Canarias7
Francisco José Fajardo

Los grancanarios no olvidan los atentados de Barcelona

«Estos días he escuchado muchas noticias del aniversario de los atentados y se me vienen bastantes recuerdos a la mente», confiesa Carlos Lozano, un joven de Agüimes que paseaba junto a sus amigos grancanarios por Las Ramblas cuando los terroristas llevaron a cabo su macabro plan. «Primero, recuerdo que tuvimos muchísima suerte y, segundo, me vienen sentimientos de pena y rabia, de algo que jamás tuvo que haber ocurrido», relata Lozano.

Él se encontraba de viaje por Europa con otros cinco amigos de Gran Canaria y la última parada antes de regresar a la isla era en Barcelona. Orlando, Silvia, José Daniel, Yaizen, Jaime y Carlos salvaron la vida gracias, en gran medida, a una feliz circunstancia que recuerda así nuestro protagonista: «Íbamos de camino a La Rambla cuando dije de dar la vuelta para comprar un número de lotería de Navidad. En esos diez minutos de espera fue cuando el camión entró en Las Ramblas. Siempre digo que a nosotros sí que nos tocó la lotería», apunta Carlos.

«Era un día normal y, de repente, nos vimos en esa situación tan dramática cuando ves a la gente corriendo en estampida hacia ti. Creo que esa imagen fue la más chocante. Teníamos el miedo en el cuerpo, pero gracias a que nos acogió una chica de Barcelona en su casa, estuvimos más tranquilos», relata este joven, que se refugió en una vivienda al quedarse aislados en la zona de seguridad que montó la policía.

«Nada más enterarnos exactamente de lo que había pasado, llamamos a los demás compañeros que estaban en Barcelona y luego a nuestros padres para que se tranquilizaran. Estaban preocupados pero fuimos cuidadosos y les convencimos de que no estábamos en peligro», rememora.

Otro grancanario, el teldense Paco Artiles, también vivió con intensidad los atentados, puesto que el día siguiente fue a la zona cero junto a su amigo Gio Kutsia para mostrar unas cartulinas que llevaban el mensaje Abraza en solidaridad, lucha contra el miedo y el odio con amor: «Tras un día duro, se me ocurrió algo espontáneo para ayudar a la gente. Le mandé un mensaje a Gio y le dije, ¿por qué no ir a abrazar a la gente? Y así fue, hicimos varios carteles y gente desconocida se unía a nosotros», recordó el teldense.

«No queríamos personalizar sino la idea era transmitir que nadie ni nada nos puede separar y qué mejor para demostrarlo que un abrazo. Buscamos una zona donde la gente nos viese y fue levantar el cartel y a los pocos segundos ya se acercó alguien... Y así más de una hora», contó emocionado.