Miguel y Eduardo Portnoy, gemelos de 54 años. / ignacio coló

El refugio mutuo de los gemelos

El fotógrafo argentino Ignacio Coló publica en España 'Eduardo y Miguel', sobre la vida íntima de dos hermanos idénticos que nunca se han separado

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPE Madrid

En sus propias fotografías familiares Miguel y Eduardo Portnoy, dos gemelos idénticos, no saben reconocerse. «Creo que es Miguel, no estoy seguro», escribe Eduardo sobre una foto de vacaciones en la playa durante la adolescencia. Ya con 54 años, solteros y aficionados a la corbata de lazo, nunca se han separado, y un fotógrafo, Ignacio Coló, ha logrado captar su intimidad desde 2016 para contar esa historia de fraternidad al límite.

Les conoció por casualidad, relata Coló, en Chacaritas (Buenos Aires, Argentina). «Les vi desde el coche. Yo estaba en un semáforo y ellos cruzaron. Iban cogidos de la mano, vestidos iguales, con la luz del atardecer. Tuve una intuición, supe que quería retratarles y les fui a buscar, pregunté por ellos, dejé mi tarjeta al del kiosko de periódicos, que me dijo que les veía todas las tardes». Uno de ellos, Miguel, le llamó al día siguiente. «Soy el hermano gemelo de Eduardo, se presentó. Y nos juntamos a tomar un café».

Gracias a la confianza que se labró con el tiempo, Coló ha logrado entrar en la rutina íntima de los dos inseparables hermanos y ahora publica un fotolibro titulado 'Eduardo & Miguel', que ganó el concurso de mejor maqueta Star Award, organizado por las editoriales Phree, RM y Ediciones Posibles y la Fundación Photographic. «Su historia me pareció apasionante y muy visual», reflexiona Coló, que aprendió a diferenciar a estos gemelos monocigotos, «incluso por teléfono». «También ellos tenían una voluntad de participar en este juego con entusiasmo».

Mismo oficio, misma casa

Los mellizos guardan ropa desde hace 30 años, como si todavía su madre la eligiera, y se peinan del mismo modo antiguo. En la selección de imágenes se aprecia que eligen el mismo reloj, las mismas botas de agua, y que tienen una sólida complicidad en los hábitos y el espacio de muebles vetustos. Ambos tienen el mismo oficio, empleados administrativos, y viven juntos en un piso de dos ambientes. Comparten identidad como se reparte una pizza.

Graduado en Historia en La Sorbona y editor de la revista dominical del diario 'La Nación', Coló sitúa a los hermanos en los mismos escenarios, juntos y por separado. «No tienen familia, ni amigos cercanos. Entre ellos son un sostén mutuo, un refugio construido para una vida de soledad, con una relación afectiva muy intensa. Tienen una historia única, linda y digna de contar, que me enganchó. Ellos han logrado una forma de supervivencia que encontraron en el espejo».

Entre tanta simetría Coló, que encuentra, no obstante, detalles en los que los gemelos prefieren diferenciarse: el jabón, en la ducha. Uno blanco y otro amarillo. No vayan a confundirse.