Los cardiólogos alertan: la alta contaminación en toda España provoca «placas coronarias»

Dañinas para el corazón, las partículas en suspensión (PM10 y PM2.5), liberadas por los motores diésel, rebasan lo saludable en todas las comunidades autónomas, según la Sociedad Española de Cardiología

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPE Madrid

Las partículas contaminantes más pequeñas son las que hacen más daño, como las PM2.5, que miden menos de 2,5 micras de diámetro y están casi disueltas en el aire. En todas las comunidades autónomas de España su proporción rebasa los límites recomendados por la Organización Mundial para la Salud, advierten los cardiólogos. «Tenemos evidencia científica que demuestra que la contaminación atmosférica provoca placas coronarias», mantiene Jordi Bañeras, cardiólogo del Hospital Universitari Vall d`Hebron (Barcelona).

«La contaminación tiene relación con la cardiopatía esquémica, también con las enfermedades cardíacas congénitas y los trasplantados tienen peor pronóstico», prosigue Bañeras, que intervino en el foro 'Impacto del medio ambiente en nuestra salud cardiovascular: Importancia de los contaminantes ambientales', organizado por la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Fundación Española del Corazón (FEC). «Hemos visto además que en las semanas con mayor contaminación ingresan más pacientes con enfermedades cardiovasculares. La contaminación produce inflamación y es una pieza del puzle».

La contaminación atmosférica puede estar relacionada con el 25% de todas las muertes por cardiopatía isquémica y el 24% de los fallecimientos por accidentes cerebrovasculares, según datos suministrados por el grupo de investigación SEC-FEC Verde. «Incluso mínimas concentraciones de contaminantes en el ambiente ya se asocian a mayor morbimortalidad cardiovascular», indica Bañeras, que alerta: «Aunque en España ha habido cierta mejora en la calidad del aire en la última década, todavía estamos lejos de alcanzar las recomendaciones de la OMS».

Prescribir naturaleza

Así, todas las comunidades autónomas rebasan el límite de partículas contaminantes, que es de hasta los 5 microgramos por metro cúbico de PM2.5 (cuyo mayor emisor son los motores diésel). A estas le siguen en dimensión las de 10 micras de diámetro, conocidas como PM10, que en las autonomías -excepto en Extremadura, Navarra y Aragón- también superan el umbral de 15 microgramos por m3 fijado por la OMS.

Para prevenir los efectos de la contaminación, los cardiólogos recomiendan seguir «estrategias personales y poblacionales», relacionadas con la movilización y el uso de energía doméstica, como la combustión de calderas y cocinas. «Hay que prescribir naturaleza», mantiene Juan Antonio Ortega, médico de la Unidad de Salud Medioambiental del Hospital Virgen de la Arrixaca (Murcia).

«Aquellos pacientes que tienen altos riesgos cardiovasculares deberían evitar las zonas contaminadas, y los que viven allí deberían hacerse un cribado», recomienda Bañeras. «Estamos abriendo los ojos a un problema que tiene mucho tiempo. En el siglo XX comenzamos a documentarlo, y queremos abordarlo ahora con la 'cardiología ambiental', que trata de las relaciones entre las enfermedades cardiovasculares y la contaminación atmosférica».