Director. David Crespo lleva las riendas del ensayo de esta formación amateur. / cober

La pasión sinfónica tiene su espacio

Música Clásica. La Orquesta Comunitaria de Gran Canaria, que cuenta ya con 45 integrantes, satisface la pasión musical de unos adultos de perfiles muy distintos.

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Cuando se alcanza la edad adulta, parece que las posibilidades de disfrutar de las aficiones y pasiones personales disminuyen en vez de expandirse. La tradición dicta que el trabajo y formar una familia son la prioridad y todo lo demás pasa a un nivel inferior o queda difuminado. La Orquesta Comunitaria de Gran Canaria ha permitido desde su fundación, el pasado mes de marzo, que casi medio centenar de apasionados con una formación musical solvente puedan saborear y disfrutar de experiencia sinfónica como instrumentistas.

El próximo 10 de diciembre, a partir de las 19.00 horas, en el Paraninfo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), todos los que quieran podrán ver las evoluciones en directo de esta orquesta amateur con el concierto benéfico que protagonizará en favor de la Federación de Asociaciones Unidas por la Defensa Animal (Fauda). El 22 de diciembre, repite, con el mismo repertorio, a partir de las 22.00 horas, en el Teatro Víctor Jara de Vecindario, en el municipio de Santa Lucía de Tirajana.

«La Orquesta Comunitaria de Gran Canaria nace en plena pandemia, por la necesidad de un grupo de músicos que creímos que era el momento de consagrar la música como herramienta social y brindarle a los músicos residentes en el archipiélago un lugar en el que desarrollar en común sus conocimientos. Por eso apostamos por crear esta orquesta amateur sin ánimo de lucro», explica el profesor de la Escuela de Música de la capital grancanaria y director de esta orquesta, David Crespo.

El 10 de diciembre protagoniza un concierto benéfico en el Paraninfo de la ULPGC y el 22 repiten en el Víctor Jara

Reconoce que, además del objetivo musical, con esta formación de aficionados se busca «desarrollar un espacio físico, mental y creativo» que cubra una importante demanda entre los adultos. «Tenemos perfiles súper diferentes. Contamos con estilistas, jubilados, antiguos músicos profesionales, periodistas, gente que se dedica al sector de los instrumentos musicales.... La mayoría tiene otras actividades profesionales, por eso ensayamos una vez a la semana, los sábados, y después cada uno saca tiempo como puede para ensayar en sus casas. El sector de los adultos está abandonado, todas las oportunidades y las iniciativas son para los jóvenes y las familias», subraya David Crespo, que llevará las riendas desde el atril en los dos conciertos que se avecinan.

A través de las redes sociales se hizo un llamamiento para convocar a la ciudadanía a participar en esta Orquesta Comunitaria. La respuesta fue enorme. «La pandemia ha removido conciencias y muchos han comenzado a plantearse qué hacer con su parcela íntima. Cuando arrancamos, dejamos claro que se tenía que tener unos conocimientos musicales mínimos. Para tocar un repertorio orquestal es imprescindible. Contamos con estudiantes de algunos instrumentos, otros con estudios avanzados de música pero que no se dedican a la música de una forma profesional, algunos fueron parte de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria y de la Sinfónica... Todos aman la música y contamos hasta con una chica de La Gomera, que viene cada semana para ensayar los sábados», comenta Crespo sobre los integrantes de esta Orquesta, todos mayores de 18 años y que dan forma a una plantilla que en un principio fue de 34 miembros y ahora ya cuenta con 45 integrantes. Esta cifra crecerá si llega a buen puerto la iniciativa de formar un coro, también de aficionados, palabra que David Crespo considera que «está denostada injustamente».

Entre los objetivos trazados por la Orquesta Comunitaria de Gran Canaria figura también apostar por «la creación canaria», de ahí que en los dos conciertos que prepara en estos momentos estén ensayando una pieza de un compositor isleño. Se trata del estreno absoluto de 'Auroras', de Gonzalo Díaz Yerro, que da continuidad a la obra de Manuel Bonino que interpretaron en la puesta de largo de la orquesta en el concierto celebrado, en junio, en el Teatro Municipal Juan Ramón Jiménez, en Telde.

El repertorio para las citas en el Paraninfo y el Víctor Jara se completa con: la 'Sinfonía Simple', de Britten; 'A prayer for peace', de J. Williams; 'Country Song', de G. Holst; 'Pavana para una infanta difunta', de Ravel; 'Un bal' de la 'Sinfonía Fantástica', de Berlioz; y 'Mina', la última pieza compuesta por Elgar y que dedicó a su perrita, que llamaba igual que el título de esta obra.