Poner notas en el cole no es de buena educación

300 expertos de la UNESCO diseñan cómo debería ser la formación del futuro: personalizada en función del ritmo de cada alumno

Rocío Mendoza
ROCÍO MENDOZA Madrid

La educación de las personas no debería fomentar la competitividad y mucho menos la comparación entre iguales. De ahí que un sistema de evaluación del aprendizaje basado en las calificaciones numéricas no sea el ideal para construir un futuro de individuos plenos.

Al contrario de lo que sucede hoy en día en la mayoría de las aulas del mundo, el colegio debería ofrecer una instrucción personalizada en función de los ritmos y capacidades de cada estudiante.

¿Suena utópico? No debería: esta es la recomendación que hacen para el futuro del sistema los expertos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO ), quienes creen que el trato individualizado es el norte que debe guiar los pasos en los centros educativos y, entre otras cuestiones, apuestan a que con inversión de los gobiernos podría lograrse.

Así lo pone de manifiesto el informe 'Reimaginando la Educación', publicado ayer por el Instituto Mahatma Gandhi de Educación para la Paz y el Desarrollo Sostenible de la citada organización internacional, que ha contado con la participación de 30 expertos procedentes de 45 países. El trabajo comenzó su andadura en el año 2019 y ha sido realizado a través de la consulta global con científicos y especialistas de diversas disciplinas como neurociencia, tecnología, educación, filosofía, datos y pruebas y sostenibilidad.

El replanteamiento de los sistemas de evaluación es una de las conclusiones más llamativas, con más impacto en el sistema actual al menos, recogidas en el informe. Destaca éste que los responsables de tomar las decisiones en materia educativa deben introducir políticas «que permitan centrarse en el potencial de cada uno y evalúen el proceso de aprendizaje individual, en lugar de centrarse en una evaluación basada en calificaciones o méritos y comprar a los alumnos entre sí».

Cuando se habla de personalizar la educación se tiene en cuenta que cada alumno aprende de forma distinta y esto está influenciado por una combinación de factores internos (biológicos, incluidos los neurobiológicos) y externos en función del contexto (político, social, cultural, institucional, medioambiental, tecnológico, etc.).

Para ello, el informe insta a «realizar esfuerzos urgentes para reorganizar la financiación de la educación y, al tiempo, reorganizar también los planes de estudio, las pedagogías, la investigación y la citada evaluación».

Sobre este aspecto, Madam Najat Vallaud-Belkacem, exministra de Educación de Francia, valoró que los hallazgos presentados allanarán el camino para la formulación de políticas y la toma de decisiones para los futuros sistemas educativos. «Ahora más que nunca -dijo- nuestro mundo necesita visiones para un futuro que es más sostenible, resiliente, justo y equitativo».

Más que un sistema, un derecho humano

Los dos copresidentes del Informe de Evaluación de ISEE, Anantha Duraiappah, directora, UNESCO MGIEP y Nienke van Atteveldt, profesora, Vrije Universiteit Amsterdam realizaron una declaración al respecto de la educación personalizada que proclama el organismo en el sentido de que esta, más que una forma o un sistema, debe ser entendida como un derecho humano de todos los alumnos.

«Más del 80% de los maestros, padres y estudiantes quieren exactamente lo que la educación personalizada -el santo grial de la educación- puede ofrecer. Ahora, esto es posible con el apoyo de la pedagogía digital y la inteligencia artificial ética. Podemos asegurarnos de que cada estudiante reciba la educación de calidad a la que tiene derecho, trabaje a su propio ritmo y sea su propio punto de referencia para maximizar su potencial para llevar una vida próspera», manifetaron.

Sir Kevan Collins, presidente de Youth Endowment Fund, Reino Unido y miembro de la junta asesora del informe, apuntó que es fundamental instaurar un modelo centrado en el cerebro de los niños, no solo para lograr una buena educación, sino una sociedad próspera. En este sentido, se refiere a un modelo centrado en un aprendizaje cognitivo-emocional, donde conocimientos y estado socioemocional de la persona deben están conectados.

Debería usarse el potencial de los niños, en lugar de la meritocracia, para evaluar el éxito de los estudiantes. «El potencial debería medirse por la propia tasa de aprendizaje individual basada en una trayectoria de aprendizaje personalizada», concluyen.

Un sistema anticrisis

El informe, publicado en la Sede de la UNESCO en París, Francia, llega cuando el mundo lidia con las secuelas de la pandemia de COVID-19 que ha puesto en peligro las posibilidades de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. Décadas de progreso en la educación también se ven constantemente amenazadas por conflictos, y el informe revela que más de un tercio (37%) de los niños refugiados en edad escolar primaria no asisten a la escuela y solo el 24% tiene acceso a la educación secundaria. El acceso a la educación superior es un triste 3% entre las poblaciones de refugiados. La Evaluación contribuye a replantear el futuro de la educación para construir sistemas educativos más resilientes y sostenibles que puedan capear la crisis actual.