostros españoles más jóvenes de los embajadores del Pacto por el Clima. Su interés por la ecología viene de lejos. «Tenía seis años cuando empecé a interesarme», recuerda Sandro Lasnier. Su pasión se ha convertido en activismo que le ha llevado a «comunicarme con otras asociaciones a nivel internacional», detalla.

Esta conexión le ha permitido ver cómo es la lucha contra este fenómeno global desde varios lugares del planeta. «Las cosas no cambian, actualmente los acuerdos de París nadie los cumple», critica. Lasnier es miembro de varias organizaciones como Fridays For Future o Greenpeace. «Yo voy a intentar cambiar las cosas», afirma convencido.

Lidia Martín. / Virginia carrasco

Lidia Martín (25 años): "He vivido de primera mano el impacto"

El refranero tradicional apunta que «un grano no hace granero, pero ayuda al compañero». Es un lema que Lidia Martín ve cada vez que vuelve a casa. «Veo pequeños pasos que me hacen ver que hay esperanza», explica.

Hace cinco años, asegura, «nadie se preocupaba por el cambio climático», ahora, añade, «la gente está más abierta». Desde pequeña, Martín veía cómo la acción del ser humano incidía en la naturaleza. «Vengo de una familia de agricultores y he vivido de primera mano el impacto del cambio climático con plástico en las tierras», recuerda. «Esto me afectaba a nivel emocional». Desde entonces tiene en marcha una plataforma Pretty Green Lily donde sensibiliza sobre estilos de vida sostenible.

Karla Zambrano. / Virginia carrasco

Karla Zambrano (32 años): "¿Qué vamos a heredar?"

Su intranquilidad sobre el entorno ha ido creciendo a medida que se ha adentrado en el mundo de la investigación. Karla Zambrano es investigadora predoctoral y profesora de Derecho Internacional Público, lo que le permite conocer de primera mano la inquietud de los jóvenes.

«Hay un empoderamiento tras la aparición de Greta Thumberg», contesta, aunque la preocupación por el cambio climático está presente en la sociedad desde principios de los años 70. «Entiendo la preocupación de los jóvenes», asegura Karla Zambrano. «Solo hay un planeta, ¿qué vamos a heredar», se pregunta.

La profesora se muestra optimista con el futuro: «Todos los días sabemos que podemos hacer más, a nivel doméstico tenemos que empezar a cambiar nuestros hábitos y luego llevarlo a los foros profesionales», sentencia.

Marie Helena Gherig. / Virginia Carrasco

Marie Helena Gherig (23 años): "Hay que ser realista: no vamos a cumplir los ODS en 2030"

Greta Thunberg, el entorno, Fridays for Future o una asignatura de Erasmus... Las razones para unirse al activismo son diversas, pero en el caso de Marie Helena Gherig fue la educación. Una asignatura durante su beca Erasmus fue su puerta de entrada al mundo del clima. «Estuve de Erasmus en Irlanda y tuve una asignatura de derecho ambiental que me despertó el interés», relata. A su vuelta a España se unió a la plataforma Global Challenge donde los «universitarios tratan de enfrentarse a los problemas del mundo y resolverlos».

«Hay que ser realistas, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en 2030 no los vamos a cumplir», critica Gherig. La joven embajadora pide que toda la sociedad trabaje en conjunto para acercarse a estas metas globales y que «se dé el espacio a los jóvenes para aprender, errar y validar sus conocimientos en esta materia».

Alejandro Rodríguez. / Virgina carrasco

Alejandro Rodríguez (29 años): "Las cosas avanzan pero hace falta pisar el acelerador"

Como le ocurrió a su compañera Marie Helena Gherig, la preocupación de Alejandro Rodríguez por el clima y por el planeta llegó tras un viaje. «Fui voluntario en Kenia», detalla. «Esta aventura me ayudó a ver otras realidades y hacer tangible la pobreza. Pero, la realidad es más complicada», añade.

Tras estudiar ingeniería de la energía, Rodríguez es miembro fundador de Talento para el Futuro, una plataforma que tiene como objetivo trasladar la voz de los jóvenes a los procesos de toma de decisión incidiendo en la agenda. «Lucho por un futuro en el que la prosperidad signifique algo más que los beneficios económicos», revela. «Las cosas van avanzando, pero falta pasar a la acción y pisar el acelerador», sentencia.

Víctor Khodayar-Pardo. / VIRGINIA CARRASCO

Víctor Khodayar-Pardo (31 años): "Abogaré por las mejores prácticas sobre acción climática"

Ingeniero civil de formación y con tan solo 31 años conoce perfectamente cómo son los pasillos de las grandes instituciones. «Comencé trabajando en el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y ahora trabajo en la ONU diseñando programas en infraestructuras, cambio climático, fortalecimiento de la salud o protección ambiental,», explica.

«Defender el pacto climático es fundamental para frenar la emergencia climática», recuerda. En su trabajo como embajador, Khodayar-Pardo asegura que «abogaré e intercambiaré las mejores prácticas sobre acción climática, energía y protección ambiental».

Juan Carlos Navarro. / Virginia carrasco

Trabajar desde las aulas

Greta Thunberg es un nombre conocido por la mayoría de los jóvenes, pero, quizá, CO2 o cambio climático son conceptos aún desconocidos por la mayoría de alumnos. A esta realidad se enfrenta Juan Carlos Navarro, docente del Colegio Ortega y Gasset de Ceuta.

«Tenemos que reconocer que a pesar de las nuevas tecnología, el ser humano está unido a la naturaleza y si se les crea espacios se interesan», responde Navarro. Él ha sido el promotor del proyecto que ha recuperado un terreno sin uso al lado del centro para convertirlo en un huerto-jardín para que los más jóvenes aprendan y trabajen con la naturaleza.

El proyecto Jardín de las Hespérides, liderado por Navarro, se ha convertido en el primer bioproyecto en un centro educativo que cuenta con un aula abierta en la naturaleza.

«Espero que podamos aportar nuestro gran granito de arena y seamos cada vez más responsables de lo que hacemos y de lo que no hacemos, porque la inacción también es importante», señala.

Esta información se enmarca en el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 13.