Dácil Falcón, de espaldas, mira al horizonte con el mar de testigo. Ahí acude cada vez que sufre por la desaparición de su madre Juani Ramos. / C7

Tribunales

La familia de Juani Ramos no pierde la esperanza de «que por fin se haga justicia»

Su hija Dácil Falcón sigue pensando de forma firme que el autor de la muerte de su madre fue el único investigado por estos hechos: Miguel Ramos

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

Hoy en día, Juani Ramos estaría disfrutando de sus 60 años de edad en compañía de sus dos hijos y sus dos nietos, que eran su auténtica debilidad. Esta vecina del barrio de La Paterna desapareció sin dejar rastro el 20 de agosto de 2016 después de que hubiese quedado con su expareja, Miguel Ramos, para ir a dar una vuelta. Esa desgraciada noche nadie volvió a saber de ella y ahora, cuatro años después, este individuo sigue siendo el único sospechoso de su desaparición y muerte. «A pesar del tiempo transcurrido, solo esperamos que por fin se haga justicia», afirmaba a este periódico su hija, Dácil Falcón.

«No perdemos la esperanza de que los investigadores y la magistrada algún día nos llamen para decirnos que encontraron a mi madre, sea como sea. Sabemos que están haciendo todo lo que pueden por esclarecer este crimen, porque tenemos claro que el sospechoso acabó con la vida de mi madre», manifestaba refiriéndose sin tapujos a Miguel Ramos, que se encuentra en estos momentos en libertad provisional investigado por el asesinato de Juani.

Este vecino de Bañaderos fue el último que vio con vida a Juani y «mintió desde el primer momento en que se le preguntó por su paradero. Ha engañado a la policía dando varias versiones de lo sucedido y nosotros hemos tenido claro desde el primer minuto de que él ha sido el causante de su desaparición. Solo vuelvo a pedirle la humanidad y decencia de que confiese de una vez por todas y nos diga dónde dejó el cuerpo de mi madre. Es lo único que espero de él, aunque nunca ha colaborado», narraba Dácil visiblemente afectada.

«Mi abuelo Leonardo nos dijo adiós con la angustia de no poder saber qué pasó con su hija», narró

Ahora, cuatro años después, sigue pensando en que «tenemos derecho a poder decir adiós a mi madre y que pueda descansar en paz de una vez por todas. Ha pasado mucho tiempo de sufrimiento en el que nos preguntamos miles de veces ¿por qué a ella? ¿Por qué a nosotros? Es muy duro vivir esta situación pero no nos queda otra que seguir confiando en la policía, en la magistrada Auxiliadora Díaz y en que algún día se haga justicia con el sospechoso y pague por lo que hizo. Duele mucho ver como está libre en la calle como si nada después de haber acabado con la vida de mi madre y la de toda nuestra familia, es muy duro aunque aún no se haya podido demostrar, pero estamos convencidos de que algún día llegará ese momento», reflexionaba y explicaba de forma contundente Dácil Falcón.

Esta joven se aferra cada día a «la ilusión de que en algún momento podamos descansar después de cuatro años de angustia, es lo mínimo que pretendemos porque ya hemos sufrido bastante. Esta situación es inhumana, como la de las familias de Sara, de Yéremi, del matrimonio de Guanarteme y todos los que han desaparecido. Les mando mucho ánimo y ojalá podamos descansar de una vez por todas», decía.

Su padre falleció angustiado

Dácil narra cómo la desaparición de su madre desgarró una familia que nunca se podrá recuperar de este golpe: «Es que todos los días nos acordamos de ella, no hay momento en el que no me venga una imagen de mi madre a la cabeza», describe y además narra otro capítulo que le marcó para siempre: «En marzo del año pasado falleció mi abuelo Leonardo y nos dijo adiós con la angustia de no poder saber qué pasó con su hija. Incluso, recuerdo como una semana antes me miró y me dijo que cada vez me parecía más a mi madre y empezó a llorar... fue muy duro», explicaba Dácil cuatro años después de llevarse el mayor mazazo de su vida.