Manifestación feminista en Santiago de Compostela. / Álvaro ballesteros

Mil millones de mujeres han vivido la violencia física y sexual en pareja

Un nuevo estudio de la OMS registra una de cada cuatro mujeres víctimas y confirma el problema a partir de los 15 años

R. A.

«Los gobiernos no están en condiciones de cumplir los objetivos de erradicar la violencia contra las mujeres para 2030». Con esta frase, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dejado clara su postura con respecto a la capacidad de cumplir en estas década con el que es uno de los Objetivos de Sostenibilidad marcados por la ONU para construir un futuro mejor.

El organismo internacional realiza esta contundente apreciación en el último estudio global que ha publicado en The Lancet sobre víctimas de la violencia de género, en el que revela que una de cada cuatro mujeres en el mundo dice sufrir o haber sufrido agresiones físicas o psíquicas a lo largo de su vida a manos de parejas o exparejas. Exactamente el 27%. Esto supone casi mil millones de víctimas declaradas como tal.

«Estos resultados confirman que la violencia contra las mujeres por parte de sus parejas sigue siendo un problema de salud pública mundial», afirma , Claudia García-Moreno, una de las investigadora de la OMS que firma el artículo de la revista médica de referencia. Tras el Covid-19, piden que «se invierta urgentemente en intervenciones multisectoriales eficaces y que se refuerce la respuesta de la salud pública para hacer frente a este problema».

Para llegar a los citados datos, recogidos ayer por Europa Press, el equipo de investigadores ha utilizado la Base de Datos Mundial de la Organización Mundial de la Salud sobre la Prevalencia de la Violencia contra la Mujer, que abarca al 90% de las mujeres de todo el mundo.

Tras ajustar parámetros en las mediciones, y afinados en esta nueva investigación, han concluido que antes de la pandemia (los datos incluyen hasta 2018), el 27% de las mujeres de entre 15 y 49 años que habían estado alguna vez en pareja habían sufrido violencia física y/o sexual por parte de su pareja en su vida.

Si se acota el tiempo en el que ha sido víctima de esta realidad, el dato revela que una de cada siete (13%) había sufrido violencia a manos de su pareja en los últimos 12 meses, o lo que es lo mismo, hasta 492 millones de mujeres. «Debido a que las estimaciones de este estudio se basan en las experiencias autodeclaradas por las mujeres y dada la naturaleza sensible y estigmatizada del tema, es probable que la verdadera prevalencia de la violencia a la que estas mujeres son sometidas por parte de una pareja íntima sea aún mayor», advierte el informe.

El estudio abarca 161 países y zonas, con 2 millones de mujeres de 15 años o más, que representan el 90% de la población mundial de mujeres y niñas. El análisis estadístico permitió estimar la prevalencia de la violencia de pareja en diferentes grupos de edad, regiones y rangos de tiempo.

Incidencia alta entre los 15 y los 19 años

Así, ha sido posible ver cómo en las etapas más jóvenes los datos son muy altos. En la cohorte de mujeres más jóvenes (15-19 años), se estima que el 24%, o casi una de cada cuatro, ha sufrido violencia de pareja en su vida. «El alto número de mujeres jóvenes que experimentan violencia de pareja es alarmante, ya que la adolescencia y la edad adulta temprana son etapas importantes de la vida en las que se construyen los cimientos de las relaciones saludables -dice Lynnmarie Sardinha, de la Organización Mundial de la Salud, autora principal de este documento-. La violencia que sufren estas jóvenes tiene efectos duraderos en su salud y bienestar».

La violencia de la pareja íntima de las mujeres que han estado casadas (definidas como mujeres que están o han estado casadas, cohabitan o tienen una pareja sexual de larga duración) se refiere a «comportamientos física, sexual y psicológicamente dañinos en el contexto del matrimonio, la cohabitación o cualquier otra forma de unión», recoge el estudio en sus conclusiones.

Esto, valoran los autores, conlleva importantes repercusiones a corto y largo plazo en la salud física y mental de la víctima, lo que conlleva «importantes costes sociales y económicos para los gobiernos, las comunidades y las personas».

Sobre estos últimos, el estudio aclara que tiene como objetivo estimaciones de referencia sobre la violencia de pareja contra las mujeres a nivel mundial, regional y nacional para ayudar a los gobiernos a supervisar su progreso hacia este objetivo e informar sobre la política y la programación para prevenir y responder a la violencia. Que sean capaces, es lo que dudan. A día de hoy, insisten, no están en condiciones de lograr el ambicioso objetivo en esta década, a pesar de reconocer que «se han hecho progresos en los últimos 20 años».

En cuanto a la distribución en el mundo, la mayor prevalencia de esta violencia se da en Oceanía (49%) y en el África subsahariana central (44%). Las regiones con las estimaciones más bajas fueron Asia Central (18%) y Europa Central (16%).

Antes de la pandemia

El estudio sólo estimó la violencia física y sexual, por lo que queda excluida la psicológica, cuyo peso será evaluado también por la OMS, organismo que ya está trabajando para reforzar las medidas de notificación de comportamientos psicológicos perjudiciales por parte de las parejas.

A pesar de ellos, las cifras son calificadas por el estudio como «alarmantes», máxime porque es espera que sean peores cuando se analicen los datos que arrojen el periodo de la pandemia. «Las investigaciones han demostrado que la pandemia exacerbó los problemas que conducen a la violencia de pareja, como el aislamiento, la depresión y la ansiedad, y el consumo de alcohol, además de reducir el acceso a los servicios de apoyo», valoran los expertos de la OMS.

Por ello, subraya García-Moreno, «evitar que la violencia de pareja se produzca es vital y urgente. Los gobiernos, las sociedades y las comunidades deben prestar atención, invertir más y actuar con urgencia para reducir la violencia contra las mujeres, incluso abordándola en los esfuerzos de reconstrucción posteriores al COVID».