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Efe / Londres

EE UU, Francia, Alemania y Canadá apuntan a Rusia por el caso Skripal

El Ejecutivo británico difundió este jueves un comunicado conjunto firmado por los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Francia, Emmanuel Macron; los primeros ministros del Reino Unido, Theresa May, y Canadá, Justin Trudeau, y la canciller alemana, Angela Merkel, en el que exigen explicaciones al Kremlin.

Los cinco países urgen a las autoridades rusas a proveer información completa sobre el neurotóxico Novichok, con el que resultaron intoxicados los Skripal, a la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW).

Estados Unidos, Francia, Alemania y Canadá cerraron filas con May, después de que ayer Londres identificara a los presuntos autores del ataque como dos agentes del servicio de inteligencia militar de Rusia, el GRU.

En la nota, May, Trump, Merkel, Trudeau y Macron expresan su "indignación" por el uso del agente nervioso ruso en suelo británico, al tiempo que elogian el trabajo realizado por la policía y "todos los involucrados en la investigación".

Los firmantes aseguran que tienen "plena confianza" en el Reino Unido cuando afirma que los dos agentes sospechosos, Alexander Petrov y Ruslán Boshírov (posiblemente, nombres falsos), son miembros de la inteligencia militar rusa y que esta operación fue "casi con certeza" aprobada por el Gobierno del presidente ruso, Vladímir Putin.

"El anuncio de ayer fortalece aún más nuestra intención de continuar desbaratando las actividades hostiles de las redes de inteligencia extranjeras en nuestros territorios", indican los cinco líderes.

Asimismo, prosiguen, se refuerzan los objetivos "de defender la prohibición de armas químicas, proteger a los ciudadanos y defender cualquier tipo de acción de Estado contra nuestras sociedades".

"Ya hemos acordado actuar para interrumpir las actividades del GRU a través de la mayor expulsión de agentes no declarados", agregan.

Skripal y su hija se contaminaron con Novichok al tocar la manilla de la puerta de su domicilio en la localidad inglesa de Salisbury, el pasado 4 de marzo.

Posteriormente, el 30 de junio, Charlie Rowley y Dawn Sturgess, una pareja británica, se intoxicaron en la cercana población de Amesbury, con la misma sustancia, contenida en un frasco de perfume hallado en un contenedor, lo que llevó a la muerte de la mujer el 8 de julio.