Canarias7
Alberto Artiles

Papiroflexia

El negociete de los eSports

Canarias tiene el dudoso honor de registrar una de las tasas de fracaso escolar más altas de España. Sus dos universidades están año tras año a la cola en el informe PISA de competitividad educativa. Somos una de las comunidades en la que menos leemos y pisamos las bibliotecas. La sanidad canaria, a pesar de las cifras edulcoradas de Baltar, sigue lejos de los estándares de calidad de otras comunidades. No es demagogia, son datos. Ganamos en obesidad infantil y nuestra esperanza de vida se reduce, quizás como consecuencia de todo lo anterior. En el paraíso sufrimos una de las tasas de paro más deprimentes del país y, a pesar del sol, la playa y los récords de turistas ebrios y de saldo, nuestra calidad de vida es inversamente proporcional al aumento de la precariedad laboral. Sin embargo, Fernando Clavijo anda más preocupado en instaurar los eSports en los colegios que en solucionar todas estas vergüenzas.

Llamar deporte a los videojuegos deportivos es el mayor eufemismo de los últimos tiempos. Es la manera políticamente correcta de inocularnos una moda muy rentable para lobbies y multinacionales que ya es rutina para muchos adolescentes. Algunos jugadores, pocos y los más hábiles, son encumbrados como héroes y se convierten en millonarios en la adolescencia por el simple hecho de sentarse durante horas delante de la pantalla consiguiendo récords absurdos o ganando partidas virtuales a otros. Nunca he sido hábil con las maquinitas, me declaro sospechoso.

«Llamar deporte a los videojuegos deportivos es el mayor eufemismo de los últimos tiempos»

No puedo ocultar mi desprecio a esos ídolos de dedos rápidos y cerebros privilegiados (ironía) que triunfan con un mando. Incluso, en un intento estéril de convencerme, siempre me hablan de sus brillantes expedientes y la complexión atlética de estos para justificarme horas de sedentarismo y triunfos digitales. No me venda fantasías señor presidente, ni mundos virtuales. Dedícase a solucionar nuestra realidad. Quizás sea más convincente si usted, o la consejera de Educación y Universidades Soledad Monzón, hablan de un negocio rentable. Pero no den lecciones de modernidad o presenten la liga escolar de eSports como la solución a las pésimas cifras de la educación en Canarias. Tienen en contra, entre otros, a la Asociación de Pediatras de Atención Primaria, el Decano de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deportes de la ULPGC y la mayoría de la comunidad educativa. No se puede negar el empuje y los beneficios económicos de los eSports, pero hay que llamarlos por su nombre: Videojuegos deportivos. Iguales que aquel con el que simulábamos jugar al tenis con una pelota cuadrada y dos palitos que se movían arriba y abajo en la pantalla...